Pablo de Tarso: quién fue el apóstol que nunca conoció a Jesús y cambió el cristianismo

Pablo de Tarso es, después de Jesús, la figura más influyente del cristianismo primitivo. Nunca conoció a Jesús en vida, empezó persiguiendo a sus seguidores y, sin embargo, fue el gran responsable de que el movimiento saliera del ámbito judío y se extendiera por el mundo grecorromano. Sus cartas son los textos cristianos más antiguos que se conservan. Esta es su historia, separando lo que dicen las fuentes de lo que añadió la tradición.

Las fuentes sobre Pablo

Conocemos a Pablo por dos tipos de fuentes. Las primeras son sus propias cartas, incluidas en el Nuevo Testamento. De las trece que llevan su nombre, los especialistas consideran auténticas con seguridad siete: Romanos, primera y segunda a los Corintios, Gálatas, Filipenses, primera a los Tesalonicenses y Filemón. Sobre las demás hay debate, y varias se atribuyen a discípulos que escribieron en su nombre.

La segunda fuente son los Hechos de los Apóstoles, escritos décadas después por el mismo autor del Evangelio de Lucas. Los Hechos ofrecen un relato detallado de sus viajes, pero los historiadores advierten que a veces no coinciden con lo que el propio Pablo cuenta, por lo que dan prioridad a las cartas.

Origen: un judío de la diáspora

Pablo nació en Tarso, en Cilicia, en el sureste de la actual Turquía, probablemente en la primera década del siglo I. Era judío, de la tribu de Benjamín, y se educó como fariseo, es decir, en una corriente que daba gran importancia al estudio y cumplimiento de la Ley. Según los Hechos, era también ciudadano romano y se formó en Jerusalén con el maestro Gamaliel. Hablaba y escribía griego, la lengua común del Mediterráneo oriental.

Tenía dos nombres, algo habitual entre los judíos de la diáspora: Saulo, en hebreo, y Pablo, forma latina con la que se le conoce.

El perseguidor y el camino de Damasco

El propio Pablo reconoce en sus cartas que persiguió a los seguidores de Jesús. Los Hechos lo sitúan presente en la lapidación de Esteban, el primer mártir cristiano. Luego relata que, cuando viajaba a Damasco para detener a cristianos, tuvo una visión de Jesús resucitado que lo dejó ciego durante tres días, hasta que un cristiano llamado Ananías lo curó y lo bautizó.

En la carta a los Gálatas, Pablo describe la experiencia de forma más breve, como una revelación en la que Dios le mostró a su Hijo para que lo anunciara a los gentiles, es decir, a los no judíos. Esa misión definiría el resto de su vida.

Los viajes misioneros

Los Hechos organizan su actividad en tres grandes viajes por Asia Menor, Macedonia y Grecia, aunque esa división es en parte un recurso narrativo. Pablo fundó comunidades en ciudades como Filipos, Tesalónica, Corinto y Éfeso, trabajando con sus manos como fabricante de tiendas para no depender de nadie, y mantuvo con ellas correspondencia para resolver conflictos y enseñar. Esas cartas, dictadas a secretarios y leídas en voz alta en las reuniones de las comunidades, son la razón por la que conocemos tan bien sus preocupaciones.

Uno de los grandes debates de su tiempo fue si los no judíos que se convertían debían circuncidarse y cumplir la Ley de Moisés. Pablo defendió que no era necesario y que la salvación venía por la fe en Cristo. La cuestión se discutió en la llamada asamblea o concilio de Jerusalén, hacia el año 49, con Pedro y Santiago, y generó tensiones que el propio Pablo narra, como su enfrentamiento con Pedro en Antioquía.

Algunos episodios de esos viajes se han vuelto célebres. En Atenas, según los Hechos, Pablo pronunció un discurso ante el Areópago en el que habló del altar dedicado «al dios desconocido». En Corinto permaneció cerca de año y medio y compareció ante el procónsul Galión, hermano del filósofo Séneca. Una inscripción hallada en Delfos permite fechar el mandato de Galión hacia los años 51 y 52, lo que convierte ese pasaje en uno de los pocos puntos de la cronología de Pablo anclados en una fuente externa. En Éfeso, los Hechos relatan un motín de los plateros que vivían de fabricar figuras de la diosa Artemisa y temían perder su negocio.

Arresto, viaje a Roma y muerte

Según los Hechos, Pablo fue arrestado en Jerusalén tras un tumulto en el Templo, permaneció preso dos años en Cesarea y, como ciudadano romano, apeló al emperador. Fue enviado a Roma por mar y sufrió un naufragio en la isla de Malta. Los Hechos terminan con Pablo en Roma, bajo arresto domiciliario, predicando durante dos años.

El Nuevo Testamento no narra su muerte. Una tradición antigua, recogida por autores como Clemente de Roma y, más tarde, Eusebio de Cesarea, afirma que murió mártir en Roma durante el reinado de Nerón, hacia los años 64 a 67. Como ciudadano romano, habría sido decapitado. Su tumba se venera en la basílica de San Pablo Extramuros. En 2009, el Vaticano informó de que el análisis de restos óseos hallados en el sarcófago los databa entre los siglos I y II, lo que es compatible con la tradición, aunque no demuestra que sean suyos.

Mito y realidad

Mito: se cayó del caballo. Ningún relato de los Hechos menciona un caballo. La imagen se popularizó por la pintura, especialmente por Caravaggio, y la expresión «caerse del caballo» pasó al lenguaje común.

Mito: cambió de nombre al convertirse. Saulo y Pablo eran dos nombres de la misma persona. Los Hechos empiezan a llamarlo Pablo cuando comienza su misión entre los gentiles, no en el momento de su conversión.

Mito: escribió todas las cartas que llevan su nombre. La mayoría de los especialistas considera que solo siete son con seguridad suyas.

Realidad: sin Pablo, el cristianismo difícilmente se habría convertido tan pronto en una religión abierta a todos los pueblos. Su teología de la gracia y la fe marcó a Agustín de Hipona, a Martín Lutero y al debate entre católicos y protestantes.

Su legado

Las cartas de Pablo contienen algunos de los textos más citados de la Biblia, como el himno al amor de la primera carta a los Corintios, leído en innumerables bodas. Sus ideas sobre la justificación por la fe estuvieron en el centro de la Reforma protestante del siglo XVI. Y su figura sigue siendo objeto de debate: para unos fue el gran intérprete de Jesús; para otros, quien transformó su mensaje.

Si te interesa el cristianismo primitivo, lee en Codiguillos qué dicen los historiadores sobre la existencia de Jesús, quién escribió el Apocalipsis y la historia de la conversión de Constantino.

Fuentes

  • Nuevo Testamento: Hechos de los Apóstoles 7-28; Gálatas 1-2; 1 Corintios 13 y 15; Filipenses 3.
  • Sanders, E. P. Pablo. Madrid: Alianza.
  • Encyclopaedia Britannica: Saint Paul, the Apostle
  • Wikipedia en español: Pablo de Tarso

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Pablo de Tarso?

Un judío fariseo nacido en Tarso que pasó de perseguir a los cristianos a ser el gran misionero del cristianismo entre los no judíos.

¿Pablo conoció a Jesús?

No en vida. Afirmó haber tenido una visión de Jesús resucitado, que la tradición sitúa en el camino de Damasco.

¿Cuántas cartas escribió San Pablo?

Trece llevan su nombre, pero los especialistas consideran auténticas con seguridad siete.

¿Cómo murió San Pablo?

Según una tradición antigua, fue decapitado en Roma durante el reinado de Nerón, hacia los años 64 a 67.

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