El 14 de noviembre de 1817, en la plaza mayor de Santafé de Bogotá, hoy plaza de Bolívar, un pelotón del ejército español fusiló a una mujer de poco más de veinte años. Se llamaba Policarpa Salavarrieta y la llamaban La Pola. Había trabajado como informante de la resistencia patriota durante la Reconquista. Su muerte la convirtió en la heroína más conocida de la independencia de Colombia, cuyo nombre lleva hoy el Día de la Mujer Colombiana. Detrás del símbolo hay una biografía con muchos huecos que conviene conocer.
Una vida con pocas certezas
De Policarpa Salavarrieta se sabe menos de lo que sugiere su fama. La mayoría de los historiadores sitúan su nacimiento en Guaduas, en la actual Cundinamarca, hacia 1795, aunque durante años se discutió si había nacido en Mariquita o en Bogotá. Tampoco hay acuerdo absoluto sobre su nombre de pila: algunos documentos la registran como Gregoria Apolinaria, y «Policarpa» aparece como el nombre con el que fue conocida y con el que la recordaron sus contemporáneos.
Era hija de una familia de origen criollo de recursos modestos. Una epidemia de viruela en Santafé, hacia 1802, causó la muerte de sus padres y de varios hermanos, y Policarpa creció con familiares en Guaduas. Aprendió a leer y escribir y trabajó como costurera, un oficio que años después le serviría como coartada para entrar en casas de familias realistas.
La Patria Boba y la Reconquista
Tras el grito de independencia del 20 de julio de 1810, la Nueva Granada vivió un periodo de autonomía conocido como la Patria Boba, marcado por las disputas entre centralistas y federalistas. En 1815 España envió una gran expedición militar al mando del general Pablo Morillo, que tomó Cartagena tras un largo asedio y avanzó hasta Santafé en 1816.
La Reconquista fue durísima. Bajo el llamado régimen del terror, los tribunales militares ejecutaron a buena parte de la élite intelectual y política neogranadina, entre ellos el sabio Francisco José de Caldas y Camilo Torres. El virrey Juan de Sámano, que asumió el gobierno en 1818 tras ser jefe militar en la capital, era conocido por su dureza. En ese clima, la resistencia patriota se organizó en redes clandestinas que pasaban información y reclutas a las guerrillas de los Llanos, donde se rearmaban las fuerzas de Francisco de Paula Santander.
La espía
Policarpa se trasladó a Santafé en 1817 con un salvoconducto falso. Trabajaba como costurera en casas de familias realistas, donde escuchaba conversaciones sobre movimientos de tropas y decisiones de las autoridades. También ayudaba a reclutar jóvenes para la causa patriota y a facilitar la deserción de soldados criollos del ejército realista.
Formaba parte de una red en la que participaba su compañero, Alejo Sabaraín, con quien la tradición le atribuye una relación sentimental. La red mantenía contacto con las guerrillas de los Llanos, adonde enviaba información y hombres.
La captura
En octubre de 1817 las autoridades realistas capturaron a Alejo Sabaraín y a otros patriotas cuando intentaban unirse a las guerrillas. Llevaban documentos que comprometían a la red de Santafé, entre ellos listas de nombres. Poco después Policarpa fue detenida en la casa donde vivía. Fue juzgada por un consejo de guerra y condenada a muerte junto con Sabaraín y otros patriotas de la red.
Según los relatos tradicionales, durante su detención se negó a delatar a sus compañeros y respondió con desafío a sus captores. El pintor José María Espinosa, que la conoció y que estuvo preso en la época, dejó un retrato y una acuarela de La Pola en capilla, es decir, en sus últimas horas, que son las imágenes más cercanas a la persona real.
El fusilamiento y las últimas palabras
La ejecución se realizó la mañana del 14 de noviembre de 1817 en la plaza mayor. Por ser mujer, fue fusilada sentada en un banquillo, de espaldas según algunos relatos, y no de frente como los hombres. La tradición le atribuye varias frases dirigidas al público y a los soldados, la más famosa: «¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad!». Otra versión recoge su advertencia de que su muerte sería vengada.
Esas palabras llegaron a través de testigos y de la memoria oral, y fueron fijadas por escrito años después. Es imposible saber si las pronunció con esas mismas palabras. Lo que sí está documentado es que su muerte causó una enorme impresión en la ciudad y que pocos meses después, en agosto de 1819, la victoria de Bolívar en Boyacá terminó con el poder español en Santafé. Sámano huyó disfrazado.
Mito y realidad
Mito: se sabe con exactitud dónde y cuándo nació. Su lugar y fecha de nacimiento fueron objeto de debate durante mucho tiempo. Guaduas es la versión más aceptada.
Mito: fue la única mujer fusilada por los realistas. Hubo otras mujeres ejecutadas o perseguidas, como Antonia Santos, fusilada en el Socorro en 1819, y muchas que sufrieron destierro y confiscaciones. La Pola se convirtió en el símbolo de todas ellas.
Realidad: fue una informante eficaz en una red clandestina, en una época en la que el espionaje fue un arma decisiva de la independencia.
Las mujeres de la independencia
La historia de La Pola obliga a mirar un aspecto que la historiografía tradicional dejó en segundo plano: la participación femenina en la guerra. Las mujeres sirvieron como correos, enfermeras, proveedoras de alimentos y armas, espías y, en algunos casos, combatientes. Muchas de ellas pagaron con cárcel, destierro, confiscación de bienes o la vida. Los registros de la Reconquista muestran decenas de mujeres procesadas por «infidencia», es decir, por colaborar con los patriotas.
En ese grupo destacan nombres como Antonia Santos, en el Socorro; Mercedes Ábrego, en Cúcuta, ejecutada en 1813; o Evangelista Tamayo, que combatió en Boyacá. Policarpa se convirtió en la figura que las representa a todas, en parte por la crudeza de su muerte en plena capital y en parte porque su retrato, pintado por un contemporáneo, permitió darle un rostro a esa memoria colectiva.
El legado
La figura de La Pola fue utilizada desde muy temprano por la naciente república como símbolo patriótico. Se escribieron obras de teatro sobre ella desde el siglo XIX, su imagen apareció en el billete de diez mil pesos y en sellos postales, y la Ley 44 de 1967, sancionada por el presidente Carlos Lleras Restrepo con motivo del sesquicentenario de su muerte, proclamó el 14 de noviembre como Día de la Mujer Colombiana en su honor. En 2010 una telenovela sobre su vida, La Pola, volvió a ponerla en el centro de la conversación. Su casa en Guaduas es hoy un museo.
Su historia sigue vigente porque muestra que la independencia no la hicieron solo generales a caballo, sino también personas anónimas que arriesgaron la vida en la retaguardia.
Otras historias de la independencia en Codiguillos: Manuela Sáenz y Bolívar y ¿Por qué se disolvió la Gran Colombia?.
Fuentes
- Banco de la República, Red Cultural: Policarpa Salavarrieta
- Wikipedia en español: Policarpa Salavarrieta
- Espinosa, José María. Memorias de un abanderado. Bogotá, 1876.
- Ley 44 de 1967, Diario Oficial: texto en la Rama Judicial
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Policarpa Salavarrieta?
Una costurera e informante de la resistencia patriota en Santafé durante la Reconquista española. Fue fusilada el 14 de noviembre de 1817.
¿Dónde nació La Pola?
La versión más aceptada es Guaduas, Cundinamarca, hacia 1795, aunque hubo debate sobre Mariquita y Bogotá.
¿Qué dijo Policarpa antes de morir?
La tradición le atribuye la frase «¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad!», recogida por testigos y fijada años después.
¿Por qué el 14 de noviembre es el Día de la Mujer Colombiana?
Porque ese día de 1817 fue fusilada Policarpa Salavarrieta. La Ley 44 de 1967 lo proclamó Día de la Mujer Colombiana en su honor.
