José Gregorio Hernández (1864-1919) fue un médico venezolano formado en París, pionero de la medicina experimental en su país, que atendía gratis a los pobres de Caracas y murió atropellado por un automóvil. Un siglo después, el 19 de octubre de 2025, el papa León XIV lo proclamó santo junto a la madre Carmen Rendiles: los dos primeros santos nacidos en Venezuela.
Pocas figuras unen tanto a los venezolanos como el «médico de los pobres». Su imagen —traje oscuro, sombrero, bigote— está en altares caseros, consultorios, taxis y estampitas de ambos lados de la frontera con Colombia. Pero detrás del icono popular hay un hombre de ciencia con una biografía muy documentada, y conviene separar lo que se sabe de lo que se ha ido agregando con la devoción.
Isnotú, Caracas y París: la formación de un científico
Nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, un pueblo del estado Trujillo, en los Andes venezolanos. Fue el mayor de los hijos de Benigno Hernández y Josefa Antonia Cisneros. Su madre murió cuando él tenía ocho años, un golpe que sus biógrafos relacionan con su religiosidad temprana.
A los trece años fue enviado a Caracas a estudiar. Su padre quería que fuese abogado; él eligió medicina. Se graduó en la Universidad Central de Venezuela en 1888 y, poco después, el gobierno de Juan Pablo Rojas Paúl lo becó para especializarse en Europa. En París estudió microscopía, bacteriología, histología y fisiología experimental, y a su regreso, en 1891, trajo instrumental de laboratorio con el que se fundaron las cátedras de esas materias en la UCV, cuyo campus moderno es hoy la Ciudad Universitaria de Caracas.
Ese es el dato que la devoción popular suele dejar en segundo plano: José Gregorio Hernández fue uno de los introductores de la medicina científica moderna en Venezuela. Escribió un texto de bacteriología, enseñó durante décadas y es considerado uno de los fundadores de la medicina experimental del país.
Su obra escrita
Además de sus clases, dejó libros que lo sitúan en la historia de la ciencia venezolana. Publicó Elementos de bacteriología (1906), uno de los primeros manuales de esa disciplina escritos en el país, y Elementos de filosofía (1912), donde intentaba conciliar la tradición cristiana con el pensamiento científico de su tiempo. También escribió artículos en la Gaceta Médica de Caracas y participó en la Academia Nacional de Medicina, de la que fue miembro fundador en 1904.
Sus alumnos lo describían como un profesor exigente y puntual, que llegaba a la cátedra con el mismo traje oscuro que hoy reproduce su iconografía. Esa imagen de sobriedad, más que cualquier relato sobrenatural, es la que explica por qué Caracas lo lloró en masa en 1919.
El médico que quiso ser monje
Su otra vocación era religiosa, y la intentó dos veces. En 1908 ingresó en la Cartuja de Farneta, en Italia, una orden contemplativa de vida muy estricta; su salud no resistió y regresó a Caracas meses después. En 1913 lo intentó de nuevo en Roma, en el Colegio Pío Latinoamericano, con la idea de hacerse sacerdote; una enfermedad pulmonar lo obligó otra vez a volver.
Aceptó entonces que su camino era el de laico: siguió como médico y profesor, fue terciario franciscano, vivía con austeridad y atendía sin cobrar a quienes no podían pagar, a veces dejando además el dinero para las medicinas. Ese rasgo, repetido en decenas de testimonios de la época, es el origen de su fama de santidad.
La muerte en La Pastora
El 29 de junio de 1919, en plena epidemia de gripe en Caracas, salió a comprar medicinas para una paciente y fue atropellado por un automóvil entre las esquinas de Amadores y Cardones, en la parroquia La Pastora. Murió ese mismo día. Fue uno de los primeros accidentes de tránsito mortales de una ciudad que apenas empezaba a llenarse de carros. El conductor, Fernando Bustamante, quedó marcado por el episodio; la tradición lo recuerda arrepentido y sin cargos penales.
Su entierro fue multitudinario. En 1975 sus restos fueron trasladados del Cementerio General del Sur a la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, en Caracas, que se convirtió en el principal lugar de peregrinación junto a Isnotú.
El largo camino a los altares
La causa de canonización se abrió en Caracas en 1949. Estos son los hitos:
- 1986: Juan Pablo II lo declaró venerable, reconociendo que vivió las virtudes cristianas en grado heroico.
- 2020: el papa Francisco aprobó un milagro atribuido a su intercesión: la curación de Yaxury Solórzano, una niña de Guárico que en 2017 recibió un disparo en la cabeza durante un asalto y se recuperó sin las secuelas que los médicos esperaban.
- 30 de abril de 2021: beatificación en Caracas, en una ceremonia reducida por la pandemia.
- Febrero de 2025: Francisco aprobó su canonización.
- 19 de octubre de 2025: León XIV lo canonizó en la plaza de San Pedro, junto a Carmen Rendiles y otros cinco beatos.
Su memoria litúrgica se celebra el 26 de octubre, día de su nacimiento.
Mito y realidad
«Era un santo de la gente antes que de la Iglesia». Es verdad que la devoción popular se adelantó décadas al Vaticano. Durante mucho tiempo fue venerado sin estatus oficial, y su figura entró también en el culto de María Lionza y en prácticas espiritistas, donde aparece como espíritu sanador de una «corte médica». La Iglesia católica se ha distanciado siempre de esos usos.
«Operaba en sueños». Los relatos de «operaciones espirituales» son parte de la devoción, no de la investigación eclesiástica. Para la beatificación el Vaticano estudió un caso concreto, con historia clínica y peritaje médico; los demás testimonios no fueron evaluados oficialmente.
«Era un hombre que despreciaba la ciencia por la fe». Es falso. Defendió la compatibilidad entre ciencia y religión, publicó un libro de filosofía y fue un profesor riguroso.
«Fue canonizado sin milagro». Es una simplificación. Para la beatificación se aprobó un milagro con el procedimiento ordinario. Para el paso a santo, el papa Francisco autorizó en 2025 avanzar a la canonización valorando la extensión y antigüedad de su fama de santidad, una facultad que los pontífices han usado en otros casos. Es una vía excepcional, pero prevista.
Por qué importa más allá de Venezuela
En Colombia, sobre todo en la frontera y en ciudades con fuerte presencia venezolana, su imagen es habitual en hospitales y casas. Su figura toca un tema que atraviesa la historia de la región: el de los médicos laicos que encarnaban la caridad en países con sistemas de salud precarios. También es, para muchos venezolanos dentro y fuera del país, un símbolo de identidad compartida que no pertenece a ningún bando político.
Fuentes
- Sala de Prensa de la Santa Sede: misa y rito de canonización de siete beatos (19-10-2025)
- Arquidiócesis de Caracas: memoria litúrgica del 26 de octubre
- José Gregorio Hernández, Wikipedia
- Fundación Polar, Diccionario de Historia de Venezuela, entrada «Hernández, José Gregorio».
Preguntas frecuentes
¿Cuándo fue canonizado José Gregorio Hernández?
El 19 de octubre de 2025, en Roma, por el papa León XIV, junto a la venezolana Carmen Rendiles.
¿Qué milagro se le atribuye oficialmente?
Para la beatificación se aprobó la curación de Yaxury Solórzano, una niña que recibió un disparo en la cabeza en 2017 en el estado Guárico y se recuperó sin las secuelas previstas.
¿Dónde están los restos de José Gregorio Hernández?
En la iglesia de La Candelaria, en Caracas, adonde fueron trasladados en 1975 desde el Cementerio General del Sur.
¿Cómo murió José Gregorio Hernández?
Atropellado por un automóvil el 29 de junio de 1919 en La Pastora, Caracas, cuando iba a llevar medicinas a una paciente.
¿Cuándo es el día de José Gregorio Hernández?
Su memoria litúrgica es el 26 de octubre, aniversario de su nacimiento en Isnotú.
