Pocas leyendas del siglo XX han durado tanto como la de Anastasia, la hija menor del último zar de Rusia. Durante décadas se creyó, o se quiso creer, que había sobrevivido a la matanza de su familia en 1918. Hubo mujeres que dijeron ser ella, pleitos que duraron más de treinta años, una película con Ingrid Bergman y otra de dibujos animados. Hoy la ciencia ha cerrado la historia. Esta es la vida real de Anastasia Nikoláyevna Románova y lo que se sabe de su muerte.
Contexto: la última familia imperial rusa
Anastasia nació el 18 de junio de 1901 (5 de junio según el calendario juliano que entonces se usaba en Rusia). Era la cuarta hija del zar Nicolás II y de la zarina Alejandra Fiódorovna, nieta de la reina Victoria de Inglaterra. Antes que ella habían nacido Olga, Tatiana y María; después llegaría Alexéi, el esperado heredero varón, que sufría hemofilia.
Las cuatro hermanas firmaban a veces sus cartas con un apodo común, OTMA, formado por las iniciales de sus nombres. Anastasia y María compartían habitación y eran conocidas en la familia como «la pareja pequeña». El nombre de Anastasia, de origen griego, significa «resurrección», un detalle que después alimentaría la leyenda.
Una niña traviesa en la corte del zar
Los testimonios de quienes la conocieron coinciden en describirla como vivaz, bromista y poco amiga del estudio. Sus preceptores, el suizo Pierre Gilliard y el inglés Sydney Gibbes, dejaron constancia de su talento para la imitación y el teatro. Gleb Botkin, hijo del médico de la corte, dijo que en travesuras era «un verdadero genio».
Los niños imperiales se criaron con una disciplina sencilla para su rango: camas de campaña, baños fríos por la mañana y labores de costura para obras benéficas. Como el resto de su familia, Anastasia trató de cerca a Grigori Rasputín, el místico al que la zarina atribuía la mejoría de Alexéi en sus crisis.
Durante la Primera Guerra Mundial, demasiado joven para trabajar como enfermera de la Cruz Roja como su madre y sus hermanas mayores, visitaba con María a los soldados heridos en un hospital de Tsárskoye Seló.
Revolución y cautiverio
Tras la revolución de febrero de 1917, Nicolás II abdicó y la familia quedó bajo arresto en el palacio de Alejandro, en Tsárskoye Seló. El Gobierno Provisional la trasladó después a Tobolsk, en Siberia. Cuando los bolcheviques tomaron el poder, la llevaron a Ekaterimburgo, en los Urales, a la casa Ipátiev, conocida por sus captores como «Casa de Propósito Especial».
Algunos de los guardias dejaron recuerdos de aquellos meses. Uno describió a Anastasia como «un diablillo encantador», traviesa e incansable; otro, en cambio, se quejó de que sus comentarios provocadores causaban tensiones entre los guardias.
La noche del 16 al 17 de julio de 1918
En la madrugada del 17 de julio de 1918, con el Ejército Blanco acercándose a la ciudad, los guardias despertaron a la familia con el pretexto de un traslado y la bajaron a un pequeño cuarto del sótano. Allí fueron asesinados Nicolás, Alejandra, sus cinco hijos y cuatro personas que los acompañaban: el médico Yevgueni Botkin, el ayuda de cámara Alexéi Trupp, el cocinero Iván Jaritónov y la doncella Anna Demídova. Anastasia tenía diecisiete años.
Uno de los relatos principales es la llamada «nota de Yurovski», el informe que el jefe del destacamento, Yákov Yurovski, envió a sus superiores y que salió a la luz en 1989. Según los testimonios de los participantes, las joyas cosidas en los corsés de las jóvenes desviaron algunas balas, lo que prolongó la matanza. Después, los cuerpos se llevaron al bosque. Tras un primer intento fallido de ocultarlos en una mina abandonada, la mayoría fueron enterrados en una fosa y dos de ellos, quemados y enterrados aparte.
Cómo nació la leyenda
Durante años nadie supo dónde estaban los cuerpos. El régimen soviético tardó en admitir públicamente la muerte de toda la familia, y en los meses siguientes circularon rumores de supervivientes, registros de trenes y testimonios de personas que decían haber visto a una de las grandes duquesas. A ello se sumaron estafadores que pedían dinero a nobles exiliados para «rescatar» a alguna de las hijas del zar.
La impostora más famosa fue Anna Anderson. Apareció en Berlín a comienzos de los años veinte y sostuvo durante el resto de su vida que era Anastasia. Su reclamación llegó a los tribunales alemanes, donde se litigó entre 1938 y 1970, uno de los procesos más largos de la historia judicial de ese país. Los jueces concluyeron que no había probado su identidad, pero tampoco que fuera otra persona concreta. Anderson murió en Estados Unidos en 1984 y su cuerpo fue incinerado.
Lo que demostró el ADN
En 1991, ya en la Rusia postsoviética, se exhumó oficialmente una fosa en las afueras de Ekaterimburgo con los restos de nueve personas. Un equipo encabezado por el científico británico Peter Gill publicó en 1994 en Nature Genetics que el análisis genético confirmaba que eran el zar, la zarina, tres de sus hijas y cuatro miembros del servicio. Faltaban dos hijos: Alexéi y una de las hermanas.
En 1994 se analizaron también muestras de tejido de Anna Anderson conservadas en un hospital. El resultado, publicado en 1995, fue concluyente: Anderson no tenía relación genética con los Romanov, y su ADN mitocondrial coincidía con el de un sobrino nieto de Franziska Schanzkowska, una obrera polaca desaparecida.
En el verano de 2007, un grupo de aficionados a la arqueología encontró restos quemados de dos personas en una segunda fosa, a unos 70 metros de la primera. Un estudio publicado en 2009 en la revista PLoS ONE por laboratorios de Estados Unidos y Austria concluyó con pruebas «prácticamente irrefutables» que eran del zarévich Alexéi y de una de sus hermanas. Con ello, todos los miembros de la familia quedaban identificados.
Mito y realidad
Mito: «Anastasia sobrevivió a la matanza». Realidad: las pruebas genéticas de 1994 y de 2009 permiten identificar los restos de los siete miembros de la familia. No hay ninguno sin localizar.
Mito: «Anna Anderson era Anastasia». Realidad: el análisis de ADN descartó cualquier parentesco con la familia imperial y apuntó a Franziska Schanzkowska. Algunos de los defensores de Anderson reconocieron después ese resultado.
Mito: «Se sabe con certeza qué restos son los de Anastasia». Realidad: aquí hay dos versiones. Los expertos rusos identificaron a Anastasia en la fosa de 1991 con un programa informático que comparaba fotografías de la joven con los cráneos, y con ese nombre fue enterrada en 1998. Los forenses estadounidenses que estudiaron los restos sostuvieron que la que faltaba era Anastasia, porque ningún esqueleto femenino de la primera fosa mostraba la inmadurez ósea propia de una joven de diecisiete años. El estudio genético de 2009 confirma que los dos restos de 2007 son de Alexéi y de una hermana, pero el ADN no permite distinguir entre María y Anastasia.
Mito: «Anastasia era la heredera del trono». Realidad: el heredero era su hermano Alexéi. Las leyes de sucesión rusas daban preferencia a los varones.
Memoria y canonización
Los restos de la primera fosa fueron enterrados el 17 de julio de 1998, ochenta años después de la matanza, en la catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo. La Iglesia ortodoxa rusa en el exilio había canonizado a la familia como mártires en 1981; la Iglesia ortodoxa rusa la canonizó en 2000 como «portadores de la pasión». La casa Ipátiev fue demolida en 1977 y en su lugar se levanta hoy la iglesia de la Sangre Derramada.
Las historias de las dinastías europeas están llenas de enfermedades hereditarias y leyendas. En Codiguillos hemos contado la de Carlos II el Hechizado y la de Juana la Loca.
Fuentes
- Coble, M. D. et al. (2009). Mystery Solved: The Identification of the Two Missing Romanov Children Using DNA Analysis. PLoS ONE 4(3): e4838.
- Gill, P. et al. (1994). Identification of the remains of the Romanov family by DNA analysis. Nature Genetics.
- Gill, P. et al. (1995). Establishing the identity of Anna Anderson Manahan. Nature Genetics.
- Wikipedia en inglés. Grand Duchess Anastasia Nikolaevna of Russia (consultada para la cronología y los testimonios de época).
Preguntas frecuentes
¿Cómo murió Anastasia Romanov?
Fue asesinada junto a sus padres, sus hermanos y cuatro miembros del servicio en el sótano de la casa Ipátiev de Ekaterimburgo, en la madrugada del 17 de julio de 1918. Tenía diecisiete años.
¿Sobrevivió Anastasia?
No. Las pruebas de ADN publicadas en 1994 y 2009 identificaron los restos de los siete miembros de la familia imperial.
¿Quién era Anna Anderson?
La más famosa de las mujeres que dijeron ser Anastasia. Las pruebas de ADN de 1994 demostraron que no era una Romanov y apuntaron a que era Franziska Schanzkowska, una obrera polaca.
¿Dónde está enterrada Anastasia?
Los restos de la primera fosa, entre ellos uno identificado como Anastasia por los expertos rusos, están en la catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo desde 1998. Hay discrepancia sobre si es ella o su hermana María.
¿Qué significa el nombre Anastasia?
Procede del griego y significa resurrección, un detalle que alimentó la leyenda de su supervivencia.
