Jorge Rodríguez puso las elecciones presidenciales al final de una lista, pero no les puso fecha. Al término de la segunda ronda de conversaciones entre el Gobierno venezolano y representantes de la Asamblea Nacional elegida en 2015, el presidente del Parlamento aseguró este viernes que el país celebrará cuatro tipos de comicios: parlamentarios, de alcaldes, de gobernadores y presidenciales y añadió que se realizarán «en el lapso que establece la Constitución».
🇻🇪 🚨 “Habrá 4 elecciones. Tenemos por delante: elecciones parlamentarias, alcaldes, gobernadores y presidenciales en el lapso que establece la Constitución”, dice Jorge Rodríguez al ser consultado sobre la fecha de los prometidos comicios.
— Rafael Santiago (@SantiagoRafa11) September 26, 2026
En tono burlón, Rodríguez da a… pic.twitter.com/ttLJhDCPPm
«Habrá cuatro elecciones: elecciones parlamentarias, elecciones de alcaldes, elecciones de gobernadores y elecciones presidenciales en el lapso que establece la Constitución», afirmó Rodríguez en un encuentro con periodistas. Su intervención se produjo después de que concluyera la segunda sesión de conversaciones entre el Gobierno y la representación opositora de 2015. Ambas delegaciones prevén retomar el diálogo a mediados de octubre.
La enumeración ofrece una señal sobre cómo el oficialismo presenta la ruta electoral, aunque deja intacta su principal incógnita. Rodríguez no precisó si las elecciones se celebrarán en el orden en que las mencionó, cuándo comenzaría la secuencia ni en qué momento se convocaría la votación presidencial. Aunque la posibilidad de que esta última quede para 2029 es, por ahora, una lectura política de sus palabras y de las discusiones sobre una transición escalonada.
La declaración confirma que los comicios presidenciales están en el horizonte político descrito por el jefe negociador oficialista. No resuelve, sin embargo, si habrá una elección anticipada ni cuándo podría celebrarse. En abril, al ser preguntado por una fecha, Rodríguez ya había evitado comprometerse incluso con cuál sería la primera votación. Entonces situó la recuperación económica, los acuerdos políticos y la confianza en el árbitro electoral entre las condiciones previas a cualquier convocatoria.
¿Por qué la mención de 2029 gana espacio en el debate?
Colocar las presidenciales después de otras tres elecciones encaja con una hipótesis que circula desde hace meses: avanzar primero en la renovación institucional y en votaciones de otros niveles antes de disputar el poder ejecutivo. Bajo esa lectura, 2029 aparece como un posible punto de llegada para la transición electoral. Sin embago, solo podría ser una proyección de Rodríguez y no un hecho concreto, puesto que todo caso sería un nuevo CNE quien organice el cronograma electoral.
La diferencia tiene consecuencias políticas. Una presidencial temprana obligaría a resolver cuanto antes las reglas de participación, las garantías para los candidatos y la composición del Consejo Nacional Electoral. Una secuencia más larga permitiría tramitar primero las reformas institucionales, pero también aplazaría la decisión ciudadana sobre quién debe gobernar el país.
Hasta este viernes, ninguna de las partes ha hecho público un acuerdo que fije 2029 como año de la elección presidencial. El documento suscrito en agosto para orientar las negociaciones tampoco incluyó un cronograma electoral ni garantías específicas para esos comicios.
La negociación avanza en la justicia mientras espera una fecha electoral
El resultado más concreto del diálogo se ha concentrado en el sistema judicial. Las delegaciones acordaron abrir un proceso para renovar la totalidad de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, ampliar el Comité de Postulaciones Judiciales y crear un consejo que revise las credenciales de los aspirantes. Son pasos relevantes para la arquitectura institucional de una eventual elección, pero todavía no constituyen una convocatoria a las urnas.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, también ha asegurado que habrá elecciones sin anunciar cuándo. Ese silencio mantiene abierta una disputa sobre los tiempos de la transición: cuánto debe cambiar el Estado antes de votar y cuánto tiempo puede transcurrir sin que se someta a elección la Presidencia.
¿Serán las presidenciales la última elección?
La respuesta dependerá de un calendario que aún no existe públicamente. Rodríguez eligió terminar su enumeración con las presidenciales, un orden que puede interpretarse como indicio de la ruta que favorece el oficialismo. No afirmó que los cuatro procesos vayan a celebrarse en esa secuencia.
La próxima prueba para la mesa de diálogo será convertir las referencias generales a futuras elecciones en compromisos verificables: fechas, reglas, garantías y un árbitro capaz de generar confianza entre quienes competirán. Hasta entonces, 2029 seguirá siendo una hipótesis sobre el desenlace electoral de la transición venezolana, no una cita fijada con las urnas.
