La Inquisición española (1478-1834) procesó a unas 150.000 personas a lo largo de su historia, según las estimaciones más citadas. De ellas, entre 3.000 y 5.000 fueron ejecutadas, la mayoría quemadas en la hoguera y sobre todo en sus primeros cincuenta años. La cifra de casi 32.000 ejecuciones que dio Llorente en el siglo XIX hoy se considera muy exagerada.

Pocas instituciones cargan con una reputación tan oscura como el Santo Oficio español. Durante siglos se habló de cientos de miles de víctimas; en las últimas décadas, algunos autores han llegado al extremo contrario y presentan la Inquisición casi como un tribunal benévolo. Ninguna de las dos posturas resiste el examen de los archivos. Este artículo resume qué cifras se manejan, de dónde salen y qué se sabe con seguridad.
¿Qué fue la Inquisición española?
Fue un tribunal eclesiástico controlado por la Corona. El papa Sixto IV autorizó su creación en 1478 con la bula Exigit sincerae devotionis affectus, a petición de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Los dos primeros inquisidores, los dominicos Miguel de Morillo y Juan de San Martín, fueron nombrados en septiembre de 1480.
Se diferenciaba de la Inquisición medieval, la que había perseguido a los cátaros en el sur de Francia, en que dependía de los reyes: el inquisidor general y el Consejo de la Suprema los designaba la Corona. En 1483 Tomás de Torquemada fue nombrado inquisidor general también para Aragón, Cataluña y Valencia, lo que unificó la institución bajo un solo mando. En 1484 redactó unas instrucciones de procedimiento que, con pocos cambios, se mantuvieron durante más de tres siglos.
¿A quién perseguía la Inquisición?
Su objetivo inicial eran los conversos, es decir, judíos bautizados y sus descendientes, sospechosos de seguir practicando el judaísmo en secreto. Tras el decreto de expulsión de los judíos de 1492 y las conversiones forzosas de musulmanes a partir de 1502, también los moriscos pasaron a estar bajo su vigilancia.
Con el tiempo amplió su campo a los protestantes, los alumbrados, la blasfemia, la bigamia, la sodomía, la brujería y, ya en el siglo XVIII, la masonería. Muchos de sus procesos trataban delitos menores, como frases blasfemas o supersticiones, que terminaban con multas, penitencias públicas o destierro, no con la muerte.
¿Cuántas personas murieron por la Inquisición española?
La estimación más repetida por los historiadores es de 3.000 a 5.000 ejecutados en algo más de tres siglos y medio. Se basa en dos tipos de datos:
- El historiador Ricardo García Cárcel calculó unos 150.000 procesos en total. Aplicando una tasa de ejecución de alrededor del 2 %, la observada en los juicios de 1560 a 1700, se obtienen unas 3.000 muertes.
- Los estudios de Jean-Pierre Dedieu y García Cárcel sobre los tribunales de Toledo y Valencia llevan a algunos especialistas a elevar el total a 5.000.
La mayor parte de esas muertes se concentra en la primera etapa, entre 1480 y 1530, cuando la persecución de conversos fue más intensa. Henry Kamen estimó unas 2.000 ejecuciones en ese periodo, a partir de la documentación de los autos de fe. En Valencia, según García Cárcel, el tribunal impuso la pena de muerte en el 40 % de los casos antes de 1530 y en torno al 3 % después.
Hay que añadir una advertencia: muchos archivos de esos primeros años se han perdido, así que las cifras del periodo inicial son estimaciones, no recuentos.
¿Qué dicen los archivos de la Suprema?
El dato documental más sólido procede del estudio de Gustav Henningsen y Jaime Contreras, publicado en 1986. Revisaron las «relaciones de causas», los resúmenes que los tribunales locales enviaban al Consejo de la Suprema, conservados hoy en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.
Para el periodo 1540-1700 encontraron 44.674 causas, con 826 ejecuciones en persona y 778 en efigie. La ejecución en efigie significa que se quemaba un muñeco o retrato del condenado, normalmente porque había huido o ya había muerto. En proporción, menos del 2 % de los procesados en esos años fue ejecutado.
Los propios autores advierten de que los datos son incompletos: faltan tribunales como el de Cuenca y hay lagunas en otros, como Valladolid. Por eso sus números deben leerse como mínimos, no como totales exactos.
¿De dónde salen las cifras de cientos de miles de víctimas?
La cifra alta más influyente es la de Juan Antonio Llorente, que había sido secretario de la Inquisición de Corte entre 1789 y 1801. Afrancesado y exiliado, publicó una Historia crítica de la Inquisición (en francés desde 1817; la edición española es de 1822). Según su cálculo, el tribunal habría procesado a 341.021 personas, de las que 31.912 habrían sido ejecutadas en persona y 17.659 en efigie.
Llorente tuvo acceso a documentos que luego se perdieron, y su obra sigue siendo una fuente importante. Pero sus totales se obtuvieron extrapolando datos parciales, y la investigación con los archivos ha rebajado drásticamente las cifras. Los recuentos aún más altos que circulan por internet no tienen respaldo documental.
Esas exageraciones se alimentaron también de la llamada leyenda negra, la imagen negativa de España difundida en los siglos XVI y XVII por sus rivales, especialmente en los países protestantes. Eso no significa que la Inquisición fuera inofensiva: significa que la discusión debe basarse en documentos.
¿Mató más la Inquisición que otros tribunales de su época?
Las comparaciones ayudan a situar los números. Henry Kamen señala que entre 1559 y 1566 en España fueron ejecutadas unas cien personas por herejía, frente al doble en la Inglaterra de María Tudor, el triple en Francia y diez veces más en los Países Bajos.
En cuanto a la brujería, la Inquisición española fue llamativamente moderada. Persiguió esos casos con menos intensidad que los tribunales de Francia, Escocia o Alemania. El episodio más grave fue el de las brujas de Zugarramurdi: en el auto de fe de Logroño de noviembre de 1610 se quemó a seis personas y a otras cinco en efigie. Tras ese proceso, el inquisidor Alonso de Salazar Frías concluyó que «no hubo brujas ni embrujados en el lugar hasta que se comenzó a tratar y escribir de ellos». En toda Europa, la caza de brujas causó entre 40.000 y 60.000 ejecuciones en un periodo similar, mayoritariamente por tribunales civiles.
¿Las cifras de muertos cuentan toda la historia?
No. Centrarse solo en las ejecuciones deja fuera gran parte del daño. Los procesos se basaban en denuncias, a menudo anónimas para el acusado; los presos podían pasar meses sin saber de qué se les acusaba; los bienes se confiscaban desde la detención, lo que con frecuencia arruinaba a las familias. Las penas de humillación pública, como el sambenito, y los estatutos de limpieza de sangre marcaron a familias enteras durante generaciones.
La tortura también formaba parte del procedimiento, aunque con reglas: se permitía cuando la culpa se consideraba «semiprobada», con métodos como la garrucha, la toca (asfixia con agua) y el potro, y en principio no debía derramar sangre ni causar mutilaciones. Historiadores como Kamen sostienen que se usó con menos frecuencia que en los tribunales civiles de la época, pero las cifras varían mucho según el tribunal y el periodo.
Además, la Inquisición fue el brazo ejecutor de una política más amplia de uniformidad religiosa que incluyó la expulsión de los judíos en 1492 y la de los moriscos, decretada en 1609 y ejecutada por etapas hasta 1614, con consecuencias humanas mucho mayores que las muertes en la hoguera.
¿Cómo eran los autos de fe?
El auto de fe era una ceremonia pública y religiosa: misa, procesión de los condenados, sermón y lectura de sentencias. La ejecución no se hacía en el propio acto, sino después y fuera de él, a cargo de las autoridades civiles; la Iglesia «relajaba» al reo al brazo secular.
El cuadro que ilustra este artículo, de Francisco Rizi, muestra el gran auto de fe celebrado en la Plaza Mayor de Madrid en 1680, organizado con motivo de la boda de Carlos II. Asistieron decenas de miles de personas; fueron sentenciadas 118, y 21 de ellas, en su mayoría judeoconversos, fueron ejecutadas.
¿Cuándo terminó la Inquisición española?
Su final fue lento. José Bonaparte la abolió en 1808 y las Cortes de Cádiz en 1813, pero Fernando VII la restableció en 1814. Volvió a suprimirse durante el Trienio Liberal (1820-1823) y, aunque no se restauró formalmente después, en algunas diócesis actuaron las llamadas Juntas de Fe. Una de ellas, la de Valencia, condenó al último ejecutado por herejía en España: el maestro de escuela Cayetano Ripoll, ahorcado en julio de 1826 por enseñar ideas deístas. El caso causó escándalo en toda Europa.
La abolición definitiva llegó por real decreto el 15 de julio de 1834, firmado por la regente María Cristina de Borbón.
Como ocurre con otros episodios del cristianismo, como las medidas religiosas de Justiniano o la controversia arriana, la imagen popular de la Inquisición mezcla hechos documentados con exageraciones posteriores.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos murieron en la Inquisición española?
La estimación más aceptada es de 3.000 a 5.000 ejecutados entre 1480 y 1834, de unos 150.000 procesados. Los archivos de la Suprema documentan 826 ejecuciones en persona entre 1540 y 1700, con lagunas.
¿Quemó la Inquisición a millones de personas?
No. Ninguna fuente documental respalda cifras de millones ni de cientos de miles de muertos. Incluso la cifra de Llorente, de 31.912 ejecutados, se considera hoy muy exagerada.
¿Cuánto duró la Inquisición española?
Desde la bula de 1478 hasta su abolición definitiva el 15 de julio de 1834, con varias supresiones y restauraciones entre 1808 y 1823.
¿Quién fue el último ejecutado por la Inquisición?
Se suele citar al maestro valenciano Cayetano Ripoll, ahorcado en 1826 por la Junta de Fe de Valencia, un organismo que sustituyó de hecho al tribunal inquisitorial.
Fuentes: «Inquisición española», Wikipedia; «Spanish Inquisition», Wikipedia (en inglés); J. Contreras y G. Henningsen, «Forty-four thousand cases of the Spanish Inquisition (1540-1700)», en The Inquisition in Early Modern Europe (1986); H. Kamen, La Inquisición española; «Juan Antonio Llorente», Wikipedia.