La iconoclasia bizantina fue la gran disputa sobre las imágenes religiosas que dividió el Imperio bizantino entre aproximadamente 726 y 843. Los emperadores iconoclastas prohibieron venerar iconos de Cristo, la Virgen y los santos por considerarlo idolatría. El concilio de Nicea II (787) los restauró y, tras una segunda fase, la emperatriz Teodora los repuso definitivamente en 843.
Durante algo más de un siglo, la pregunta de si se podía pintar a Cristo y rezar ante su imagen se convirtió en un asunto de Estado: provocó destituciones de patriarcas, persecuciones de monjes, concilios enfrentados y una brecha más entre Roma y Constantinopla. Lo que sabemos de ella, además, nos llega casi solo a través de los vencedores.

¿Qué significa iconoclasia?
La palabra viene del griego eikón (imagen) y klao (romper): iconoclasta es «el que rompe imágenes». Sus adversarios eran los iconódulos o iconófilos, «los que veneran» o «los que aman» las imágenes. El debate de fondo era teológico. Los iconoclastas invocaban el mandamiento de Éxodo 20, 4 («No te harás imagen…») y sostenían que la naturaleza divina de Cristo no puede representarse. Los iconódulos respondían que, al hacerse hombre, Dios se había vuelto visible y, por tanto, representable.
¿Cuándo empezó la iconoclasia y quién la inició?
El relato tradicional, que recoge por ejemplo la Catholic Encyclopedia (1910), atribuye el comienzo al emperador León III el Isaurio. Según la Cronografía de Teófanes el Confesor, escrita hacia 810-814, León interpretó la erupción volcánica de Thera (Santorini) en 726 como una señal de la ira divina y empezó a hablar contra las imágenes. Ese mismo relato cuenta que mandó retirar la imagen de Cristo que presidía la puerta Chalke del palacio imperial, y que la multitud linchó al oficial encargado. En 730, León destituyó al patriarca Germano, contrario a su política.
Sin embargo, la historiografía reciente ha revisado esta versión. Leslie Brubaker y John Haldon, en Byzantium in the Iconoclast Era, c. 680-850: A History (Cambridge University Press, 2011), subrayan que casi todas las fuentes sobre León III son posteriores y proceden de autores iconódulos interesados en demonizarlo. Sostienen que no hay pruebas firmes de un edicto general en 726, que el episodio de la imagen de la Chalke probablemente es una elaboración posterior y que la política de León fue mucho más limitada de lo que se contó después.
Las causas también se discuten. Se han propuesto la influencia del islam y del judaísmo, que rechazaban las imágenes (el califa Yazid II ordenó hacia 721 retirar imágenes en su territorio); las derrotas militares frente a los árabes, que algunos interpretaron como castigo por la idolatría; y una reacción de obispos de Asia Menor, como Constantino de Nacolia, contra prácticas de culto que consideraban excesivas.
¿Qué decidió el concilio de Hieria de 754?
El verdadero teórico de la iconoclasia fue el hijo de León, Constantino V (741-775). En 754 reunió en el palacio de Hieria, cerca de Calcedonia, a unos 338 obispos. El concilio declaró que la única imagen legítima de Cristo era la Eucaristía y que cualquier icono de Cristo caía en una herejía: o separaba sus dos naturalezas o las confundía. También condenó a los principales defensores de las imágenes, entre ellos el patriarca Germano y Juan Damasceno.
No asistió ningún representante del papa ni de los patriarcas de Alejandría, Antioquía y Jerusalén, que vivían bajo dominio musulmán. Tras el concilio, Constantino V persiguió a monjes y monasterios, centros principales de la resistencia. Las fuentes iconódulas lo recuerdan con el apodo injurioso de Coprónimo, «nombre de estiércol».
¿Quién fue Juan Damasceno y qué defendía?
Juan Damasceno (h. 675-749) fue un monje que había servido en la administración del califato de Damasco y se retiró al monasterio de San Sabas, cerca de Jerusalén. Al vivir fuera del Imperio bizantino podía escribir sin temor. Sus tres tratados en defensa de las imágenes son la base de la teología del icono.
Su argumento central es que el Antiguo Testamento prohibía representar a Dios porque era invisible, pero que en Cristo Dios se hizo carne. «No venero la materia», escribe, «sino al Creador de la materia, que se hizo materia por mí». Juan distinguía además entre la adoración, debida solo a Dios, y la veneración, que puede tributarse a personas y objetos santos.
¿Qué aprobó el segundo concilio de Nicea en 787?
Tras la muerte de León IV en 780, su viuda Irene gobernó como regente de su hijo Constantino VI y emprendió la restauración de las imágenes. Un primer intento de concilio en Constantinopla, en 786, fue disuelto por soldados iconoclastas. Al año siguiente, unos 300 obispos se reunieron en Nicea, con legados del papa Adriano I.
El decreto del concilio recogió la distinción de Juan Damasceno: a las imágenes se les debe proskynesis (veneración de honor) y no latreía (adoración, reservada a Dios), porque «el honor tributado a la imagen pasa al prototipo». Nicea II es el séptimo y último concilio ecuménico reconocido a la vez por católicos y ortodoxos.
En Occidente la recepción fue complicada. La corte de Carlomagno, que recibió una mala traducción latina de las actas, respondió con los Libri Carolini y el sínodo de Fráncfort de 794 rechazó lo que creía que era una «adoración» de imágenes.
¿Por qué volvió la iconoclasia en el siglo IX?
La restauración duró menos de treinta años. Tras nuevas derrotas, esta vez ante los búlgaros, el emperador León V el Armenio reabrió la cuestión y en 815 un sínodo en Santa Sofía restableció las decisiones de Hieria. Esta segunda iconoclasia fue, en general, más moderada que la primera, aunque bajo el emperador Teófilo (829-842) hubo de nuevo castigos ejemplares.
La figura más destacada de la resistencia fue Teodoro Estudita (759-826), abad del monasterio de Estudios en Constantinopla. Sufrió varios destierros y defendió en sus escritos que negar el icono era negar la realidad de la encarnación.
¿Cómo terminó la iconoclasia? El Triunfo de la Ortodoxia
Al morir Teófilo en 842, su viuda Teodora asumió la regencia de su hijo Miguel III, de dos años. Teodora, iconódula, destituyó al patriarca iconoclasta Juan el Gramático, nombró a Metodio y convocó un sínodo que confirmó Nicea II. El primer domingo de Cuaresma de 843, que cayó el 11 de marzo, se celebró una procesión solemne con los iconos restaurados.
Las Iglesias ortodoxas siguen conmemorando ese día cada año como el Domingo de la Ortodoxia. El Salterio Chludov, producido poco después, refleja el ambiente de esos años: en el folio 67r, mostrado arriba, compara a los iconoclastas que blanquean una imagen de Cristo con los soldados que le dieron vinagre en la cruz.
¿Qué consecuencias tuvo la iconoclasia bizantina?
- Arte perdido. Se destruyeron o cubrieron muchas imágenes anteriores al siglo VIII. Por eso los iconos más antiguos que se conservan, como los del monasterio de Santa Catalina del Sinaí, sobrevivieron fuera del alcance de los emperadores. Los mosaicos de la época de Justiniano en Rávena se salvaron por la misma razón.
- Una teología del arte. La victoria iconódula fijó el lugar del icono en la liturgia ortodoxa y marcó el arte y la arquitectura bizantina posteriores.
- Distanciamiento de Roma. La disputa contribuyó a que el papado se apoyara en los francos y no en Constantinopla, un proceso que culminó con la coronación de Carlomagno en el año 800.
- Un relato escrito por los vencedores. Las obras iconoclastas fueron destruidas. Lo que conocemos de sus argumentos procede sobre todo de citas en las actas de Nicea II, redactadas para refutarlos.
La relación entre emperadores y concilios, con el poder imperial fijando la doctrina, venía de lejos. Puede verse en episodios como el Latrocinio de Éfeso o en la política religiosa de Justiniano.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la iconoclasia bizantina en pocas palabras?
Es el conflicto religioso y político (h. 726-843) en el que los emperadores bizantinos prohibieron el culto a las imágenes sagradas por considerarlo idolatría, frente a monjes y teólogos que lo defendían. Terminó con la restauración de los iconos en 843.
¿Cuál es la diferencia entre iconoclastas e iconódulos?
Los iconoclastas rechazaban las imágenes religiosas y pedían destruirlas; los iconódulos las veneraban y las defendían como expresión de la encarnación de Cristo.
¿Quién puso fin a la iconoclasia?
Hubo dos restauraciones. La emperatriz Irene convocó el concilio de Nicea II en 787. Tras la segunda iconoclasia, la emperatriz Teodora restableció definitivamente los iconos en 843, hecho que se conmemora como el Triunfo de la Ortodoxia.
¿La iconoclasia se debió a la influencia del islam?
Es una de las hipótesis, pero no hay consenso. Las fuentes antiguas ya acusaban a los iconoclastas de imitar a judíos y musulmanes. Los historiadores actuales señalan también causas internas: derrotas militares, debates teológicos y la reacción contra ciertas prácticas de culto.
Fuentes: Teófanes el Confesor, Cronografía; actas del concilio de Nicea II (787); Juan Damasceno, Discursos contra los que rechazan las imágenes; Leslie Brubaker y John Haldon, Byzantium in the Iconoclast Era, c. 680-850: A History (Cambridge University Press, 2011); Catholic Encyclopedia, «Iconoclasm» (1910).