Rasputín: quién fue el místico de los Rómanov y qué se sabe realmente de su asesinato

Grigori Rasputín es uno de los personajes más legendarios del siglo XX. Se le recuerda como el monje loco que dominaba a la zarina, al que no mataba el veneno y que sobrevivió a varios disparos antes de morir ahogado. Gran parte de esa imagen procede de rumores de la época y del relato de uno de sus asesinos. Los historiadores, con los documentos disponibles, cuentan una historia más sobria y no menos asombrosa.

Contexto: un campesino de Siberia

Rasputín nació en Pokróvskoie, una aldea a orillas del río Turá, en la provincia de Tobolsk (actual región de Tiumén), en Siberia. Según los registros oficiales, el 21 de enero de 1869 (9 de enero según el calendario juliano entonces vigente en Rusia). Su padre, Yefim, era campesino y transportista. Como la mayoría de los campesinos siberianos, Grigori no fue a la escuela y siguió siendo analfabeto hasta bien entrada la edad adulta.

El historiador Douglas Smith describe su juventud como «un agujero negro del que no sabemos casi nada». Los archivos locales sugieren una juventud algo revoltosa, pero no hay constancia de que fuera acusado de los delitos graves, como el robo de caballos, que después se le atribuyeron. En 1887 se casó con Praskovia Dubróvina. Tuvieron siete hijos, de los que solo tres llegaron a adultos: Dmitri, María y Varvara.

La conversión y el peregrino

En 1897, con 28 años, Rasputín dejó su aldea para peregrinar. Los motivos no están claros: unas fuentes hablan de una visión religiosa y otras de la huida de un castigo. Su estancia en el monasterio de San Nicolás de Verjoturie lo transformó. Volvió cambiado: dejó el alcohol y la carne y rezaba con fervor.

Desde entonces vivió como strannik, un peregrino errante que recorría lugares santos durante meses. Nunca fue monje ni ocupó cargo alguno en la Iglesia ortodoxa, aunque con el tiempo ganó fama de stárets, un consejero espiritual. En su aldea se le acusó de pertenecer a la secta de los jlystý, pero, según el historiador Joseph T. Fuhrmann, las sucesivas investigaciones nunca lo probaron.

Llegada a San Petersburgo y a la corte

Hacia 1903, o en el invierno de 1904 a 1905 según otras fuentes, llegó a San Petersburgo con cartas de recomendación de religiosos de Kazán. El archimandrita Teófano, inspector del seminario y más tarde confesor de la familia imperial, lo acogió y le abrió las puertas de los salones aristocráticos, donde había un enorme interés por el espiritismo y lo sobrenatural. En noviembre de 1905 conoció al zar Nicolás II y a la zarina Alejandra.

El zarévich Alexéi y la hemofilia

La clave de su influencia fue Alexéi, el único hijo varón del zar y heredero del trono, que padecía hemofilia, una enfermedad que impide la coagulación normal de la sangre. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre cuándo empezó Rasputín a rezar por el niño: Orlando Figes lo sitúa en 1905 y Fuhrmann, en octubre de 1906.

El episodio más famoso ocurrió en 1912 en Spała, en la actual Polonia. Tras un viaje en carruaje, Alexéi sufrió una hemorragia interna que lo dejó al borde de la muerte. La zarina telegrafió a Rasputín, que estaba en Siberia. Él respondió: «Dios ha visto tus lágrimas y ha escuchado tus oraciones. No te aflijas. El pequeño no morirá. No dejes que los médicos lo molesten demasiado». El niño se recuperó.

El historiador Robert K. Massie lo llamó «uno de los episodios más misteriosos de toda la leyenda de Rasputín». Se han propuesto explicaciones racionales: que el consejo de dejar descansar al niño ayudó, o que el mensaje tranquilizó a la madre y eso redujo la tensión del enfermo. Alejandra, en cambio, se convenció de que era un milagro y de que Rasputín era imprescindible para la vida de su hijo.

Escándalo e influencia política

Esa confianza le dio acceso constante a palacio. Con el tiempo se convirtió en una figura muy polémica. Le acusaron de herejía, de aceptar sobornos y de una vida sexual escandalosa, y circularon rumores, sin pruebas, de una relación con la zarina. En 1907 el obispo de Tobolsk abrió una investigación sobre sus doctrinas, y el primer ministro Piotr Stolipin y la policía secreta, la Ojrana, lo investigaron, sin conseguir alejarlo de la corte. En 1909 una antigua seguidora lo acusó de violación.

Su poder alcanzó el punto más alto en 1915, cuando Nicolás II marchó al frente para dirigir el ejército en la Primera Guerra Mundial. En su ausencia, la zarina y Rasputín consolidaron su influencia en el gobierno. Con las derrotas militares, ambos se volvieron muy impopulares. En noviembre de 1916, el diputado ultraderechista Vladímir Purishkévich denunció en la Duma que los ministros se habían convertido en «marionetas» en manos de Rasputín y de la zarina, de origen alemán.

En julio de 1914, Rasputín ya había sobrevivido a un intento de asesinato: Jionia Gúseva, seguidora del exsacerdote Iliodor, lo apuñaló en el vientre ante su casa de Pokróvskoie. Se recuperó tras una operación.

El asesinato

Un grupo de nobles encabezado por el príncipe Félix Yusúpov, el gran duque Dmitri Pávlovich y Purishkévich decidió matarlo para salvar, en su opinión, a la monarquía. En la madrugada del 30 de diciembre de 1916 (17 de diciembre del calendario juliano), Rasputín fue asesinado en el palacio Moika de los Yusúpov, en Petrogrado.

Lo que se sabe con seguridad es poco. Según Douglas Smith, «lo que realmente ocurrió en casa de los Yusúpov el 17 de diciembre nunca se sabrá». La versión más difundida es la que Yusúpov contó en sus memorias: que le ofreció pasteles y vino de Madeira envenenados con cianuro, que el veneno no le hizo efecto, que le disparó y que Rasputín, aparentemente muerto, se levantó e intentó huir antes de recibir más disparos.

Su cuerpo apareció bajo el hielo del río, unos 200 metros aguas abajo del puente Petrovski, el 1 de enero de 1917. El forense jefe de la ciudad, Dmitri Kosorótov, encontró tres heridas de bala, una de ellas a quemarropa en la frente, además de otras lesiones, muchas de ellas posteriores a la muerte. Su informe original se perdió, pero según lo que declaró después no halló rastro de veneno, y según los historiadores Smith y Fuhrmann tampoco encontró agua en los pulmones.

Fue enterrado en Tsárskoie Seló, en presencia de la familia imperial. Tras la abdicación del zar en marzo de 1917, soldados enviados por orden de Aleksandr Kérenski exhumaron y quemaron el cuerpo para evitar que su tumba se convirtiera en lugar de peregrinación. Menos de dos años después de su muerte, la familia imperial fue asesinada por los bolcheviques en Ekaterimburgo.

Mito y realidad

Mito: «Rasputín era un monje». Realidad: nunca fue monje ni sacerdote. Era un peregrino laico con fama de consejero espiritual.

Mito: «El veneno no le hizo nada y murió ahogado». Realidad: el forense no encontró veneno, y la causa de la muerte fueron los disparos, uno de ellos en la frente a corta distancia. Su hija María contó que su padre no comía dulces, lo que hace dudar de la historia de los pasteles.

Mito: «Era el amante de la zarina». Realidad: fue un rumor muy extendido en la época, sin pruebas. La relación se explica por la fe de Alejandra en que Rasputín mantenía con vida a su hijo.

Mito: «Su muerte provocó la caída de los Románov». Realidad: muchos historiadores creen que su fama escandalosa desacreditó a la monarquía, pero la revolución de 1917 tuvo causas mucho más amplias, como la guerra, la crisis económica y el hambre.

Otras historias

El destino de la familia imperial, y el de la gran duquesa que durante décadas se creyó superviviente, lo contamos en Anastasia Romanov: qué le pasó de verdad.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Rasputín?

Fue un campesino siberiano y místico ortodoxo (1869-1916) que ganó gran influencia en la corte del zar Nicolás II porque la zarina creía que podía aliviar la hemofilia de su hijo Alexéi.

¿Rasputín era monje?

No. Nunca tuvo cargo en la Iglesia ortodoxa. Era un peregrino laico con fama de stárets, de consejero espiritual.

¿Quién mató a Rasputín?

Un grupo de nobles encabezado por el príncipe Félix Yusúpov, el gran duque Dmitri Pávlovich y el diputado Vladímir Purishkévich, en la madrugada del 30 de diciembre de 1916.

¿Es verdad que sobrevivió al veneno?

No hay pruebas. El forense no halló veneno en el cuerpo y la causa de la muerte fueron los disparos. La historia del cianuro procede de las memorias de Yusúpov.

¿Dónde está enterrado Rasputín?

Fue enterrado en Tsárskoie Seló, pero en 1917 su cuerpo fue exhumado y quemado por orden de Kérenski, así que no existe tumba.

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