El Arca de la Alianza es uno de los objetos más famosos de la historia religiosa y, al mismo tiempo, uno de los más esquivos. Según la Biblia hebrea, era el cofre sagrado que guardaba las tablas de la Ley y que acompañó a Israel desde el desierto hasta el Templo de Salomón en Jerusalén. Después, simplemente deja de aparecer. No hay un relato de su destrucción ni de su traslado. Ese silencio ha alimentado durante siglos tradiciones, teorías y películas. Esto es lo que dicen las fuentes y lo que no.
Qué era el Arca según la Biblia
El libro del Éxodo, en su capítulo 25, describe las instrucciones para construirla: un cofre de madera de acacia de dos codos y medio de largo por codo y medio de ancho y alto, es decir, algo más de un metro por unos setenta centímetros, recubierto de oro por dentro y por fuera. Su tapa, llamada propiciatorio, estaba coronada por dos querubines de oro con las alas extendidas. Se transportaba con dos varas que pasaban por anillas laterales. El texto atribuye su fabricación al artesano Bezalel.
Dentro estaban las tablas de piedra con los mandamientos entregados a Moisés en el Sinaí. La Carta a los Hebreos, en el Nuevo Testamento, añade una vasija con maná y la vara florecida de Aarón, aunque el primer libro de los Reyes afirma que en tiempos de Salomón solo contenía las tablas.
Para los israelitas, el Arca era el signo visible de la presencia de Dios y el trono sobre el que este se manifestaba. Solo los levitas podían transportarla y solo el sumo sacerdote podía acercarse a ella, una vez al año, en el Día de la Expiación.
Su recorrido en el relato bíblico
Los textos narran que el Arca acompañó a los israelitas en el desierto, que al ser llevada al río Jordán las aguas se detuvieron para dejar pasar al pueblo, según el libro de Josué, y que fue llevada alrededor de las murallas de Jericó. Durante un tiempo estuvo en el santuario de Silo.
El primer libro de Samuel cuenta que los filisteos la capturaron en la batalla de Eben-Ezer y la llevaron a sus ciudades, donde su presencia habría provocado plagas, por lo que la devolvieron. Más tarde el rey David la trasladó a Jerusalén en medio de celebraciones; el relato incluye la muerte de Uza, que la tocó para sostenerla. Finalmente Salomón la colocó en el Santo de los Santos del Templo que construyó en Jerusalén.
La desaparición
A partir de ahí, las menciones se vuelven escasas. En 587 o 586 antes de Cristo, los babilonios de Nabucodonosor II tomaron Jerusalén y destruyeron el Templo. El segundo libro de los Reyes enumera objetos de bronce, oro y plata llevados a Babilonia, pero no menciona el Arca. Tampoco aparece entre los objetos devueltos cuando los judíos regresaron del exilio.
Cuando se reconstruyó el Templo, el llamado Segundo Templo, el Santo de los Santos estaba vacío. El historiador judío Flavio Josefo lo describe así en el siglo I, y el romano Tácito escribe que cuando Pompeyo entró en el santuario en el año 63 antes de Cristo no encontró ninguna imagen ni objeto.
Las teorías sobre su paradero
Destruida o saqueada. La hipótesis más sencilla para muchos historiadores es que fue destruida o fundida por los babilonios, o incluso antes, en alguno de los saqueos que sufrió Jerusalén. El primer libro de los Reyes menciona que el faraón Sisac, identificado con Sheshonq I, se llevó los tesoros del Templo hacia el 925 antes de Cristo.
Escondida por Jeremías. El segundo libro de los Macabeos, texto deuterocanónico, recoge una tradición según la cual el profeta Jeremías escondió el Arca en una cueva del monte Nebo, en la actual Jordania, antes de la invasión babilónica.
Bajo el monte del Templo. Una tradición rabínica sostiene que fue ocultada en una cámara subterránea del propio Templo. La situación política y religiosa de la Explanada de las Mezquitas hace imposible cualquier excavación.
En Aksum, Etiopía. Es la tradición más conocida. Según el Kebra Nagast, obra etíope compilada hacia el siglo XIV, Menelik I, hijo del rey Salomón y de la reina de Saba, llevó el Arca a Etiopía. La Iglesia ortodoxa etíope afirma que se conserva en una capilla junto a la iglesia de Santa María de Sion, en Aksum, custodiada por un monje que es el único autorizado a verla. Nadie ajeno ha podido comprobarlo. Todas las iglesias ortodoxas etíopes guardan un tabot, una réplica de las tablas, que se considera lo que santifica el templo.
Esa devoción se hace visible cada enero en la fiesta de Timkat, la Epifanía etíope, cuando los sacerdotes sacan los tabots de las iglesias envueltos en telas ricamente bordadas y los llevan en procesión entre multitudes. Para los fieles etíopes, la presencia del Arca en su país no es una curiosidad arqueológica sino un elemento central de su identidad religiosa y nacional, ligado a la dinastía salomónica que reinó en Etiopía hasta 1974.
Mito y realidad
Mito: el Arca fue encontrada. A lo largo del siglo XX varios aficionados anunciaron haberla hallado, en Jerusalén, en el monte Nebo o en otros lugares. Ninguna de esas afirmaciones ha sido verificada por arqueólogos.
Mito: era un arma o un dispositivo eléctrico. La idea, popularizada por literatura especulativa y por la película En busca del arca perdida (1981), no tiene base en los textos ni en la arqueología.
Realidad: no existe ninguna prueba arqueológica directa del Arca. Los historiadores discuten incluso hasta qué punto los relatos bíblicos sobre ella reflejan hechos o tradiciones teológicas. Lo que sí es indiscutible es su enorme peso simbólico en el judaísmo, el cristianismo y la cultura etíope.
Por qué sigue fascinando
El Arca reúne todo lo que convierte un objeto en leyenda: un origen sagrado, poderes atribuidos, un final sin explicar y varias tradiciones que reclaman su custodia. Su ausencia es, en cierto modo, parte de su significado: el judaísmo del Segundo Templo y el posterior a la destrucción del año 70 aprendieron a vivir su fe sin ella, y el cristianismo reinterpretó su simbolismo aplicándolo a María, llamada en las letanías «Arca de la Alianza».
Si te interesan los grandes enigmas bíblicos, lee en Codiguillos sobre los manuscritos del mar Muerto y la Sábana Santa y la prueba del carbono 14.
Fuentes
- Biblia: Éxodo 25; Josué 3-6; 1 Samuel 4-6; 2 Samuel 6; 1 Reyes 8 y 14; 2 Reyes 25; 2 Macabeos 2; Hebreos 9.
- Flavio Josefo, La guerra de los judíos, libro V. Tácito, Historias, libro V.
- Encyclopaedia Britannica: Ark of the Covenant
- Wikipedia en español: Arca de la Alianza
- Wikipedia en español: Kebra Nagast
Preguntas frecuentes
¿Dónde está el Arca de la Alianza?
Se desconoce. La Iglesia ortodoxa etíope afirma que está en Aksum, pero no ha podido verificarse. Otras tradiciones la sitúan en el monte Nebo o bajo el monte del Templo.
¿Qué había dentro del Arca de la Alianza?
Según la Biblia, las tablas de piedra con los mandamientos. La Carta a los Hebreos añade una vasija con maná y la vara de Aarón.
¿Cuándo desapareció el Arca?
No se sabe con certeza. Deja de mencionarse antes de la destrucción del Templo de Jerusalén por los babilonios en 587 o 586 a. C.
¿Se ha encontrado el Arca de la Alianza?
No. Ningún hallazgo anunciado ha sido verificado por la arqueología.
