Investigación · Historia política de Venezuela
El 31 de octubre de 1958, en la casa de Rafael Caldera en Caracas, tres partidos que hasta hacía poco se veían como adversarios irreconciliables firmaron un documento de pocas páginas. Acción Democrática (AD), Copei y Unión Republicana Democrática (URD) se comprometieron a respetar el resultado de las elecciones de diciembre, fuera cual fuera el ganador, y a formar un gobierno de unidad. La residencia se llamaba Punto Fijo. El nombre terminó designando una época entera.
Para unos, aquel acuerdo fue la partida de nacimiento de la democracia venezolana más larga del siglo XX. Para el chavismo, fue el origen de un sistema excluyente al que bautizó con desprecio como «puntofijismo». Las dos lecturas tienen algo de verdad, y conviene separarlas.
Datos clave
- Qué fueAcuerdo de gobernabilidad entre AD, Copei y URD, firmado el 31 de octubre de 1958
- DóndeQuinta Punto Fijo, residencia de Rafael Caldera en Caracas
- FirmantesRómulo Betancourt, Raúl Leoni y Gonzalo Barrios (AD); Rafael Caldera, Pedro del Corral y Lorenzo Fernández (Copei); Jóvito Villalba, Ignacio Luis Arcaya y Manuel López Rivas (URD)
- CompromisosDefender la constitucionalidad y el resultado electoral, gobierno de unidad sin hegemonías y un programa mínimo común
- ExcluidoEl Partido Comunista de Venezuela (PCV)
Un pacto escrito con miedo al cuartel
Venezuela venía de una década de gobiernos militares que había empezado con el derrocamiento de Rómulo Gallegos en 1948 y terminado con la huida de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958. El ensayo democrático anterior, el trienio de 1945-1948, había fracasado en parte porque los partidos se combatieron con tanta saña que dejaron a los militares el papel de árbitros.
Los líderes lo sabían. El 26 de enero de 1958, apenas tres días después de la caída del dictador, Caldera, Villalba y Betancourt se reunieron en Nueva York, en el apartamento de Ignacio Luis Arcaya, para empezar a negociar. Lo que firmaron meses después en Caracas fue, ante todo, un seguro contra el golpe de Estado: quien perdiera las elecciones no conspiraría contra quien las ganara.
“Ninguna de las organizaciones signatarias aspira ni acepta hegemonía en el Gabinete Ejecutivo.
Pacto de Punto Fijo, 31 de octubre de 1958
El texto íntegro del pacto fija tres compromisos: defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al resultado electoral; un gobierno de unidad nacional en el que ningún partido acapare el gabinete; y un programa mínimo común. También creó una comisión interpartidista para vigilar la campaña.
Funcionó, y eso no era poco
Betancourt ganó las elecciones del 7 de diciembre de 1958 y gobernó con ministros de los tres partidos. URD se retiró del gobierno en 1962 y AD sufrió divisiones, pero lo esencial se mantuvo. Como recuerda el historiador Manuel Caballero en el Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Empresas Polar, lo más singular del acuerdo no fue su letra sino que sus firmantes lo respetaron. Betancourt fue el primer presidente electo del siglo XX venezolano que terminó su mandato y entregó el poder a otro presidente electo.
No fue sencillo: Betancourt sobrevivió a alzamientos militares y a un atentado en 1960 atribuido a la dictadura dominicana de Trujillo. La democracia de Punto Fijo nació a la defensiva.
La silla vacía del Partido Comunista
La crítica más seria al pacto no viene de 1998, sino de 1958. El Partido Comunista de Venezuela había sido protagonista de la resistencia clandestina contra Pérez Jiménez y formaba parte de la Junta Patriótica que coordinó la huelga general de enero. No fue invitado a firmar. Según recoge el análisis de Proyecto Base a partir del trabajo del historiador Ramón J. Velásquez, organizaciones sindicales, estudiantiles y la propia Junta Patriótica protestaron por esa ausencia.
La exclusión respondía a la lógica de la Guerra Fría y a la convicción de Betancourt de que el comunismo era incompatible con la democracia que quería construir. Pero tuvo consecuencias: parte de la izquierda, entusiasmada además por la revolución cubana, concluyó que la vía electoral le estaba cerrada y se fue a la guerrilla en los años sesenta.
Del pacto al «puntofijismo»
Con el tiempo, AD y Copei se alternaron en el poder, URD se fue apagando y el sistema derivó en un bipartidismo con fuerte control de los partidos sobre sindicatos, gremios y empleo público. Cuando el ingreso petrolero dejó de alcanzar, a partir de los años ochenta, ese modelo perdió legitimidad. Hugo Chávez convirtió la palabra «puntofijismo» en sinónimo de corrupción y reparto de cuotas, y la usó como bandera en su campaña de 1998.
Esa lectura retrospectiva tiene un problema: mezcla el acuerdo de 1958 con el sistema degradado de los años noventa. Reducir cuarenta años de alternancia a la antesala del chavismo empobrece la comprensión del periodo.
La pregunta que deja Punto Fijo sigue vigente en Venezuela: ¿pueden adversarios políticos comprometerse a aceptar las reglas aunque pierdan? En 1958 la respuesta fue sí, y ese compromiso, más que el texto, explica por qué funcionó. Lo que quedó fuera del pacto también ayuda a explicar por qué, décadas después, tantos venezolanos estuvieron dispuestos a derribarlo. Sobre los antecedentes de esa generación política puede leerse nuestra crónica sobre el Plan de Barranquilla de 1931, y sobre los dilemas actuales, el texto ¿Diálogo con la dictadura de Venezuela? y el análisis sobre el cambio de régimen.
Ver las fuentes consultadas
- Pacto de Puntofijo, texto completo (Wikisource)
- Manuel Caballero, «Pacto de Punto Fijo», Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Empresas Polar
- Proyecto Base, «Renace la democracia liberal»
Imagen destacada (collage): reunión de Caldera, Villalba y Betancourt en Nueva York, 26 de enero de 1958, Archivo Rafael Caldera (CC BY-SA 4.0); después de la firma del pacto, Biblioteca Nacional de Venezuela (dominio público); mesa donde se firmó el pacto, Guillermo Ramos Flamerich (CC BY-SA 4.0). Vía Wikimedia Commons. Collage: codiguillos.com (CC BY-SA 4.0).
