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Pocas universidades del mundo figuran en la lista del patrimonio mundial por su arquitectura moderna. La Ciudad Universitaria de Caracas es una de ellas. La UNESCO la inscribió en el año 2000 y la describe como «un ejemplo excepcional de la arquitectura moderna», un campus en el que edificios, jardines y obras de arte forman un solo conjunto. Detrás de ese logro hay un nombre, el del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, y un ideal que marcó a toda una generación: la síntesis de las artes.
La Ciudad Universitaria en datos
- ArquitectoCarlos Raúl Villanueva
- ConstrucciónEntre 1940 y 1960, según la UNESCO
- Decreto de construcción2 de octubre de 1943, gobierno de Isaías Medina Angarita
- Patrimonio mundial30 de noviembre de 2000
- Zona protegida164,2 hectáreas
- Obras emblemáticasAula Magna, Plaza Cubierta, Biblioteca Central, Estadio Olímpico
De un convento a la antigua hacienda de Bolívar
La Universidad Central de Venezuela tiene su origen en el período colonial: el rey Felipe V le concedió en 1721 la facultad de otorgar grados. Durante casi un siglo funcionó en el antiguo convento de San Francisco, hoy Palacio de las Academias. Según la reseña histórica de la propia UCV, entre los años treinta y cuarenta del siglo XX ese edificio ya no daba abasto, y las facultades estaban dispersas por la ciudad.
El 2 de octubre de 1943, el presidente Isaías Medina Angarita decretó la construcción de una nueva sede y se creó el Instituto de la Ciudad Universitaria, adscrito al Ministerio de Obras Públicas. Los terrenos elegidos fueron los de la antigua Hacienda Ibarra, que había pertenecido a Simón Bolívar. El proyecto, confiado a Villanueva, tardó unos veinte años en completarse y atravesó varios gobiernos, entre ellos el de Medina, derrocado en 1945, y la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, que construyó gran parte de la obra.
La síntesis de las artes
La idea central de Villanueva era que la arquitectura, la pintura y la escultura no debían convivir como piezas sueltas, sino integrarse desde el diseño. Por eso el campus funciona como un museo al aire libre. Allí hay murales, vitrales, mosaicos y esculturas de artistas como Fernand Léger, Victor Vasarely, Jean Arp, Wifredo Lam, Alexander Calder, Alejandro Otero, Francisco Narváez, Oswaldo Vigas, Pascual Navarro y Mateo Manaure. La relación de esos artistas con el coleccionismo y la abstracción latinoamericana la hemos tratado en el perfil de Patricia Phelps de Cisneros y en el cinetismo de Gego.
La Plaza Cubierta es quizá el mejor ejemplo de esa filosofía. Es un espacio techado y abierto a la vez, pensado para el clima tropical, donde la sombra, la ventilación y las obras de arte guían el recorrido entre el Aula Magna, la Biblioteca Central y el rectorado. La UNESCO subraya precisamente cómo el campus integra un gran número de edificios y funciones en un conjunto claramente articulado.
Las Nubes de Calder
El Aula Magna es la joya del conjunto. Su forma de abanico planteaba un problema acústico que los consultores estadounidenses de Bolt, Beranek and Newman propusieron resolver con paneles reflectantes suspendidos. Según relata la Universidad Central de Venezuela, Villanueva había contactado a Alexander Calder para encargarle un móvil para los espacios exteriores. Al conocer el proyecto de la sala, el artista propuso convertir esos paneles en piezas de colores con sus formas orgánicas características.
“¿Por qué he de estar afuera cuando puedo estar adentro?
Alexander Calder, según la Universidad Central de Venezuela
La Fundación Calder registra que el artista aceptó el encargo el 28 de junio de 1952 y que solo vio la obra instalada al llegar a Caracas el 15 de agosto de 1955. El resultado, conocido como las Nubes de Calder, combina arte y acústica de una manera que todavía se estudia. Cada panel quedó fijado en una posición calculada por los ingenieros.
La sala se estrenó en diciembre de 1953 y fue inaugurada oficialmente a comienzos de marzo de 1954, junto con la Plaza Cubierta y la Biblioteca Central, para la X Conferencia Interamericana celebrada en Caracas. Hay una ironía en esa fecha: el gran símbolo de la universidad autónoma y del pensamiento libre fue inaugurado por una dictadura que necesitaba una vitrina internacional.
Un patrimonio que exige cuidado
La Ciudad Universitaria es hoy la sede principal de la UCV y alberga también el Jardín Botánico de Caracas. Como cualquier conjunto moderno de su escala, necesita un mantenimiento constante para que sus edificios y obras de arte lleguen en buen estado a las próximas generaciones. Para entender por qué estas obras merecen atención, basta compararlas con otros íconos de la región, como el Teatro Colón de Bogotá: edificios que no solo cuentan la historia de la arquitectura, sino también la de sus países.
Ver las fuentes consultadas
- UNESCO, Centro del Patrimonio Mundial, «Ciudad Universitaria de Caracas» (ref. 986)
- Universidad Central de Venezuela, «Reseña histórica de la Universidad Central de Venezuela» (repositorio Saber UCV)
- Universidad Central de Venezuela, «La UCV y sus símbolos: Nubes de Calder»
- Calder Foundation, «Acoustic Ceiling (1954)»
Imagen destacada: collage con fotografías vía Wikimedia Commons: Villanueva y Calder en 1954 (Alfredo Boulton, dominio público), Aula Magna (GermanX, CC BY-SA 4.0) y Plaza Cubierta (Robert Marín, CC BY-SA 4.0). Collage: codiguillos.com (CC BY-SA 4.0).
