Lilith es una figura demoníaca femenina de la tradición judía. Su nombre aparece una sola vez en la Biblia (Isaías 34:14) y en el Talmud es un demonio nocturno. La historia de que fue la primera mujer de Adán, creada de la tierra como él, no es bíblica: procede del Alfabeto de Ben Sira, una obra medieval de los siglos VIII al X.

Pocas figuras han viajado tanto como Lilith. Empezó como un nombre oscuro en un versículo de profecía, pasó a ser un demonio contra el que se protegía a los recién nacidos, se convirtió en la «primera esposa de Adán» en un texto medieval de tono burlesco y acabó como musa de poetas y pintores. Mucho de lo que hoy circula sobre ella mezcla todas esas etapas como si fueran una sola. Este artículo las separa y explica de dónde sale cada una.
¿Quién era Lilith según la tradición judía?
En la tradición judía, Lilith es ante todo un demonio femenino asociado a la noche. Se la imaginaba con cabello largo y, en algunos textos, con alas. Su campo de acción eran los recién nacidos, las parturientas y los hombres que dormían solos. Contra ella se escribían amuletos y conjuros.
La idea de Lilith como mujer rebelde que se negó a someterse a Adán es mucho más tardía. No está en la Biblia, ni en los manuscritos del Mar Muerto, ni en el Talmud. Aparece por primera vez de forma completa en la Edad Media, y desde allí pasó a la cábala, al folclore y, siglos después, a la literatura moderna.
¿Aparece Lilith en la Biblia?
Sí, pero solo una vez y de forma ambigua. En Isaías 34:14, dentro de una profecía contra Edom, se describe una tierra arrasada donde vivirán animales salvajes y donde «allí también reposará lilit». El texto no da más detalles: el término aparece junto a hienas, cabras salvajes y aves de rapiña.
Por eso las traducciones han variado muchísimo. La Vulgata latina de san Jerónimo, de comienzos del siglo V, tradujo «lamia», un monstruo de la mitología grecorromana. La Biblia del rey Jacobo (1611) puso «screech owl», una lechuza. Versiones inglesas posteriores optaron por «night monster» (monstruo nocturno) o «night hag» (bruja nocturna). La Reina-Valera 1960, la más leída en el mundo hispano protestante, dice simplemente: «la lechuza también tendrá allí morada».
Lo que no dice el Génesis es igual de importante: en ningún pasaje del Génesis se nombra a Lilith ni se habla de una mujer anterior a Eva.
¿De dónde viene el nombre de Lilith?
Los estudiosos suelen relacionarlo con una clase de demonios mesopotámicos llamados lilītu (femenino) y lilû, a veces junto a la ardat lilî, espíritus del viento y de la noche que amenazaban a mujeres y niños. La asociación con la palabra hebrea layla («noche») es una etimología popular antigua, no una derivación segura.
Otras conexiones que se repiten en internet son más discutidas. Un pasaje sumerio relacionado con el ciclo de Gilgamesh menciona a una ki-sikil-lil-la-ke que vive en un árbol; Samuel Noah Kramer la identificó con Lilith en 1938, pero la lectura no es unánime. El llamado Relieve Burney, una placa babilónica con una figura femenina alada, fue interpretado como «Lilith» por Henri Frankfort en 1937; hoy esa identificación se cuestiona. Y los amuletos de Arslan Tash, que se citaban como prueba temprana, tienen una autenticidad discutida. En resumen: hay un trasfondo mesopotámico probable, pero los ejemplos concretos son inciertos.
¿Qué dicen los manuscritos del Mar Muerto y el Talmud?
La mención más antigua segura del nombre en singular está en los manuscritos del Mar Muerto. Un texto de Qumrán conocido como Cantos del Sabio (4Q510-511) recita una lista de espíritus malignos de los que el orante busca protección, y entre ellos aparece lilit. El gran rollo de Isaías hallado en Qumrán, en cambio, usa en el versículo 34:14 una forma en plural.
El Talmud de Babilonia la menciona en pocos pasajes, pero significativos. En el tratado Shabat (151b) se lee que está prohibido dormir solo en una casa, porque quien lo hace «será capturado por Lilith». En Nidá (24b) se discute el caso de una mujer que da a luz un feto «con forma de lilit», descrita como un demonio femenino con alas y rostro humano. Eruvín 100b alude a su larga cabellera y Bava Batra 73a menciona a un demonio llamado Hormín, «hijo de Lilith».
Nada de esto presenta a Lilith como esposa de Adán. Es un demonio entre otros. De hecho, algunas autoridades judías medievales, como Maimónides y Menajem Meiri, rechazaron que estos seres existieran.
¿Qué eran los cuencos de conjuro contra Lilith?
Entre los siglos IV y VI, en la Babilonia sasánida, se fabricaron cuencos de cerámica con inscripciones en arameo judío para proteger hogares. Se conservan unos ochenta que mencionan a Lilith o a las «lilits». Se enterraban boca abajo, a menudo bajo el suelo de la casa, para atrapar a los demonios.
Algunos de estos textos tienen una fórmula curiosa: funcionan como un «acta de divorcio» dirigida a la lilit, imitando el lenguaje jurídico del divorcio judío para expulsarla del hogar. Es una prueba de que, en la práctica religiosa popular, Lilith era una amenaza doméstica muy concreta.
¿Por qué se dice que fue la primera mujer de Adán?
Aquí entra el texto clave: el Alfabeto de Ben Sira, una obra anónima compuesta entre los siglos VIII y X. Es la forma más antigua conocida del relato. Según esta versión, Dios creó a Lilith de la tierra, igual que a Adán. Pronto discutieron: ella se negó a acostarse debajo de él y le dijo, en sustancia, que eran iguales porque ambos habían sido creados de la tierra. Como Adán no cedió, Lilith pronunció el nombre de Dios y escapó volando.
Dios envió entonces a tres ángeles, Senoy, Sansenoy y Semangelof, que la alcanzaron en medio del mar. Ella se negó a regresar. Se llegó a un acuerdo: cada día morirían cien de sus hijos demoníacos, y Lilith prometió no dañar a ningún recién nacido protegido por un amuleto con los nombres de esos tres ángeles. Así explicaba el texto una costumbre que ya existía: colgar amuletos con esos nombres junto a la cuna.
Un detalle que suele olvidarse es el tono del libro. El Alfabeto de Ben Sira tiene un carácter satírico y en algunos pasajes abiertamente irreverente. No es un texto doctrinal ni fue recibido como Escritura. Leerlo como «el libro que la Iglesia ocultó» es un error: nunca formó parte de ningún canon, ni judío ni cristiano. Pasa algo parecido con otras historias populares sobre «libros eliminados» en el concilio de Nicea, que tampoco tienen base.
La razón por la que el relato encajó tan bien es que el Génesis contiene dos narraciones de la creación. En Génesis 1, Dios crea al ser humano «varón y hembra» a la vez; en Génesis 2, forma a la mujer de la costilla del hombre. La historia de Lilith ofrece una solución narrativa a esa aparente duplicación. Aun así, la idea de Lilith como primera mujer de Adán solo se hizo ampliamente conocida a partir del Lexicon Talmudicum del hebraísta alemán Johannes Buxtorf, en el siglo XVII.
¿Qué papel tiene Lilith en la cábala?
En la mística judía medieval, Lilith gana un lugar destacado. En el Zóhar, la obra central de la cábala compuesta en España hacia 1280, aparece como consorte de Samael, una figura asociada al mal. Es seductora de hombres, madre de demonios y amenaza para los niños.
Esta Lilith cabalística es ya un personaje mítico elaborado, muy distinto del breve nombre de Isaías o de los conjuros babilónicos.
¿Cómo se convirtió Lilith en un icono moderno?
A partir del romanticismo, Lilith salió de los textos religiosos y entró en la literatura y el arte. Goethe la incluyó en Fausto (1808), en la escena de la noche de Walpurgis, donde Mefistófeles advierte a Fausto sobre «la primera mujer de Adán» y su peligrosa cabellera.
Los prerrafaelitas ingleses la convirtieron en femme fatale. Dante Gabriel Rossetti pintó Lady Lilith (1866-1868, retocada en 1872-1873), la imagen que ilustra este artículo: una mujer absorta en su reflejo mientras se peina el cabello dorado, rodeada de flores con simbolismo de muerte y pasión estéril. Rossetti acompañó la obra con un soneto titulado «Lilith», que más tarde rebautizó como «Body’s Beauty».
En el siglo XX su figura se reinterpretó en sentidos muy distintos, desde el terror y la fantasía hasta símbolo de independencia femenina. Esa última lectura toma como punto de partida el relato de Ben Sira, pero invierte su intención original: en el texto medieval, la rebeldía de Lilith no es un modelo, sino la explicación de por qué es un demonio.
¿Por qué importa distinguir el mito de las fuentes?
Porque en internet se repiten afirmaciones que no resisten una comprobación: que Lilith «fue borrada del Génesis», que la Iglesia la suprimió o que es una diosa sumeria documentada. Ninguna fuente antigua respalda esas ideas. Lo que se puede reconstruir es una historia de acumulación: un demonio mesopotámico probable, una palabra en Isaías, un nombre en un conjuro de Qumrán, menciones talmúdicas, cuencos de conjuro, un relato satírico medieval y una reelaboración cabalística.
Es el mismo patrón que se ve en otros mitos sobre el cristianismo y el judaísmo antiguos, como la idea de que Justiniano abolió la reencarnación de la Biblia, o la imagen de María Magdalena como prostituta: una tradición tardía que se proyecta hacia atrás como si fuera original. También los evangelios de la infancia de Jesús muestran cómo los huecos de los textos antiguos se llenaron con relatos posteriores.
Preguntas frecuentes
¿Lilith aparece en el Génesis?
No. El Génesis no menciona a Lilith en ningún pasaje. La idea de una mujer anterior a Eva surgió para explicar los dos relatos de la creación y se formuló de manera completa en el Alfabeto de Ben Sira, entre los siglos VIII y X.
¿Por qué mi Biblia no dice «Lilith» en Isaías 34:14?
Porque la palabra hebrea es ambigua y cada versión la tradujo a su manera: «lamia» en la Vulgata, «lechuza» en la Reina-Valera 1960 o «screech owl» en la Biblia del rey Jacobo. Otras, como la New Revised Standard Version inglesa (1989), sí escriben «Lilith».
¿Lilith era una diosa?
No hay pruebas de que fuera una diosa venerada. En las fuentes mesopotámicas y judías aparece como un demonio o espíritu maligno contra el que había que protegerse, no como objeto de culto.
¿Quiénes son Senoy, Sansenoy y Semangelof?
Son los tres ángeles que, según el Alfabeto de Ben Sira, Dios envió para traer de vuelta a Lilith. Sus nombres se escribían en amuletos para proteger a los recién nacidos.
Fuentes: «Lilith», Wikipedia (en inglés); «Lilith», Jewish Encyclopedia (1906); Isaías 34:14 en Sefaria; Talmud de Babilonia, Shabat 151b; Nidá 24b.