Los evangelios de la infancia de Jesús: qué cuentan los apócrifos

Los evangelios de la infancia son textos apócrifos que narran lo que los evangelios canónicos callan: el nacimiento de María, la niñez de Jesús y la huida a Egipto. Los principales son el Protoevangelio de Santiago (siglo II), el Evangelio de la infancia de Tomás, el Pseudo-Mateo (siglo VII) y el Evangelio árabe de la infancia. La Iglesia no los incluyó en la Biblia, pero influyeron enormemente en el arte y la devoción.

Los evangelios de Mateo y Lucas cuentan el nacimiento de Jesús y un único episodio de su infancia: el niño perdido y hallado en el Templo a los doce años. Entre el pesebre y el bautismo en el Jordán hay un silencio de casi treinta años. Los primeros cristianos quisieron llenarlo, y de esa curiosidad nacieron algunos de los textos más leídos, y más extraños, de la literatura cristiana antigua.

Miniatura del siglo XIII del Evangelio del Pseudo-Mateo: el Niño Jesús rodeado de leones junto al Jordán, BnF Latin 2688 (Wikimedia Commons, dominio público)
El Niño Jesús y los leones, Evangelio del Pseudo-Mateo, BnF Latin 2688 (siglo XIII). Dominio público vía Wikimedia Commons.

¿Qué son los evangelios de la infancia?

Se llama así a un grupo de escritos apócrifos, es decir, no incluidos en el canon bíblico, centrados en la familia de Jesús y en sus primeros años. No forman un solo libro: son obras de épocas, lenguas y autores distintos que se copiaron, tradujeron y combinaron durante siglos. Sus títulos actuales son en buena parte modernos.

A diferencia de otros apócrifos, como los textos gnósticos, la mayoría no defiende doctrinas heterodoxas. Su objetivo es más bien narrativo y devocional: rellenar huecos, responder preguntas de los fieles y exaltar a María y a Jesús.

¿Qué cuenta el Protoevangelio de Santiago?

Es el más antiguo e influyente. Se presenta como obra de un tal Santiago, identificado por la tradición con el «hermano del Señor», y suele datarse en la segunda mitad del siglo II. Orígenes, en el siglo III, ya menciona un «libro de Santiago». El manuscrito más antiguo es el Papiro Bodmer V, de los siglos III o IV. El nombre de Protoevangelio («evangelio primero») se lo dio el humanista francés Guillaume Postel, que publicó una traducción latina en 1552.

El texto (puede leerse en inglés en New Advent) cuenta:

  • La historia de Joaquín y Ana, un matrimonio rico y estéril que tras años de oración concibe a María. Los nombres de los padres de la Virgen proceden de aquí; no aparecen en el Nuevo Testamento.
  • La infancia de María en el Templo de Jerusalén, donde es alimentada por un ángel. De esta escena deriva la fiesta de la Presentación de la Virgen, el 21 de noviembre.
  • La elección de José, un viudo anciano con hijos, como custodio de María. Este detalle servía para explicar a los «hermanos de Jesús» de los evangelios sin contradecir la virginidad perpetua de María.
  • El nacimiento de Jesús en una cueva cerca de Belén y el episodio de la partera Salomé, que duda de la virginidad de María y queda con la mano abrasada hasta que toca al niño.

¿Qué cuenta el Evangelio de la infancia de Tomás?

Es el que más sorprende al lector moderno. Narra en episodios breves lo que hizo Jesús entre los cinco y los doce años, y su protagonista no es un niño dócil. En el primer capítulo (traducción en New Advent), Jesús modela doce pájaros de barro en sábado; cuando José le reprende, da una palmada y los pájaros salen volando.

Otros episodios son más inquietantes: un niño que le derrama el agua se seca como un árbol; otro que choca con él cae muerto; los vecinos que se quejan quedan ciegos. Jesús deja en ridículo a sus maestros, a quienes da lecciones sobre el significado de las letras. Con el tiempo empieza a usar sus poderes para el bien: resucita a otro niño, cura a un leñador, estira una tabla mal cortada en el taller de José. El texto termina con el episodio del Templo que también narra Lucas.

Su fecha es discutida. Ireneo de Lyon, hacia 180, recoge una anécdota sobre Jesús y el maestro de las letras que usaban ciertos herejes, lo que indica que alguna de estas historias circulaba ya en el siglo II. Sin embargo, el texto se transmitió en versiones muy diferentes en griego, siríaco, latín, georgiano o etíope, y el manuscrito griego completo más antiguo es muy posterior. No debe confundirse con el Evangelio de Tomás hallado en Nag Hammadi, una colección de dichos de Jesús sin relación con este texto. Puede leerse una presentación del texto y sus versiones en Early Christian Writings.

¿Qué es el Evangelio del Pseudo-Mateo?

Es una reelaboración latina del Protoevangelio y de los relatos de Tomás, compuesta probablemente en el siglo VII y atribuida falsamente al evangelista Mateo, de ahí su nombre moderno. Fue el canal por el que estas historias llegaron a la Europa medieval, y aporta escenas propias que acabaron en todos los belenes:

  • El buey y la mula. Según el capítulo 14, al tercer día del nacimiento María sale de la cueva y deja al niño en un pesebre, donde «el buey y el asno lo adoraron». El autor lo presenta como cumplimiento de Isaías 1, 3 («Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo»). Los evangelios canónicos no mencionan animales.
  • La palmera de la huida a Egipto. Durante el viaje, María desea los frutos de una palmera y el niño ordena al árbol que se incline y que brote un manantial a sus pies.
  • Dragones y leones que adoran al niño en el desierto, como en la miniatura que ilustra este artículo.

El texto completo está disponible en New Advent.

¿Qué es el Evangelio árabe de la infancia?

Es una compilación conservada en árabe y siríaco que mezcla materiales del Protoevangelio y de Tomás con milagros situados durante la estancia en Egipto: ídolos que caen, curaciones con el agua del baño del niño, ladrones arrepentidos. Comienza con un prodigio llamativo: Jesús habla desde la cuna para anunciar a su madre que es el Hijo de Dios.

¿Qué relación tienen con el Corán?

Algunos episodios de estas tradiciones aparecen en el Corán. La sura 3, 49 y la sura 5, 110 mencionan que Jesús formó con barro figuras de pájaros que, con permiso de Dios, cobraron vida, como en el Evangelio de la infancia de Tomás. La sura 19, 29-33 recoge que Jesús habló desde la cuna, y la misma sura (19, 23-25) sitúa a María junto a una palmera que le da dátiles, aunque en el momento del parto y no en la huida a Egipto.

Los especialistas lo interpretan como señal de que estas tradiciones circulaban oralmente entre los cristianos de Arabia y Siria en el siglo VII. El Corán no las toma de un libro concreto, y las reelabora con un sentido teológico propio.

¿Por qué no están en la Biblia?

Cuando se fijó el canon del Nuevo Testamento, en los siglos III y IV, el criterio decisivo fue que los textos se remontaran a la época apostólica y se leyeran en la liturgia de las grandes iglesias. Los evangelios de la infancia eran tardíos y de autoría falsa. El llamado Decreto gelasiano, una lista de libros recomendados y rechazados del siglo VI, incluye entre los apócrifos un «Evangelio con el nombre de Santiago el menor», un «libro de la infancia del Salvador» y un «libro de la natividad del Salvador y de María o de la partera».

San Jerónimo, a finales del siglo IV, rechazó la idea de que los «hermanos de Jesús» fueran hijos de un primer matrimonio de José y la calificó de fantasía de los apócrifos. Prefirió interpretarlos como primos.

¿Por qué siguen siendo importantes?

Aunque quedaron fuera de la Biblia, nunca dejaron de leerse. A través del Pseudo-Mateo y de la Leyenda dorada de Santiago de la Vorágine (siglo XIII), sus escenas pasaron a la predicación, al teatro y a la pintura. Giotto dedicó a Joaquín y Ana el primer ciclo de frescos de la capilla Scrovegni de Padua (c. 1305), y los nombres de los abuelos de Jesús, la cueva de Belén o el buey y la mula forman parte de la tradición cristiana.

Para los historiadores, estos textos no informan sobre la vida real de Jesús, pero sí sobre las preguntas y la piedad de los cristianos de los primeros siglos. Son un ejemplo de cómo un vacío narrativo genera relatos, como ocurrió también, en el siglo XXI, con el falso papiro de la «esposa de Jesús». Los debates sobre qué textos y doctrinas eran aceptables continuaron durante siglos, como muestran el Latrocinio de Éfeso o la política religiosa de Justiniano.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los evangelios de la infancia de Jesús?

Los principales son el Protoevangelio de Santiago, el Evangelio de la infancia de Tomás, el Evangelio del Pseudo-Mateo y el Evangelio árabe de la infancia. Hay otros posteriores, como la Historia de José el carpintero o el Evangelio armenio de la infancia.

¿De dónde salen los nombres de Joaquín y Ana?

Del Protoevangelio de Santiago, del siglo II. El Nuevo Testamento no menciona a los padres de María.

¿Aparecen el buey y la mula en la Biblia?

No. Los evangelios de Mateo y Lucas no mencionan animales en el nacimiento. El buey y el asno aparecen en el Evangelio del Pseudo-Mateo, que los relaciona con Isaías 1, 3.

¿Es verdad que el niño Jesús hizo pájaros de barro?

Es un relato del Evangelio de la infancia de Tomás, sin valor histórico. Esta tradición también aparece en el Corán (3, 49 y 5, 110).

Fuentes: Protoevangelio de Santiago, Evangelio de la infancia de Tomás y Evangelio del Pseudo-Mateo (trad. inglesa en Ante-Nicene Fathers, vol. 8, New Advent); Decreto gelasiano; Ireneo de Lyon, Contra las herejías I, 20, 1; Corán 3, 49; 5, 110; 19, 23-33.

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