Fernando Botero murió el 15 de septiembre de 2023 en Mónaco, a los 91 años. Pocas obras de arte del siglo XX son tan reconocibles como las suyas: figuras de volumen exagerado, colores planos y un humor que convive con la crítica. Fue el artista latinoamericano más visible de su época y, al mismo tiempo, uno de los más generosos con su país, al que donó cientos de obras. Esta es su historia, con lo que dicen las fuentes y sin los clichés.
Infancia en Medellín
Fernando Botero Angulo nació en Medellín el 19 de abril de 1932. Su padre, David Botero, era un comerciante que recorría la región a caballo y murió cuando Fernando tenía cuatro años; su madre, Flora Angulo, trabajó como costurera para sacar adelante a la familia. Un tío tuvo un papel importante en su formación y llegó a inscribirlo, siendo niño, en una escuela de toreros, una experiencia que dejó huella en sus primeros dibujos.
En el colegio jesuita en el que estudiaba con una beca tuvo problemas por sus dibujos de desnudos y por un ensayo en el que defendía a Picasso. En 1948, con 16 años, publicó sus primeras ilustraciones en el suplemento dominical de El Colombiano, y ese mismo año participó por primera vez en una exposición colectiva.
Bogotá, Europa y el hallazgo de un estilo
En 1951 se trasladó a Bogotá, donde hizo su primera exposición individual. Dos años más tarde viajó a Europa: pasó por Madrid y París, donde dedicó largas horas al Louvre y al Prado, y se instaló una temporada en Florencia para estudiar a los maestros del Renacimiento. Esa formación clásica, más que las vanguardias de su tiempo, es la base de su obra.
Botero contó que el hallazgo decisivo llegó mediados los años cincuenta, al pintar una mandolina: al hacer muy pequeño el agujero de la caja, el instrumento se volvió monumental. A partir de ahí entendió que reducir los detalles agrandaba las formas. En 1958 ganó el primer premio del Salón de Artistas Colombianos, y en 1961 el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquirió su Mona Lisa a los doce años, lo que impulsó su reputación internacional. Vivió en Nueva York durante buena parte de los años sesenta y en 1973 se estableció en París, donde empezó a hacer escultura.
No son «gordos»
Botero repitió durante décadas que no pintaba gordos, sino volumen. Para él, la exageración de las formas era una manera de dar sensualidad y presencia a la pintura, no una burla del cuerpo. Sus temas fueron la vida de provincia colombiana, las familias burguesas, los militares, los obispos, los burdeles, las corridas de toros y versiones de obras clásicas de Velázquez, Rubens o Van Eyck. En esa obra el humor suele esconder una mirada crítica sobre el poder.
Esa crítica se volvió explícita en dos momentos. Primero, en las obras sobre la violencia colombiana, que incluyen la muerte de Pablo Escobar en un tejado de Medellín. Después, en la serie sobre las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib (2004-2005), que expuso en Europa y Estados Unidos y se negó a vender.
Familia y la muerte de Pedrito
Botero se casó tres veces. Con Gloria Zea, que luego dirigiría el instituto de cultura colombiano Colcultura y el Museo de Arte Moderno de Bogotá, tuvo tres hijos: Fernando, Lina y Juan Carlos. Fernando Botero Zea fue ministro de Defensa durante el gobierno de Ernesto Samper y su carrera política terminó con el escándalo del Proceso 8000.
Con su segunda esposa, Cecilia Zambrano, tuvo un hijo, Pedro. En 1974, durante unas vacaciones en España, un camión chocó contra el coche de la familia en la carretera entre Sevilla y Córdoba. Pedro, de cuatro años, murió. Botero sobrevivió con una herida que le costó parte de un dedo de la mano derecha, la mano con la que pintaba. En los meses siguientes pintó Pedrito a caballo, una de sus obras más personales. La pareja se separó en 1975.
Su tercera esposa fue la artista griega Sophia Vari, con quien vivió entre París, Mónaco y Pietrasanta, en Italia, hasta la muerte de ella en mayo de 2023, cuatro meses antes que él.
Las donaciones: el Museo Botero y la Plaza Botero
En el año 2000, Botero hizo una de las mayores donaciones artísticas de la historia de Colombia. Entregó al Banco de la República, en Bogotá, 123 obras propias y 85 de su colección personal, con piezas de Picasso, Chagall, Monet, Renoir y otros, que forman el Museo Botero, de entrada libre. Al Museo de Antioquia, en Medellín, donó otras 119 piezas, entre ellas 23 esculturas de bronce instaladas en la plaza frente al museo, la hoy famosa Plaza Botero.
La relación con Medellín tuvo también un capítulo doloroso. En junio de 1995, una bomba colocada junto a su escultura El pájaro, en el Parque San Antonio, mató a más de veinte personas durante un concierto. Botero pidió que la escultura destruida se mantuviera en su lugar como recuerdo de la violencia, y años después donó una nueva versión que se instaló a su lado. Las dos siguen allí.
Su compromiso con la paz reapareció en 2016, cuando esculpió y donó a la Presidencia de Colombia La paloma de la paz, una escultura blanca para conmemorar la firma del acuerdo con las FARC. Fue uno de los últimos grandes gestos públicos de un artista que, aunque vivió más de medio siglo fuera del país, nunca dejó de pintar a Colombia.
Muerte y despedida
Botero murió en Mónaco el 15 de septiembre de 2023 por complicaciones de una neumonía. Colombia le rindió homenajes en Bogotá y Medellín, y fue enterrado en Pietrasanta, el pueblo toscano donde tenía su taller de escultura y donde también reposa Sophia Vari.
Mito y realidad
Mito: Botero pintaba personas gordas. Él siempre lo negó: su interés era el volumen y la forma, y deformaba también frutas, instrumentos y animales.
Mito: las esculturas de la Plaza Botero las compró la ciudad. Fueron una donación del artista, que también regaló al Museo de Antioquia pinturas y dibujos.
Realidad: sus donaciones de 2000 cambiaron la vida cultural de Bogotá y del centro de Medellín, y los dos museos siguen entre los más visitados del país.
En Codiguillos también contamos la vida de otras figuras del arte latinoamericano, como la coleccionista Patricia Phelps de Cisneros, y la de los hijos de Gabriel García Márquez.
Fuentes
- AP: Fallece el pintor y escultor colombiano Fernando Botero (2023)
- Reuters: Colombian artist Fernando Botero dies at 91 (2023)
- The Guardian: Fernando Botero obituary (2023)
- El País (Cali): La triste historia de Pedrito (2023)
- El Colombiano: La historia de una donación que transformó a Medellín
- Banco de la República: Las donaciones de Botero
Preguntas frecuentes
¿Cuándo y dónde murió Fernando Botero?
El 15 de septiembre de 2023 en Mónaco, a los 91 años, por complicaciones de una neumonía. Fue enterrado en Pietrasanta, Italia.
¿Cómo murió el hijo de Botero?
Pedro, de cuatro años, murió en 1974 en un accidente de tráfico en España, entre Sevilla y Córdoba.
¿Cuántas esculturas hay en la Plaza Botero?
23 esculturas de bronce donadas por el artista, frente al Museo de Antioquia en Medellín.
¿Por qué Botero pintaba figuras gordas?
Él decía que no pintaba gordos sino volumen: exageraba las formas para dar presencia y sensualidad a la obra.
