El «Latrocinio de Éfeso» es el segundo concilio de Éfeso, celebrado en agosto del año 449 y presidido por Dióscoro de Alejandría. Rehabilitó al monje Eutiques y depuso al patriarca Flaviano de Constantinopla en medio de amenazas y violencia. El papa León I lo llamó «latrocinio», es decir, reunión de ladrones, y el Concilio de Calcedonia lo anuló en 451.
Pocas asambleas de la historia de la Iglesia tienen un apodo tan elocuente. Detrás del escándalo había una pregunta teológica de enorme calado, cómo se unen lo divino y lo humano en Cristo, mezclada con la rivalidad entre las grandes sedes de Alejandría, Antioquía, Constantinopla y Roma, y con la política de la corte imperial.

¿Qué se discutía en el concilio de Éfeso de 449?
Veinte años antes, el primer concilio de Éfeso (431) había condenado a Nestorio, acusado de separar tanto la divinidad y la humanidad de Cristo que parecía hablar de dos personas. La reacción contra Nestorio llevó a algunos al extremo contrario.
Uno de ellos fue Eutiques, archimandrita (abad) de un gran monasterio de Constantinopla y hombre muy bien relacionado en la corte. Eutiques sostenía que, después de la encarnación, en Cristo había una sola naturaleza, y se negaba a admitir que su humanidad fuera de la misma naturaleza que la nuestra. En noviembre de 448, un sínodo reunido en Constantinopla por el patriarca Flaviano lo condenó y lo excomulgó, a partir de la acusación del obispo Eusebio de Dorilea.
Eutiques no lo aceptó. Apeló a Roma, a Alejandría y, sobre todo, al emperador Teodosio II, que convocó un nuevo concilio en Éfeso para revisar el caso.
¿Quién presidió el Latrocinio de Éfeso?
El emperador dio la presidencia a Dióscoro, patriarca de Alejandría desde 444 y sucesor de Cirilo, el gran adversario de Nestorio. Dióscoro llegó con los obispos egipcios y con el respaldo de monjes como Barsauma, un archimandrita sirio a quien Teodosio había invitado expresamente. El papa León I envió como legados a un obispo llamado Julio, al presbítero Renato (que murió por el camino) y al diácono Hilario, futuro papa.
La sesión principal se abrió el 8 de agosto de 449. Según la reconstrucción de la Catholic Encyclopedia, había unos 130 obispos. Las cuestiones estaban decididas de antemano: a Eusebio de Dorilea, el acusador, no se le permitió hablar.
¿Por qué no se leyó el Tomo de León?
León había escrito el 13 de junio de 449 una larga carta a Flaviano, conocida como el Tomo, con la doctrina de Roma: en Cristo hay una sola persona con dos naturalezas completas, la divina y la humana, y «cada una de las dos formas hace lo que le es propio en comunión con la otra». Los legados pidieron que se leyera al principio. Dióscoro decidió dar prioridad a las actas del juicio contra Eutiques, y la carta del papa nunca llegó a leerse.
¿Qué pasó con Flaviano?
Tras escuchar las actas, la asamblea absolvió a Eutiques y le devolvió su cargo. Después Dióscoro propuso deponer a Flaviano y a Eusebio. Lo que siguió es el núcleo del escándalo. Dos años más tarde, en Calcedonia, varios obispos declararon que:
- los secretarios de los obispos fueron impedidos por la fuerza de tomar notas;
- algunos obispos se arrodillaron para pedir clemencia por Flaviano;
- entraron en la iglesia soldados y los parabolanos, una milicia de enfermeros de la Iglesia de Alejandría, con gran violencia;
- muchos firmaron por miedo, algunos en un papel en blanco, y a otros se les añadió el nombre después.
El legado Hilario pronunció una sola palabra en latín, Contradicitur («se contradice»), para oponerse a la sentencia en nombre del papa, y huyó con dificultad. Flaviano fue enviado al exilio y murió pocos días después en Lidia. Algunas fuentes posteriores afirman que Dióscoro y Barsauma lo golpearon, pero los historiadores, ya desde la propia Catholic Encyclopedia, advierten que ese detalle puede ser exagerado. Lo seguro es que murió poco después de la asamblea y como consecuencia de ella.
¿A quién más condenó el concilio?
En una sesión posterior, de la que solo se conservan actas en siríaco, el concilio siguió con los obispos de la escuela de Antioquía, considerados sospechosos de nestorianismo. Depuso a Ibas de Edesa, a Teodoreto de Ciro (ausente y sin ser oído) y al propio patriarca de Antioquía, Domno, que había colaborado en la primera sesión.
Teodosio II confirmó todos los acuerdos. Dióscoro quedó como el hombre más poderoso de la Iglesia de Oriente e hizo nombrar patriarca de Constantinopla a su secretario, Anatolio.
¿Por qué se llama «Latrocinio»?
El nombre procede del propio León I. En una carta de 451 a la emperatriz Pulqueria (carta 95), se refiere a lo ocurrido en Éfeso como una reunión «no de jueces, sino de ladrones» (non iudicium, sed latrocinium). Puede leerse en la traducción inglesa de New Advent. El nombre cuajó en la tradición latina como Latrocinium Ephesinum.
¿Cómo se anuló el Latrocinio de Éfeso?
Por un giro político. El 28 de julio de 450, Teodosio II murió tras caerse de su caballo. Su hermana Pulqueria, que simpatizaba con Roma, se casó con el general Marciano y lo hizo emperador. El nuevo gobierno convocó un concilio en Calcedonia, frente a Constantinopla, que se abrió el 8 de octubre de 451.
Calcedonia leyó las actas de 449, rehabilitó la memoria de Flaviano, restituyó a Teodoreto e Ibas, depuso a Dióscoro (desterrado a Gangra, donde murió en 454) y aprobó una definición de fe que recogía el Tomo: Cristo es uno en dos naturalezas «sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación».
¿Fue de verdad un «concilio de ladrones»? El debate historiográfico
Casi todo lo que sabemos de la violencia de 449 procede de los vencedores, es decir, de testimonios presentados en Calcedonia por obispos que necesitaban explicar por qué habían firmado. Por eso los historiadores actuales, como Richard Price y Michael Gaddis en su edición de las actas de Calcedonia (Liverpool University Press, 2005), leen esos relatos con cautela.
Además, las Iglesias ortodoxas orientales (copta, siria, armenia, etíope) nunca aceptaron Calcedonia. Para ellas, Dióscoro es un santo y un defensor de la fórmula de Cirilo, «una sola naturaleza encarnada del Verbo». Aunque también rechazan a Eutiques, al que consideran hereje. La división se arrastra hasta hoy, aunque en 1973 el papa Pablo VI y el papa copto Shenouda III firmaron una declaración cristológica común que reconocía que ambas tradiciones confiesan la misma fe con fórmulas distintas.
Las consecuencias de 449 llegaron lejos: un siglo después, el emperador Justiniano intentó atraer a los anticalcedonianos condenando los escritos de Teodoreto e Ibas, en la llamada controversia de los Tres Capítulos. Hablamos de su política religiosa en el artículo sobre Justiniano y la condena de la reencarnación. Y si te interesan otras historias de la Iglesia antigua y medieval contadas desde las fuentes, lee también nuestro artículo sobre la papisa Juana.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue el Latrocinio de Éfeso?
Fue el segundo concilio de Éfeso (449), que rehabilitó a Eutiques y depuso a Flaviano de Constantinopla en un ambiente de coacción. El papa León I lo llamó «latrocinio» y Calcedonia lo anuló en 451.
¿Quién era Eutiques?
Un archimandrita de Constantinopla que defendía que en Cristo, tras la encarnación, había una sola naturaleza. Fue condenado en 448, rehabilitado en 449 y condenado de nuevo en Calcedonia.
¿Cómo murió Flaviano de Constantinopla?
Murió en el exilio, en Lidia, pocos días después del concilio de 449. Las fuentes calcedonianas atribuyen su muerte a los malos tratos sufridos en Éfeso; el detalle de los golpes es discutido.
¿El Latrocinio de Éfeso es un concilio ecuménico?
No. Ninguna Iglesia lo cuenta hoy entre los concilios ecuménicos. Fue anulado por Calcedonia y por el papa León I.
¿Qué Iglesias rechazan el Concilio de Calcedonia?
Las Iglesias ortodoxas orientales: la copta, la siria, la armenia, la etíope, la eritrea y la malankara. Rechazan Calcedonia, pero también condenan a Eutiques.
Fuentes: León Magno, cartas 28 (Tomo a Flaviano) y 95; J. Chapman, «Robber Council of Ephesus», Catholic Encyclopedia (1909); R. Price y M. Gaddis, The Acts of the Council of Chalcedon (2005). Imagen de portada: Menologio de Basilio II, Biblioteca Vaticana, dominio público.