María Magdalena no era prostituta: de dónde salió el mito y quién lo corrigió

No: ningún evangelio dice que María Magdalena fuera prostituta. La Biblia la presenta como una seguidora de Jesús de la que «habían salido siete demonios» (Lucas 8,2), testigo de la crucifixión y primera persona en ver a Jesús resucitado. La imagen de la pecadora arrepentida nació en 591, cuando el papa Gregorio Magno la fusionó en su Homilía 33 con la mujer anónima de Lucas 7. La Iglesia católica corrigió el calendario litúrgico en 1969.

Durante catorce siglos, en Occidente, la Magdalena fue la penitente de cabellera suelta y pecho descubierto que pintaron Tiziano, El Greco o Caravaggio. Es la imagen que llegó al cine y a la cultura popular. El problema es que se construyó sobre una lectura equivocada, y conviene ver dónde exactamente se produjo el cruce.

¿Qué dice la Biblia sobre María Magdalena?

Los cuatro evangelios la mencionan por su nombre, y casi siempre en momentos decisivos. Su apodo indica su origen: Magdala, una población a orillas del lago de Galilea. Lucas la presenta así, en el capítulo 8, versículos 1 a 3: Jesús recorría ciudades y aldeas con los Doce «y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y muchas otras, que los asistían con sus bienes».

Ese pasaje dice tres cosas: que había sido curada, que viajaba con el grupo y que, como otras mujeres, sostenía con su dinero la misión. Nada sobre su vida sexual. Las demás menciones la colocan al pie de la cruz (Marcos 15,40), en el sepulcro (Marcos 16,1) y, en Juan 20, como la primera a quien se aparece Jesús resucitado y quien lleva la noticia a los discípulos.

¿Quién era la mujer pecadora de Lucas 7?

Justo antes de presentar a la Magdalena, Lucas cuenta otra escena (7,36-50). Jesús come en casa de un fariseo llamado Simón y entra «una mujer de la ciudad, que era pecadora». Llora, le moja los pies con sus lágrimas, los seca con sus cabellos y los unge con perfume. Jesús le dice: «Tus pecados te son perdonados».

El texto no da su nombre. Tampoco dice cuál era su pecado: la tradición asumió que era prostitución, pero Lucas no lo especifica. Y unos versículos después, al empezar el capítulo 8, introduce a María Magdalena como a un personaje nuevo, sin conectarla con la escena anterior. La cercanía física de los dos pasajes en la página fue, probablemente, parte del malentendido.

A la confusión se sumó una tercera mujer: María de Betania, hermana de Marta y Lázaro, que según Juan 12 también unge los pies de Jesús. Tres mujeres distintas, dos unciones y un nombre muy común en la Palestina del siglo I.

¿Qué dijo Gregorio Magno en la Homilía 33 del año 591?

En el año 591, el papa Gregorio I predicó en Roma, en la basílica de San Clemente, una homilía sobre el pasaje de Lucas 7. Allí unió a las tres mujeres en una sola con una frase que marcaría la historia del arte y de la devoción:

«A esta, a quien Lucas llama pecadora, Juan le da el nombre de María, y nosotros creemos que es aquella María de la cual Marcos atestigua que le fueron echados siete demonios. ¿Y qué se designa por los siete demonios sino todos los vicios?»

Gregorio leyó el siete de forma simbólica, como totalidad: si tuvo siete demonios, «estuvo llena de todos los vicios». Y añadió que el perfume que antes había usado para su cuerpo «en actos prohibidos» lo ofrecía ahora a Dios. Ahí está el nacimiento de la Magdalena prostituta. Es una lectura alegórica de un predicador, no un dato de los evangelios. La homilía puede leerse traducida al español.

Un detalle que pocos mencionan: las iglesias de Oriente nunca aceptaron esa fusión. La tradición ortodoxa siguió distinguiendo a María Magdalena de la pecadora y de María de Betania, y la venera como «igual a los apóstoles».

¿Cuándo corrigió la Iglesia católica el error?

En la reforma del calendario romano promulgada en 1969, bajo Pablo VI, la memoria del 22 de julio dejó de presentarla como «penitente», según explica el estudio de la revista Eviternare sobre su imagen. Las lecturas de la misa dejaron de centrarse en la pecadora de Lucas 7 y pasaron al encuentro en el sepulcro de Juan 20. Fue una corrección discreta, sin anuncio solemne, por eso muchos fieles nunca se enteraron.

El paso más visible vino después. En 1988, Juan Pablo II recordó en la carta Mulieris dignitatem el título medieval de apostolorum apostola, «apóstol de los apóstoles». Y el 3 de junio de 2016, por deseo del papa Francisco, la Congregación para el Culto Divino elevó su memoria al rango de fiesta, el mismo de los apóstoles, con un prefacio propio titulado precisamente de apostolorum apostola. Lo explicó Vatican News. El decreto la llama «primera testigo y evangelista de la resurrección del Señor».

¿Qué es el Evangelio de María (Papiro de Berlín 8502)?

Fuera de la Biblia, María Magdalena tiene un evangelio propio. Se conserva en un códice copto del siglo V adquirido en El Cairo en 1896 por el egiptólogo alemán Carl Reinhardt y guardado en Berlín con la signatura Papyrus Berolinensis 8502. Por una sucesión de accidentes, entre ellos dos guerras mundiales, no se publicó hasta 1955, en la edición de Walter Till. Se conocen además dos fragmentos griegos del siglo III: el Papiro Rylands 463 y el Papiro de Oxirrinco 3525.

El texto está incompleto: faltan las páginas 1 a 6 y 11 a 14. En lo que queda, tras la partida de Jesús, los discípulos están atemorizados y María los consuela. Pedro le pide que comparta lo que el Salvador le enseñó a ella en privado, y María relata una visión sobre el ascenso del alma. Andrés y Pedro reaccionan con desconfianza. Pedro pregunta, según la traducción habitual: «¿De verdad habló en privado con una mujer, sin que nosotros lo supiéramos?». Leví sale en su defensa: «Si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla?».

Es un texto de corte gnóstico y no aporta datos biográficos fiables sobre la Magdalena histórica. Pero sí demuestra que en el siglo II, o comienzos del III, había comunidades cristianas que la veían como maestra y depositaria de una enseñanza, no como pecadora. En ningún pasaje la llama prostituta.

Mito y realidad: ¿era la esposa de Jesús?

Corregido un mito, aparece otro. La teoría de que María Magdalena se casó con Jesús, popularizada por El código Da Vinci, se apoya sobre todo en el Evangelio de Felipe, otro texto gnóstico, que la llama «compañera» de Jesús. El manuscrito está dañado justo donde algunos leen que la besaba «en la boca». No hay evidencia histórica de un matrimonio. Lo que sí documentan las fuentes es suficiente para una figura de primer orden: discípula, mecenas, testigo de la cruz y de la tumba vacía.

Las ideas sobre el cristianismo antiguo se fijaron muchas veces por decisiones de autoridad. Algo así pasó con la reencarnación y el emperador Justiniano, como contamos en este artículo sobre Justiniano. También vale leer por qué el Concilio de Nicea no prohibió libros de la Biblia.

Preguntas frecuentes

¿María Magdalena era prostituta según la Biblia?

No. Ningún evangelio la describe así. Lucas 8,2 dice que de ella habían salido siete demonios, es decir, que fue curada, y que acompañaba y financiaba a Jesús.

¿Quién dijo que María Magdalena era prostituta?

El papa Gregorio Magno, en su Homilía 33 del año 591, la identificó con la pecadora anónima de Lucas 7 y con María de Betania.

¿Cuándo corrigió la Iglesia la imagen de María Magdalena?

En la reforma del calendario de 1969 dejó de presentarla como penitente. En 2016 el papa Francisco elevó su celebración del 22 de julio a fiesta y la llamó apóstol de los apóstoles.

¿Qué es el Evangelio de María?

Un texto apócrifo de corte gnóstico conservado en copto en el Papiro de Berlín 8502 (siglo V) y en dos fragmentos griegos del siglo III. Presenta a María Magdalena como portadora de enseñanzas de Jesús.

¿María Magdalena era la esposa de Jesús?

No hay evidencia histórica. La idea se basa en lecturas del Evangelio de Felipe, un texto gnóstico tardío y dañado.

Imagen de portada: «Magdalena penitente», de Tiziano (c. 1550-1565). Dominio público, vía Wikimedia Commons (Google Arts & Culture).

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