
Luis Alfredo Garavito Cubillos murió el 12 de octubre de 2023 en una clínica de Valledupar, a los 66 años, mientras cumplía su condena en la cárcel de máxima seguridad conocida como La Tramacúa. Tenía cáncer en un ojo y leucemia. Con él se cerró el expediente del mayor asesino en serie conocido en la historia de Colombia y uno de los peores de América Latina, un hombre que confesó haber secuestrado, violado y asesinado a 140 niños entre 1992 y 1999.
Su caso marcó a una generación de colombianos. No solo por la magnitud de los crímenes, sino por lo que ocurrió después: sus condenas sumaron más de 1.800 años, pero la ley vigente lo limitaba a 40, y durante sus últimos años el país vivió pendiente de si un juez podía dejarlo en libertad. Esta es la historia del caso, contada a partir de lo que establecieron la Fiscalía, los jueces y los periodistas que lo investigaron.
¿Quién era Luis Alfredo Garavito?
Garavito nació el 25 de enero de 1957 en Génova, un municipio cafetero del Quindío. Sus padres fueron Manuel Antonio Garavito y Rosa Delia Cubillos, según la reconstrucción biográfica publicada por El Colombiano. Durante los años de sus crímenes se movió por buena parte del país, a menudo haciéndose pasar por vendedor ambulante, sin despertar sospechas.
En entrevistas concedidas desde la cárcel aseguró que en su infancia sufrió maltrato físico, falta de afecto y abuso sexual. Los psiquiatras que lo evaluaron lo diagnosticaron con un trastorno de personalidad antisocial. Investigadores, guardianes y periodistas que lo trataron coincidieron en describirlo como un hombre manipulador, capaz de mostrar distintas caras según le conviniera.
Lo apodaron «La Bestia» y también «el Monstruo de Génova», por el pueblo donde nació y donde fueron hallados algunos de los cuerpos que abrieron la investigación.
¿Cuántas víctimas tuvo Garavito?
Ante la justicia, Garavito confesó el asesinato de 140 niños en 59 municipios de Colombia a lo largo de unos siete años, según el recuento de BBC Mundo. La Fiscalía le atribuyó 32 casos más que él no había reportado. En una entrevista posterior llegó a hablar de «un poquito más de 200» víctimas. También cometió crímenes en Ecuador y Venezuela.
Las víctimas eran casi siempre niños varones de familias pobres, de entre 8 y 16 años, a quienes abordaba en parques, canchas, plazas de mercado y terminales de buses en al menos once departamentos. La cifra real nunca se conocerá con exactitud: muchos de esos niños vivían en la calle o trabajaban en la informalidad, y sus desapariciones no siempre fueron denunciadas.
Por eso suele mencionarse a Garavito cuando se discute quién ha sido el peor asesino en serie de la historia. Por número de víctimas confesas y comprobadas supera con creces a casos más conocidos fuera de América Latina, como el de Jeffrey Dahmer en Estados Unidos.
¿Cómo engañaba a los niños?
Los investigadores establecieron que actuaba de manera premeditada. Se hacía pasar por vendedor ambulante, monje, indigente, persona con discapacidad o representante de fundaciones de ayuda a la infancia. Ofrecía a los niños dinero, dulces o un trabajo, los llevaba a zonas despobladas a las afueras de las ciudades y allí los atacaba. Según los investigadores, cometía los crímenes estando borracho.
Llevaba un registro escrito de sus víctimas, con el lugar y la edad, y años después era capaz de describir dónde había dejado cada cuerpo. Esa memoria fue clave para que la Fiscalía pudiera ubicar restos y atribuirle los casos.
¿Cómo lo descubrieron?
Durante años, los hallazgos de restos de niños en distintas regiones no se conectaron entre sí. El caso que encendió las alarmas, según la Fiscalía, fue el de tres niños de 9, 12 y 13 años encontrados muertos en 1998 en una finca de Génova, con signos de tortura.
En septiembre de 1998 se creó un grupo interinstitucional con fiscales, investigadores del CTI, el DAS y la Sijín, con apoyo de Medicina Legal, para estudiar osamentas halladas en las afueras de Villavicencio. Según El Tiempo, desde junio de 1999 aparecieron en un lote de esa ciudad 13 esqueletos de niños de entre 7 y 16 años. Antes, en diciembre de 1998, el grupo había advertido que los hechos de Pereira guardaban similitud con los de Villavicencio.
La investigación coincidió con una de las épocas más difíciles para la justicia colombiana. El fiscal Jorge María Trejos explicó años después que el país vivía «un fenómeno de criminalidad que desbordaba las capacidades de los cuerpos de investigación», con terrorismo, paramilitarismo, guerrilla y magnicidios que copaban el trabajo de la Fiscalía.
¿Cómo y cuándo fue capturado?
La captura fue casi accidental. El 22 de abril de 1999, en una zona rural de Villavicencio, un hombre que estaba cerca atendió los gritos de un niño vendedor de lotería al que un desconocido tenía atado e intentaba agredir. Lo enfrentó a pedradas, el agresor intentó atacarlo con un puñal y huyó entre la maleza. El niño fue llevado a la finca Rosa Blanca, en el Anillo Vial, desde donde se avisó a la Policía. Un cabo y dos agentes capturaron al sospechoso, según la crónica de El Tiempo de noviembre de 1999.
El detenido dijo llamarse Bonifacio Morera Lizcano. Solo meses después, tras una reunión en Pereira en julio de 1999 con investigadores de osamentas halladas en distintas regiones, Criminalística del CTI estableció, el 20 de julio, que se trataba de Luis Alfredo Garavito Cubillos. En octubre de 1999, al cabo de un interrogatorio de varias horas, confesó ser el autor de la muerte de 140 niños.
¿Por qué no fue condenado a cadena perpetua?
Porque en Colombia no existe la cadena perpetua. Garavito recibió decenas de condenas en distintos juzgados, que sumadas llegaron a 1.853 años y 9 días de prisión. Sin embargo, la pena máxima que la ley permitía aplicar por hechos cometidos en esa época era de 40 años, y esa fue su condena efectiva.
A eso se sumaban los beneficios que la ley concedía a quien confesara y colaborara con la justicia, como fue su caso al revelar dónde estaban los cuerpos. La legislación también preveía descuentos por trabajo y estudio en prisión y la posibilidad de pedir libertad condicional al cumplir las tres quintas partes de la pena.
El caso Garavito fue uno de los motores de las reformas posteriores. El Código de la Infancia y la Adolescencia de 2006 restringió los beneficios y rebajas para quienes cometen delitos graves contra menores. En 2020, el Congreso aprobó un acto legislativo que permitía la prisión perpetua revisable para asesinos y violadores de niños, pero en septiembre de 2021 la Corte Constitucional la declaró inexequible en la sentencia C-294 de 2021, al considerar que vulneraba la dignidad humana y la finalidad de resocialización de la pena.
¿Garavito podía quedar en libertad?
Era el gran temor del país. Para 2023, Garavito había cumplido 24 años de prisión, es decir, las tres quintas partes de su pena de 40 años. Ese año pidió la libertad condicional, como ya lo había intentado antes, y le fue negada.
El abogado penalista Iván Cancino explicó entonces a El Colombiano que cumplir el tiempo era apenas un cálculo matemático: los jueces también debían valorar el comportamiento del condenado, su arraigo y la gravedad de los hechos, y en casos como este rara vez conceden el beneficio. Además, la Fiscalía tenía avanzados otros procesos por nuevas víctimas, lo que le cerraba la puerta. De no haber muerto, su condena terminaba en 2039, cuando habría tenido 82 años, según los cálculos publicados por ese diario.
¿Qué dijo Garavito de sus crímenes?
Concedió varias entrevistas desde la cárcel. En la más recordada, con el periodista Guillermo Prieto, Pirry, en 2006, negó haber violado a sus víctimas y atribuyó sus crímenes a que estaba poseído por el demonio. En 2016 le dijo al periodista español Jon Sistiaga que había cometido «una serie de conductas que infringen las normas penales y las morales», pero que no se consideraba peligroso. «Para el hombre no tendré perdón; para Dios sí», añadió.
Quienes lo entrevistaron coincidieron en que buscaba controlar la conversación y presentarse como un hombre arrepentido o transformado por la religión, un relato que las familias de las víctimas nunca aceptaron.
¿Qué dejó el caso Garavito?
Dejó, ante todo, a cientos de familias que nunca supieron con certeza qué pasó con sus hijos o que tardaron años en recuperar sus restos. Dejó también la evidencia de que un hombre pudo matar durante siete años en decenas de municipios sin que las autoridades conectaran los casos, en buena parte porque las víctimas eran niños pobres cuya ausencia pocas veces se investigó.
En el plano institucional, impulsó la creación de equipos de investigación criminal más especializados, el endurecimiento de las penas por delitos contra menores y un debate sobre la cadena perpetua que sigue abierto. Su muerte cerró los procesos pendientes en su contra, porque la acción penal se extingue con la muerte del acusado, pero no cerró las preguntas sobre cuántas víctimas siguen sin nombre.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos niños mató Luis Alfredo Garavito?
Confesó 140 asesinatos de niños en Colombia, y la Fiscalía le atribuyó 32 más. En una entrevista llegó a reconocer más de 200. También cometió crímenes en Ecuador y Venezuela.
¿Cuántos años de condena tenía Garavito?
Sus condenas sumaban 1.853 años y 9 días, pero la pena efectiva fue de 40 años, el máximo aplicable a sus crímenes.
¿Cuándo murió Garavito y de qué?
El 12 de octubre de 2023 en Valledupar, a los 66 años. Padecía cáncer ocular y leucemia.
¿Dónde estaba preso?
En la cárcel de alta y media seguridad de Valledupar, conocida como La Tramacúa.
¿Por qué le decían La Bestia?
Fue el apodo que le dio la prensa por la crueldad y el número de sus crímenes. También se le conoció como el Monstruo de Génova, por su pueblo natal.
Sigue leyendo: ¿Fue Jeffrey Dahmer el peor asesino en serie de la historia?; la toma del Palacio de Justicia.
Fuentes: BBC Mundo (13/10/2023); El Colombiano (12/10/2023); El Tiempo (03/11/1999); Corte Constitucional, sentencia C-294 de 2021; CNN en Español (03/09/2021).