Opinión · Libertad de prensa
La noche del 27 de mayo de 2007, a las 11:59, Radio Caracas Televisión dejó de emitir en señal abierta. El gobierno de Hugo Chávez había decidido no renovarle la concesión al canal más antiguo de Venezuela, el de mayor audiencia, según la crónica de BBC Mundo de esa noche. Un exvicepresidente explicó entonces que no había ningún cambio, que simplemente había cesado una concesión. Casi dos décadas después, esa frase me parece el mejor resumen de cómo se desmantela la libertad de prensa en nuestra región: casi nunca con un decreto que diga «prohibido informar», sino con trámites que suenan a rutina.
“Un gobierno que le tiene miedo al pensamiento libre, le tiene miedo a la opinión, le tiene miedo a la crítica.
Marcel Granier, director de RCTV, la noche del cierre del canal (BBC Mundo, 2007)
Escribo desde una convicción sencilla: la libertad de prensa no tiene ideología. Y los datos de este año lo confirman con una claridad incómoda para quienes solo ven la censura cuando la ejerce el bando contrario.
Clasificación RSF 2026 (de 180 países)
- Nicaragua168
- Cuba160
- Venezuela159
- Perú144
- El Salvador143
- Ecuador125
- México122
- Colombia102
- Argentina98
- Brasil52
- Uruguay48
Lo que dice el índice de 2026
Según la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026 de Reporteros Sin Fronteras (RSF), por primera vez en los 25 años del índice más de la mitad de los países del mundo está en las categorías «difícil» o «muy grave». En América, la puntuación media ha caído 14 puntos desde 2022.
Abajo del todo están Nicaragua, Cuba y Venezuela, tres gobiernos que se reclaman de izquierda. RSF describe el panorama mediático nicaragüense como «en ruinas», dice que en Cuba los pocos periodistas independientes trabajan en la clandestinidad y que en Venezuela las garantías siguen siendo muy inciertas pese a la liberación de periodistas detenidos a comienzos de año.
Pero el descenso más llamativo de los últimos años no viene de La Habana. El Salvador ha perdido 74 puestos desde que Nayib Bukele llegó al poder en 2019. Su gobierno aprobó en 2025 una ley de agentes extranjeros que impone un impuesto del 30 % a los fondos recibidos del exterior y que, según RSF, ha empujado al exilio a decenas de periodistas en cuestión de meses. La Argentina de Javier Milei cayó 11 puestos este año. Perú, donde cuatro periodistas fueron asesinados en 2025, bajó 14.
Las mismas herramientas
Lo que me interesa no es la lista, sino el método. Ortega y Bukele no comparten casi nada en el discurso, pero sus gobiernos han recurrido a instrumentos parecidos: leyes de agentes extranjeros, asfixia financiera de los medios, demandas judiciales, campañas de descrédito desde la tribuna presidencial y medios estatales dedicados a la propaganda. El caso nicaragüense lo analizamos en la trayectoria de Daniel Ortega, de guerrillero a dictador. El patrón es el mismo, aunque cambie la bandera.
La razón es simple. Un periodista que verifica cifras, publica documentos o entrevista a víctimas es un problema para cualquier poder que quiera ser incuestionable. Al autoritario de izquierda le molesta porque desmiente el relato de la revolución; al de derecha, porque desmiente el relato del orden. Ambos necesitan lo mismo: que nadie pueda comprobar lo que dicen.
Contra la doble vara
Por eso no acepto la doble vara. No se puede denunciar el cierre de un canal en Caracas y aplaudir la persecución de un diario en San Salvador, ni al revés. Quien justifica la censura cuando la aplica un gobierno afín pierde la autoridad para criticarla cuando la sufre. Lo mismo vale para Colombia, donde la discusión sobre el poder y la prensa también tiene historia, como planteamos en Colombia, la dictadura perfecta.
Tampoco creo que la respuesta sea resignarse. El índice de RSF también muestra que las cosas pueden mejorar: Brasil ha subido 58 puestos desde 2022, y Colombia, Uruguay y Guatemala mejoraron este año, aunque en Guatemala siga abierto el caso del periodista José Rubén Zamora. Las democracias que funcionan son las que toleran a la prensa que las incomoda.
La defensa de los periodistas no es un asunto gremial. Es la condición para que los ciudadanos sepan qué hacen con su dinero, con su seguridad y con sus derechos quienes gobiernan. Frente a gobiernos que usan el miedo como método, como discutimos al analizar cómo hacerle frente al terrorismo de Estado, una prensa libre es una de las pocas defensas que quedan. Yo prefiero un periodista incómodo a un gobierno sin testigos.
Ver las fuentes consultadas
- Reporteros Sin Fronteras, «2026 RSF Index: press freedom at a 25-year low»
- Reporteros Sin Fronteras, región de las Américas (clasificación 2026)
- Reporteros Sin Fronteras, ficha de El Salvador
- BBC Mundo, «RCTV fuera del aire» (28 de mayo de 2007)
Imagen destacada: protesta en Caracas por el cierre de RCTV, mayo de 2007. Américo Morillo/ABN, vía Agência Brasil (CC BY 3.0 BR), Wikimedia Commons.
