
Colombia y Venezuela tienen más de dos mil kilómetros de frontera terrestre definida y una frontera marítima que, después de más de medio siglo de negociaciones, sigue sin trazar. El problema está en el golfo que separa la península de La Guajira de la de Paraguaná: los venezolanos lo llaman golfo de Venezuela y buena parte de los colombianos, golfo de Coquivacoa. Bajo sus aguas hay petróleo; en su entrada, un puñado de islotes, Los Monjes, que han estado en el centro de la disputa. En 2015, un decreto de Nicolás Maduro bastó para que Bogotá enviara una nota de protesta y el asunto volviera a los titulares, como contó BBC Mundo. Esta es la historia del diferendo y el punto en el que está.
¿Por qué el golfo tiene dos nombres?
Las primeras noticias europeas del golfo son de 1499, cuando la expedición de Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa recorrió la costa. En 1501, los Reyes Católicos le dieron a Ojeda la gobernación de Coquivacoa, nombre indígena que se aplicó a la península de La Guajira y a la zona. Con el tiempo se impuso el de golfo de Venezuela, el mismo que acabó dándole nombre al país vecino. En Colombia, desde el siglo XX, se prefiere Coquivacoa, y la elección de una u otra palabra se ha vuelto casi una toma de posición.
¿Cómo se definió la frontera terrestre entre Colombia y Venezuela?
Tras la disolución de la Gran Colombia en 1830, los dos países discutieron durante décadas por dónde pasaba la línea. En 1881 acordaron someter el asunto al arbitraje del rey de España, y el 16 de marzo de 1891 la reina regente María Cristina dictó el Laudo Arbitral Español, que fijó la frontera terrestre en seis secciones, desde La Guajira hasta el río Negro. La ejecución del laudo generó nuevas disputas, por ejemplo sobre el punto exacto en que la frontera tocaba la costa guajira, que se resolvió en Castilletes. Un arbitraje del Consejo Federal Suizo confirmó el trazado en 1922, y el Tratado López de Mesa-Gil Borges de 1941 cerró la cuestión terrestre.
El problema es que en 1891 nadie pensaba en plataformas continentales ni en zonas económicas exclusivas. El laudo solo resolvió tierra firme. Y como la frontera llega al mar en Castilletes, dentro del golfo, Colombia quedó con una franja de costa en la orilla occidental, lo que le da argumentos para reclamar aguas. Cuánto, y hasta dónde, es lo que nunca se ha acordado.
¿Qué pasó con Los Monjes?
Los Monjes son un pequeño archipiélago de islotes rocosos e inhabitados a la entrada del golfo, a pocas millas de la costa guajira. Los dos países los reclamaron durante el siglo XIX y la primera mitad del XX. En 1952, en plena dictadura de Marcos Pérez Jiménez (su biografía, aquí), la tensión subió después de que una fragata colombiana hiciera maniobras en la zona, según la reconstrucción del periodista venezolano Manuel Felipe Sierra en En el Tapete.
El 22 de noviembre de 1952, durante el gobierno de Roberto Urdaneta, el canciller colombiano Juan Uribe Holguín firmó la nota diplomática GM-542, en la que declaraba que el gobierno de Colombia «no objeta la soberanía de los Estados Unidos de Venezuela sobre el archipiélago de Los Monjes». El embajador venezolano respondió de inmediato que su gobierno estaba de acuerdo. Para Caracas, ese fue el fin de la discusión. En Colombia, la nota se convirtió en una herida. Cuatro décadas después, en octubre de 1992, la Sección Primera del Consejo de Estado la declaró nula, al considerar que un canciller no podía decidir por su cuenta sobre la soberanía del país, una competencia del presidente y del Congreso, según informó El Tiempo.
Ese fallo tuvo efectos sobre todo en el derecho interno colombiano. La propia Cancillería, en un comunicado de esos días, recordó que las relaciones exteriores se rigen por el principio de cumplir de buena fe los compromisos internacionales. En la práctica, Venezuela ejerce soberanía sobre Los Monjes, donde mantiene presencia de su Armada, y la discusión de fondo se ha concentrado en qué efecto deben tener esos islotes sobre la delimitación marítima.
¿Qué reclama cada país en el golfo de Venezuela?
Simplificando mucho, las posiciones son estas. Colombia ha defendido una delimitación basada en la equidistancia entre las costas, que le daría una porción del golfo frente a La Guajira, y ha sostenido que unos islotes deshabitados como Los Monjes no deberían desplazar demasiado esa línea. Venezuela considera el golfo parte de su espacio histórico, sostiene que Los Monjes generan sus propias áreas marinas y ha rechazado fórmulas que, a su juicio, recortan su acceso al Caribe. En sectores de la opinión venezolana ha circulado incluso la tesis de la «costa seca», según la cual Colombia no tendría aguas en el golfo; no es la posición formal de los gobiernos, pero ha pesado en el debate.
Detrás de los argumentos jurídicos hay intereses concretos. La zona está cerca de la cuenca petrolera de Maracaibo, y en 2015 la BBC citaba estimaciones de al menos 10.000 millones de barriles de petróleo en el área en disputa. También están en juego el acceso al lago de Maracaibo, la pesca y la seguridad de la navegación.
¿Qué fue la Hipótesis de Caraballeda?
Hubo varios intentos de acuerdo. Según el recuento de Sierra, los gobiernos de Raúl Leoni y Carlos Lleras Restrepo retomaron el tema en 1965; los de Rafael Caldera y Misael Pastrana lo intentaron a comienzos de los setenta, y Carlos Andrés Pérez y Alfonso López Michelsen exploraron la idea de un «condominio» para explotar juntos el petróleo del golfo. El intento más avanzado fue la llamada Hipótesis de Caraballeda, negociada durante los gobiernos de Luis Herrera Campíns y Julio César Turbay, que muchos consideraron el esquema más equilibrado logrado hasta entonces. El 28 de octubre de 1980, el borrador fue presentado ante una asamblea de oficiales en Fuerte Tiuna, en Caracas, y el rechazo militar lo hundió.
¿Qué pasó con la corbeta Caldas en 1987?
Fue el momento de mayor riesgo. El 9 de agosto de 1987, la corbeta ARC Caldas de la Armada colombiana entró en aguas del golfo que Venezuela consideraba suyas, al sur del paralelo de Castilletes, y fue detectada por una patrullera venezolana. Durante varios días, las dos marinas se movilizaron y la crisis escaló entre Bogotá y Caracas. El 17 de agosto, el presidente Virgilio Barco leyó un mensaje que reiteraba los derechos que Colombia reclamaba en el golfo, mientras la tensión se desactivaba por la vía diplomática, según los relatos de Sierra y de un estudio sobre el papel de los militares en la política exterior colombiana publicado en la Revista Científica General José María Córdova. El episodio dejó claro que el diferendo podía derivar en un choque armado.
¿Se ha intentado resolver por la vía diplomática?
Sí, varias veces. El 28 de marzo de 1989, Barco y Carlos Andrés Pérez firmaron la Declaración de Ureña, que creó mecanismos para tratar la agenda fronteriza, incluida la delimitación de las aguas del golfo, y nombró una comisión de conciliación presidida por el expresidente del Gobierno español Adolfo Suárez, de la que formaban parte el expresidente colombiano Alfonso López Michelsen y el exmandatario mexicano Luis Echeverría, entre otros, según informó El País. Ninguno de esos mecanismos produjo una línea. En 2009, en medio de la difícil relación entre Álvaro Uribe y Hugo Chávez, se creó otra comisión que tampoco dio frutos, recuerda BBC Mundo.
El último roce formal fue en 2015. El 26 de mayo de ese año, Venezuela publicó el Decreto 1.787, que creaba las Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular (Zodimain), con coordenadas que incluían aguas del golfo pendientes de delimitar. La canciller María Ángela Holguín envió una nota de protesta y pidió rectificar; Caracas la rechazó y propuso tratar el asunto en la comisión binacional, según El Heraldo. Venezuela ya había reeditado el decreto el 8 de junio con un párrafo que reconocía la existencia de áreas marítimas pendientes de delimitación.
¿Podría el diferendo terminar en La Haya?
Es la pregunta que se hace en Colombia desde el fallo de la Corte Internacional de Justicia de 2012 en el caso con Nicaragua, que le costó al país una amplia zona marítima en el Caribe. Por ahora no hay un proceso en curso. «No hemos tenido un litigio porque no hemos ido a ningún tribunal internacional, lo hemos hecho bilateralmente», explicó en 2015 la canciller Holguín, que recordó que desde 1990 existe una comisión negociadora presidencial, según El Heraldo. Con la frontera terrestre convertida en un asunto de migración, contrabando y seguridad, que se puede ver en lugares como el puente internacional Simón Bolívar, el golfo ha quedado en segundo plano, pero sin resolver.
Preguntas frecuentes
¿El golfo de Venezuela y el golfo de Coquivacoa son lo mismo?
Sí. Es el mismo cuerpo de agua, entre las penínsulas de La Guajira y Paraguaná. Venezuela y la mayoría de los mapas internacionales usan golfo de Venezuela; en Colombia se usa también Coquivacoa.
¿De quién son Los Monjes?
Venezuela ejerce soberanía sobre ellos. Colombia la aceptó con la nota de 1952, que el Consejo de Estado anuló en 1992 por razones de derecho interno, pero el efecto internacional de esa anulación es discutido.
¿Está delimitada la frontera marítima entre Colombia y Venezuela?
No. La frontera terrestre quedó fijada por el laudo de 1891 y el tratado de 1941, pero la delimitación de las áreas marinas y submarinas del golfo sigue pendiente.
¿Qué fue el incidente de la corbeta Caldas?
Una crisis naval de agosto de 1987, cuando un buque de la Armada colombiana entró en aguas del golfo que Venezuela considera suyas. Las dos marinas se movilizaron antes de que la tensión bajara por la vía diplomática.
¿Por qué es importante el golfo?
Por el petróleo y el gas de la zona, la pesca y el acceso al lago de Maracaibo, el corazón petrolero de Venezuela.
Sigue leyendo: ¿Por qué se disolvió la Gran Colombia?; el puente internacional Simón Bolívar; Marcos Pérez Jiménez.
Fuentes: BBC Mundo (23/06/2015); El Tiempo (23/10/1992); El País (30/03/1989); El Heraldo (23/06/2015); Manuel Felipe Sierra, En el Tapete; Revista Científica General José María Córdova; Laudo Arbitral Español (Wikipedia).