Puente Internacional Simón Bolívar: 315 metros que unen Colombia y Venezuela y que la política cerró durante años

General · Frontera

Son apenas 315 metros de concreto y acero sobre el río Táchira, pero pocas obras públicas dicen tanto sobre la relación entre Colombia y Venezuela. El Puente Internacional Simón Bolívar, entre Villa del Rosario, en el área metropolitana de Cúcuta, y San Antonio del Táchira, es la principal vía terrestre entre los dos países. Por él han pasado mercancías, familias, contrabando y, en los últimos años, buena parte del éxodo venezolano.

El puente en datos

  • Inauguración24 de febrero de 1962
  • PresidentesAlberto Lleras Camargo (Colombia) y Rómulo Betancourt (Venezuela)
  • Longitud315 metros
  • Ancho7,3 metros, dos carriles
  • CruzaEl río Táchira, que marca la frontera en ese tramo
  • UneVilla del Rosario (Norte de Santander) y San Antonio del Táchira (municipio Bolívar)

Un puente de dos democracias

Según recoge el diario cucuteño La Opinión, la construcción comenzó en 1960 y la obra reemplazó a un puente estrecho levantado en 1927. Se inauguró el 24 de febrero de 1962 con la presencia de los presidentes Alberto Lleras Camargo y Rómulo Betancourt. La nueva estructura incluyó áreas verdes, parques dedicados a los próceres e instalaciones más amplias para las autoridades de control fronterizo.

El momento no era casual. Ambos gobernantes encabezaban democracias recién recuperadas: Colombia salía de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y había pactado el Frente Nacional; Venezuela dejaba atrás a Marcos Pérez Jiménez y estrenaba el sistema que nació del Pacto de Punto Fijo. Que el puente lleve el nombre de Bolívar, figura común de las dos repúblicas, subraya esa idea de destino compartido. Décadas antes, la frontera había servido también de refugio político: en Barranquilla, exiliados venezolanos firmaron en 1931 un programa contra Juan Vicente Gómez, como contamos en nuestro artículo sobre el Plan de Barranquilla.

La frontera más viva

Durante décadas, el eje formado por Cúcuta, Villa del Rosario, San Antonio y Ureña funcionó como una sola ciudad partida por un río. Venezolanos que compraban en Cúcuta, colombianos que trabajaban al otro lado, estudiantes que cruzaban a diario. Las diferencias de precios entre ambos países, sobre todo en la gasolina y los productos regulados, alimentaron también un contrabando persistente que los dos gobiernos se reprocharon una y otra vez.

Cierre y reapertura

  1. Venezuela cierra la frontera y decreta un estado de excepción en municipios del Táchira.
  2. Reabre el paso peatonal. Al mediodía, unos 22.000 venezolanos habían cruzado por este puente, según Migración Colombia citada por El País.
  3. Contenedores atravesados bloquean el paso durante el intento de ingresar ayuda humanitaria.
  4. Retiro de los contenedores.
  5. Cruzan los primeros vehículos de carga pesada en la reapertura binacional.
  6. Vuelven los vehículos al puente, según el diario tachirense La Nación.

Siete años sin carros

El 19 de agosto de 2015, el gobierno de Nicolás Maduro cerró los pasos fronterizos del Táchira y decretó un estado de excepción en seis municipios. Caracas lo justificó por el contrabando y por un ataque contra militares venezolanos. Siguieron deportaciones de colombianos que vivían en la zona y un éxodo mayor de quienes se fueron por su cuenta: BBC Mundo retrató a cientos de familias que cruzaban el río Táchira cargando camas, armarios y colchones. Durante casi un año, el puente quedó cerrado.

La reapertura peatonal del 13 de agosto de 2016 mostró la otra cara de la crisis. Miles de venezolanos hicieron fila desde la madrugada para comprar en Cúcuta alimentos y medicinas que escaseaban en su país. En los años siguientes, el puente fue uno de los principales puntos de salida de los venezolanos que emigraban a pie o en autobús hacia Colombia, Ecuador, Perú o Chile. Sobre esa ruptura escribimos en «Dicen que Venezuela se arregló, pero para mí ese país murió».

El 23 de febrero de 2019, durante el intento de ingresar ayuda humanitaria promovido por la oposición venezolana, la frontera volvió a cerrarse y el puente quedó bloqueado con contenedores. Según el diario La Nación de San Cristóbal, estuvieron allí más de dos años, hasta su retiro en octubre de 2021. El paso de vehículos de carga se reanudó el 26 de septiembre de 2022, tras el restablecimiento de relaciones entre los gobiernos de Gustavo Petro y Nicolás Maduro, y el de vehículos particulares volvió en febrero de 2023.

Lo que el puente no ha recuperado

A sus 62 años, en 2024, el puente seguía sin recuperar su vitalidad: abría 15 horas al día y cerraba nueve, y el comercio del eje San Antonio–Ureña no había logrado despegar, según el mismo diario. Más de siete años sin tránsito vehicular dejaron negocios quebrados y un entramado de trochas, los pasos ilegales controlados por grupos armados, que ningún decreto ha logrado desmontar.

El puente Simón Bolívar es, en el fondo, un termómetro político. Se abrió en una época de democracias que se reconocían como aliadas, se cerró por decisión de un gobierno autoritario y su tránsito depende hoy del humor de dos presidencias. En el mar, la relación arrastra otro pendiente: la delimitación del golfo de Venezuela o de Coquivacoa. Para entender el contexto venezolano de esos cierres, puede leerse nuestro análisis multifactorial de la crisis.

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