Carlos II reinó en España durante treinta y cinco años, entre 1665 y 1700, y es probablemente el monarca español peor tratado por la memoria popular. Su apodo, «el Hechizado», procede de un episodio real: al final de su vida, desde su entorno se llegó a investigar si su enfermedad y su falta de descendencia eran obra del demonio. Pero detrás del retrato del rey enfermo hay también una historia política más compleja, que los historiadores llevan décadas revisando, y un caso que la genética moderna ha usado como ejemplo de los efectos de la endogamia.
Contexto: el último de los Austrias
Carlos nació en Madrid el 6 de noviembre de 1661. Era hijo de Felipe IV y de su segunda esposa, Mariana de Austria, que además era sobrina del rey. Los Habsburgo españoles llevaban generaciones casándose entre parientes cercanos para mantener unidas sus posesiones y sus alianzas. Varios hijos de Felipe IV habían muerto en la infancia, y Carlos llegó al mundo cuando el único heredero varón, Felipe Próspero, acababa de fallecer.
Fue un niño enfermizo. La biografía de la Real Academia de la Historia, escrita por la historiadora Carmen Sanz Ayán, recoge que padeció raquitismo y epilepsia y que su lactancia se prolongó durante años. Felipe IV murió en septiembre de 1665 y Carlos se convirtió en rey con cuatro años, bajo la regencia de su madre.
Un reinado entre validos y guerras
Durante la minoría de edad gobernó Mariana de Austria, que se apoyó primero en su confesor, el jesuita austriaco Juan Everardo Nithard, y después en Fernando de Valenzuela. Ambos chocaron con la alta nobleza y con Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV, que en 1669 forzó la salida de Nithard y en 1677 marchó sobre Madrid y tomó el poder hasta su muerte en 1679.
En la década de 1680 el gobierno pasó a manos de dos primeros ministros, el duque de Medinaceli y el conde de Oropesa, que emprendieron reformas monetarias y fiscales para frenar la inflación que arrastraba la monarquía. España perdió territorios frente a la Francia de Luis XIV, pero conservó lo esencial de su imperio europeo y americano.
Carlos se casó en 1679 con María Luisa de Orleans, sobrina de Luis XIV, que murió en febrero de 1689 sin haber tenido hijos. Ese mismo año se acordó un segundo matrimonio con Mariana de Neoburgo, de una familia conocida por su fertilidad. Tampoco hubo descendencia. La sucesión se convirtió en el gran asunto de la política europea.
Por qué lo llamaron «el Hechizado»
El apodo nace de un episodio documentado en los archivos de la Inquisición y estudiado, entre otros, por la investigadora María Concepción Gómez Roán en la Revista de la Inquisición. En enero de 1698 el rey encargó en secreto al inquisidor general, Juan Tomás de Rocabertí, que averiguara si sus males se debían a un hechizo. Poco después llegó a confesor del rey el dominico fray Froilán Díaz.
Ambos recurrieron a un fraile de Cangas de Narcea, en Asturias, fray Antonio Álvarez de Argüelles, que exorcizaba a unas monjas consideradas posesas. La idea era preguntar al demonio, a través de ellas, por el origen del supuesto maleficio. Las respuestas obtenidas, que hablaban de un hechizo dado al rey en un chocolate cuando tenía catorce años, alimentaron intrigas en una corte dividida entre partidarios de la sucesión austriaca y de la francesa.
El asunto acabó mal para sus promotores. Rocabertí murió en 1699, y fray Froilán Díaz fue apartado y procesado por la propia Inquisición en una causa que se prolongó hasta 1704. El episodio retrata el clima de una corte angustiada por la falta de heredero, pero no prueba nada sobre la salud del rey más allá de esa angustia.
Qué dice la genética
En 2009, un equipo de la Universidad de Santiago de Compostela dirigido por Gonzalo Álvarez publicó en la revista científica PLoS ONE un estudio sobre la endogamia de los Austrias españoles. Reconstruyeron una genealogía de dieciséis generaciones con más de 3.000 personas y calcularon el coeficiente de consanguinidad de cada rey.
- El coeficiente pasó de 0,025 en Felipe I, el fundador de la dinastía, a 0,254 en Carlos II, un valor cercano al que se espera en el hijo de una relación entre padre e hija o entre hermanos.
- Nueve de los once matrimonios de los reyes de la dinastía fueron entre parientes en grado de primos terceros o más cercano.
- Los autores detectaron una relación estadística entre la consanguinidad y la mortalidad infantil en las familias reales.
Los investigadores plantearon, y ellos mismos lo calificaron de muy especulativo, que dos enfermedades hereditarias recesivas (una deficiencia combinada de hormonas hipofisarias y una acidosis tubular renal distal) podrían explicar buena parte de los síntomas descritos por los contemporáneos, incluida su infertilidad. Es una hipótesis, no un diagnóstico.
El testamento y la Guerra de Sucesión
Las potencias europeas firmaron en vida del rey tratados para repartirse sus dominios. Carlos II, decidido a mantener la monarquía unida, cambió de opinión sobre su heredero en los últimos años. Presionado por el cardenal Portocarrero y por el consejo de que solo Francia tenía fuerza para conservar el imperio entero, firmó en octubre de 1700 un testamento que nombraba heredero a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV.
Carlos II murió en Madrid el 1 de noviembre de 1700, a pocos días de cumplir 39 años. Felipe fue proclamado rey como Felipe V, el primer Borbón español. El Imperio y otras potencias apoyaron al archiduque Carlos de Austria, y estalló la Guerra de Sucesión española, que terminó en 1713-1714 con los tratados de Utrecht y Rastatt: Felipe V conservó España y América, pero perdió las posesiones europeas.
La revisión histórica
Durante mucho tiempo, el reinado se presentó como el punto más bajo de la decadencia española. Desde finales del siglo XX, historiadores como Henry Kamen, Luis Ribot o la propia Sanz Ayán han matizado esa imagen. Ribot resumió la nueva visión diciendo que Carlos II no fue «ni tan hechizado ni tan decadente». Se destacan las reformas monetarias que estabilizaron la moneda, la recuperación demográfica y económica de algunas regiones y el hecho de que la monarquía llegara a 1700 sin perder América. También se fundaron instituciones como la Universidad de San Carlos de Guatemala, creada por cédula real en 1676. Eso no borra las limitaciones del rey, que casi todos los testimonios describen, pero obliga a separar al hombre enfermo del sistema de gobierno que lo rodeaba.
Mito y realidad
Mito: «Lo llamaban el Hechizado en vida porque el pueblo creía que estaba embrujado». Realidad: el apodo se asocia a la investigación de 1698-1699 sobre un supuesto hechizo, impulsada desde la corte y la Inquisición, y se consolidó después.
Mito: «Está demostrado que su enfermedad fue genética». Realidad: su altísima consanguinidad está calculada, pero las enfermedades concretas son una hipótesis de los propios investigadores.
Mito: «Con él España se hundió por completo». Realidad: la historiografía reciente describe reformas monetarias y una recuperación parcial, y la monarquía conservó el grueso de su imperio hasta su muerte.
Mito: «Nombró heredero a un Borbón por afinidad con Francia». Realidad: su prioridad era que la monarquía no se dividiera, y se le convenció de que Francia era la potencia capaz de garantizarlo.
En Codiguillos también contamos la historia de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, el matrimonio con el que comenzó la dinastía de los Austrias en España.
Fuentes
- Real Academia de la Historia. Carlos II, biografía de Carmen Sanz Ayán, Historia Hispánica.
- Álvarez, G., Ceballos, F. C. y Quinteiro, C. (2009). The Role of Inbreeding in the Extinction of a European Royal Dynasty. PLoS ONE 4(4): e5174.
- Gómez Roán, M. C. (2006). La causa inquisitorial contra el confesor de Carlos II, fray Froilán Díaz. Revista de la Inquisición, 12, 323-389.
- Wikipedia. Carlos II de España y Charles II of Spain.
Preguntas frecuentes
¿Por qué llamaban a Carlos II el Hechizado?
Porque en 1698-1699 el inquisidor general Rocabertí y el confesor del rey, fray Froilán Díaz, investigaron si sus males y su falta de hijos se debían a un hechizo, con exorcismos a unas monjas de Cangas de Narcea.
¿Qué enfermedad tenía Carlos II?
No hay un diagnóstico seguro. Un estudio de 2009 calculó su consanguinidad en 0,254 y planteó, como hipótesis, dos enfermedades hereditarias recesivas que explicarían muchos de sus síntomas.
¿Cuándo murió Carlos II y quién lo sucedió?
Murió el 1 de noviembre de 1700. Su testamento nombró heredero a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV, que reinó como Felipe V.
¿Tuvo hijos Carlos II?
No. Se casó con María Luisa de Orleans y después con Mariana de Neoburgo, y no tuvo descendencia con ninguna.
