Esperanza:
En el paraíso.
En el cielo.
En un futuro mejor.
No se puede vivir sin esperanza.
Cuando ella se va,
la existencia pierde su pulso,
como un corazón que olvida latir,
o un eco que nunca aprende a nacer.
No hay aurora en el mañana
si la esperanza no habita el presente.
No importa el abismo más incierto,
ni el rincón más inhóspito del universo:
si esa llama no arde en mi horizonte,
todo se desmorona en silencio.
La esperanza no es una ilusión,
es la última trinchera del alma.
Y mientras exista,
nadie podrá darme por vencido.
Guillo