Para millones de venezolanos, Teresa Carreño es el nombre de un teatro: el gran complejo cultural de Caracas inaugurado en 1983. Pero la mujer detrás de ese nombre fue una de las pianistas más célebres de su tiempo, una niña prodigio que tocó en la Casa Blanca para Abraham Lincoln, que recorrió Europa y América durante más de medio siglo y a la que la crítica alemana llamó «la Valquiria del piano». También compuso, dirigió orquesta y cantó ópera. Esta es su historia.
Una niña prodigio en Caracas
María Teresa Carreño García de Sena nació en Caracas el 22 de diciembre de 1853. Su familia pertenecía a la élite cultural y política de la ciudad. Su padre, Manuel Antonio Carreño, fue músico aficionado, funcionario y ministro, y es recordado sobre todo como autor del Manual de urbanidad y buenas maneras, el famoso «Manual de Carreño», publicado en 1853, que durante generaciones fue el texto de referencia sobre cortesía en el mundo hispano.
Fue él quien le dio sus primeras lecciones de piano y diseñó ejercicios especiales para ella. La niña mostró un talento excepcional desde muy pequeña. En 1862, en medio de la inestabilidad política de la Guerra Federal, la familia emigró a Nueva York.
Nueva York y la Casa Blanca
A los ocho años Teresa ofreció su primer concierto público en Nueva York y causó sensación. El compositor y pianista estadounidense Louis Moreau Gottschalk la escuchó y le dio algunas lecciones. En el otoño de 1863, con diez años, tocó en la Casa Blanca ante el presidente Abraham Lincoln y su familia, en plena guerra civil estadounidense. La anécdota, recogida por sus biógrafos, cuenta que la niña se quejó del piano y que, tras tocar, Lincoln le pidió que interpretara la canción popular Listen to the Mocking Bird, que ella improvisó con variaciones.
En 1866 la familia se trasladó a Europa. En París conoció a figuras como Gioachino Rossini y Franz Liszt, y recibió formación de pianistas destacados. Comenzó entonces una carrera internacional que la llevó por Francia, Inglaterra y otros países.
Cantante, directora y compositora
Teresa Carreño no se limitó al piano. En la década de 1870 debutó como cantante de ópera en Londres y otros escenarios. Compuso decenas de piezas, entre ellas valses, estudios y un cuarteto de cuerdas en si menor. Su vals Mi Teresita, dedicado a su hija, es su obra más difundida.
En 1885 regresó a Venezuela por primera vez desde la infancia y ofreció conciertos en Caracas. En 1887, invitada a organizar una temporada de ópera en la capital, terminó dirigiendo ella misma la orquesta cuando el director contratado se retiró, algo excepcional para una mujer de su época. La temporada tuvo problemas económicos y críticas, y Carreño dejó Venezuela. No volvería a vivir allí.
La consagración en Alemania
A partir de 1889 su carrera dio un salto en Berlín, donde fue aclamada por la crítica. Su estilo potente y apasionado le valió el apodo de «la Valquiria del piano». Durante tres décadas fue una de las intérpretes más solicitadas de Europa y Estados Unidos, con giras que llegaron también a Australia y Sudáfrica. Fue especialmente reconocida por su interpretación de Beethoven, Chopin, Liszt y Grieg, y defendió las obras de su antiguo alumno, el compositor estadounidense Edward MacDowell, que había recibido lecciones de ella en su niñez.
Cómo tocaba
Las crónicas de la época coinciden en destacar la fuerza de su sonido, su resistencia física y una personalidad escénica arrolladora. En una época en que se esperaba de las pianistas delicadeza y discreción, Carreño abordaba los grandes conciertos románticos con una energía que muchos críticos solo atribuían a los hombres. De ahí el apodo de Valquiria, tomado de las guerreras de la mitología nórdica que Wagner había llevado a la ópera.
Con el paso de los años su estilo se volvió más reflexivo. Los testimonios de sus últimos años hablan de una intérprete madura, más atenta a la estructura que al virtuosismo. Grabó algunos rollos de pianola para el sistema Welte-Mignon a comienzos del siglo XX, que permiten hoy escuchar una aproximación a su manera de tocar, con las reservas propias de esa tecnología.
También fue maestra. Además de MacDowell, por sus clases pasaron numerosos pianistas en Berlín y Nueva York, y escribió sobre la técnica del pedal, uno de los aspectos que consideraba más descuidados en la formación de los intérpretes.
Una vida personal intensa
Se casó cuatro veces: con el violinista francés Émile Sauret, con el barítono italiano Giovanni Tagliapietra, con el pianista y compositor Eugen d’Albert y, finalmente, con Arturo Tagliapietra, hermano de su segundo marido. Tuvo varios hijos, y su hija Teresita Tagliapietra Carreño también fue pianista. Sus matrimonios fueron objeto de comentarios en la prensa de la época, una atención que pocas veces se dedicaba a la vida privada de los artistas varones.
Muerte y regreso a Venezuela
Teresa Carreño murió en Nueva York el 12 de junio de 1917, a los 63 años, durante una gira interrumpida por la enfermedad. Sus cenizas fueron trasladadas a Caracas en 1938 y en 1977 ingresaron en el Panteón Nacional, donde reposan junto a los próceres de la independencia.
Su muerte fue noticia en la prensa de Estados Unidos y Europa, que la despidió como una de las figuras centrales del piano de su generación. En Venezuela, en cambio, su memoria tardó en consolidarse: había pasado casi toda su vida fuera del país y su relación con el ambiente musical caraqueño había quedado marcada por el fracaso de la temporada de ópera de 1887. La recuperación de su figura llegó en el siglo XX, de la mano de músicos, historiadores y del propio Estado.
Mito y realidad
Mito: fue la autora del Manual de Carreño. El manual es obra de su padre, Manuel Antonio Carreño.
Mito: solo fue intérprete. También compuso, cantó ópera y dirigió orquesta.
Realidad: fue probablemente la primera artista latinoamericana con una carrera internacional de primer nivel en la música clásica, en una época en que las mujeres concertistas eran excepción.
Legado
El Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño, inaugurado en Caracas en 1983, es uno de los mayores espacios escénicos de América Latina y ha sido sede habitual de orquestas, ballet y ópera. Además del Teatro Teresa Carreño, su nombre está en escuelas, conservatorios y premios. Su figura ha sido objeto de biografías, documentales y estudios musicológicos que recuperan su obra como compositora. Para Venezuela, es una de las grandes figuras culturales del siglo XIX y un símbolo de la proyección internacional del talento del país.
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Fuentes
- Milinowski, Marta. Teresa Carreño: «by the grace of God». New Haven: Yale University Press, 1940.
- Encyclopaedia Britannica: Teresa Carreño
- Wikipedia en español: Teresa Carreño
- Wikipedia en español: Manuel Antonio Carreño
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Teresa Carreño?
Una pianista, compositora, cantante y directora venezolana (Caracas, 1853 – Nueva York, 1917), una de las grandes concertistas de su época.
¿Teresa Carreño tocó para Abraham Lincoln?
Sí. En 1863, con diez años, tocó en la Casa Blanca ante el presidente Lincoln y su familia.
¿Qué relación tiene Teresa Carreño con el Manual de Carreño?
Era hija de Manuel Antonio Carreño, autor del Manual de urbanidad y buenas maneras.
¿Dónde está enterrada Teresa Carreño?
Sus restos reposan en el Panteón Nacional de Venezuela, en Caracas, desde 1977.
