En 1988, tres laboratorios (Oxford, Zúrich y Arizona) dataron por carbono 14 muestras de la Sábana Santa de Turín. El resultado, publicado en Nature en 1989, situó el lino entre 1260 y 1390, con un 95 % de confianza. Hay críticas a la toma de la muestra y a la estadística, pero ningún estudio ha refutado la datación.

La Sábana Santa, o Síndone, es probablemente la reliquia más estudiada del mundo. Para millones de fieles es la tela que envolvió el cuerpo de Jesús; para muchos científicos e historiadores, una obra medieval extraordinaria. La prueba del carbono 14 de 1988 parecía haber cerrado el debate, pero más de tres décadas después sigue discutiéndose. Este artículo resume qué se hizo, qué se obtuvo y qué objeciones se han planteado, sin tomar partido por la fe ni contra ella.
¿Qué es la Sábana Santa de Turín?
Es una pieza de lino de unos 4,4 por 1,1 metros, tejida en sarga de espiga, que muestra la imagen tenue, de color pardo, de un hombre desnudo visto por delante y por detrás. Las marcas coinciden con las heridas de la Pasión que narran los evangelios: flagelación, corona de espinas, clavos y una herida en el costado.
Su rasgo más llamativo se descubrió en 1898. Al fotografiarla por primera vez, el abogado y fotógrafo Secondo Pia comprobó que la imagen se ve mucho más nítida en el negativo que en la tela, como si esta fuera ya un negativo. Esa foto, la de la portada, impulsó la devoción y el interés científico moderno.
Se conserva en la catedral de Turín. Fue propiedad de la casa de Saboya hasta 1983, cuando el exrey Umberto II la legó a la Santa Sede, según resume la enciclopedia Wikipedia a partir de la historia documental.
¿Desde cuándo se conoce la Sábana Santa?
La historia documentada empieza en Francia a mediados del siglo XIV. Hacia 1354-1355 comenzó a exhibirse en la colegiata de Lirey, en Champaña, fundada por el caballero Geoffroi de Charny.
Muy pronto surgieron dudas. Hacia 1389-1390, el obispo de Troyes, Pierre d’Arcis, escribió un memorial al papa de Aviñón Clemente VII en el que afirmaba que la tela era una falsificación y que un predecesor suyo, Henri de Poitiers, había identificado al artista que la pintó. Clemente permitió que se siguiera exhibiendo con la condición de presentarla como una representación de la Pasión, no como la mortaja auténtica.
En 1453 la heredera de los Charny, Marguerite, la cedió al duque Luis de Saboya. Se guardó en Chambéry, donde un incendio en 1532 la dañó: la plata fundida del relicario atravesó la tela doblada y dejó los agujeros simétricos que todavía se ven, remendados por monjas clarisas. En 1578 los Saboya la llevaron a Turín, donde sigue.
Antes de Lirey no hay ninguna referencia segura. Algunos defensores de la autenticidad la identifican con el Mandylion de Edesa o con un lienzo visto en Constantinopla antes de 1204, pero son hipótesis sin continuidad documental demostrada.
¿Cómo se hizo la prueba del carbono 14?
El carbono 14 es un isótopo radiactivo que los seres vivos absorben mientras viven y que se desintegra a un ritmo conocido. Midiendo cuánto queda en el lino puede estimarse cuándo se cosechó la planta. En los años ochenta, una nueva técnica, la espectrometría de masas con acelerador, permitió hacerlo con muestras muy pequeñas.
El 21 de abril de 1988, en la catedral de Turín, se cortó una tira de una esquina de la tela, en presencia del cardenal Anastasio Ballestrero, de Michael Tite, del Museo Británico, y de representantes de los laboratorios. Se repartieron fragmentos a tres centros: la Universidad de Oxford, el ETH de Zúrich y la Universidad de Arizona. Cada uno recibió también tres muestras de control de edad conocida, para comprobar que el método funcionaba, según detalla el resumen del procedimiento.
¿Qué resultado dio el carbono 14?
El 13 de octubre de 1988, el cardenal Ballestrero anunció en rueda de prensa el resultado: entre 1260 y 1390 d. C., con un 95 % de confianza. El informe completo se publicó en febrero de 1989 en Nature, firmado por 21 investigadores, con P. E. Damon como primer autor. Su resumen concluye que los resultados aportan «una prueba concluyente de que el lino de la Sábana Santa de Turín es medieval».
La fecha encaja con la primera aparición documentada en Lirey y con el memorial del obispo d’Arcis. Las tres muestras de control dieron las edades esperadas.
¿Por qué hay quien cuestiona la datación?
Las críticas se agrupan en tres líneas.
- La muestra no sería representativa. El químico Raymond Rogers, que había trabajado con la tela desde 1978, publicó en 2005 en Thermochimica Acta que unos hilos supuestamente procedentes de la zona datada contenían algodón y restos de tinte ausentes en el resto de la tela. Propuso que la esquina era un remiendo medieval tejido con gran habilidad. La procedencia de esos hilos, sin embargo, no está documentada.
- La estadística no sería homogénea. En 2019, Tristan Casabianca y otros autores analizaron en Archaeometry los datos brutos de los laboratorios, entregados al Museo Británico y liberados en 2017. Señalaron que las mediciones no eran homogéneas y pidieron una nueva datación, aunque precisaron que sus resultados no descartan la hipótesis medieval.
- Contaminación. Se ha sugerido que el incendio de 1532, el humo de velas o microorganismos alteraron el carbono. Los intentos de reproducir ese efecto en laboratorio no han logrado desplazar una fecha medieval hasta el siglo I.
¿Qué responden los científicos que defienden el resultado?
Que ninguna objeción basta para mover la fecha más de mil años. Mechthild Flury-Lemberg, la experta textil que dirigió la restauración de la tela en 2002, rechazó la hipótesis del «remiendo invisible»: no encontró rastros de él, y sostiene que tal reparación sería técnicamente imposible sin dejar huella.
En diciembre de 2010, Timothy Jull, miembro del equipo de Arizona, y Rachel Freer-Waters examinaron en la revista Radiocarbon un resto de la muestra de 1988. Hallaron solo unas pocas fibras de algodón y ninguna prueba de que el material medido estuviera teñido o manipulado.
Harry Gove, uno de los pioneros de la datación por acelerador, llegó a sugerir una posible contaminación bacteriana, pero señaló también que harían falta dos tercios de material moderno en la muestra para convertir una fecha del siglo I en una medieval. Y en 2019 Philip Ball, antiguo editor de Nature, escribió que nada publicado hasta entonces daba motivos sólidos para pensar que el estudio de 1989 estuviera sustancialmente equivocado. Admitió, eso sí, que quizá no fue tan definitivo como se proclamó.
¿Cómo se formó la imagen?
Nadie lo ha explicado de forma satisfactoria, y esta es la principal razón por la que el debate sigue vivo. Los análisis de 1978 del proyecto estadounidense STURP concluyeron que la imagen no es una pintura convencional, mientras que el microscopista Walter McCrone defendió que contenía pigmentos. Ninguna reproducción experimental ha logrado imitar todas sus características a la vez.
Que no se sepa cómo se hizo no prueba que sea del siglo I. La datación responde a cuándo se fabricó el lino; el misterio de la imagen es otra cuestión.
¿Qué dice la Iglesia católica sobre la Sábana Santa?
La Iglesia nunca se ha pronunciado oficialmente sobre su autenticidad, como con otras reliquias. Los papas han usado un lenguaje cuidadoso. Juan Pablo II la llamó en 1998 «espejo del Evangelio»; Benedicto XVI, «icono escrito con la sangre de un hombre flagelado»; Francisco, en 2013, «icono de un hombre flagelado y crucificado». Ninguno afirmó que fuera la mortaja de Jesús.
Es una postura antigua: el propio papa de Aviñón, en el siglo XIV, ya autorizó su veneración como imagen de la Pasión. En 1506, en cambio, el papa Julio II aprobó su culto como reliquia verdadera.
¿Por qué importa este caso?
Porque es uno de los mejores ejemplos de cómo la ciencia puede poner a prueba un objeto sagrado y de los límites de esa prueba. Otros objetos antiguos han pasado por análisis parecidos, como los manuscritos del Mar Muerto, cuya antigüedad confirmaron el carbono 14 y la paleografía, o el llamado papiro de la esposa de Jesús, que resultó falso.
También muestra cuánto pesaron las reliquias en la historia cristiana, desde los emperadores bizantinos como Justiniano I hasta las disputas sobre las imágenes de la iconoclasia bizantina.
Preguntas frecuentes
¿El carbono 14 demostró que la Sábana Santa es falsa?
Demostró, con alta confianza, que el lino de la muestra es medieval (1260-1390). Si la muestra representa a toda la tela, la Sábana no puede ser la mortaja de Jesús.
¿Se volverá a datar la Sábana Santa?
Varios investigadores lo han pedido, pero hasta ahora no se ha autorizado una nueva toma de muestras para el carbono 14.
¿Quién es el dueño de la Sábana Santa?
La Santa Sede, desde 1983, por legado del exrey Umberto II de Saboya. La custodia corresponde al arzobispo de Turín.
¿Qué descubrió Secondo Pia?
Que la imagen de la tela se ve como un positivo nítido en el negativo fotográfico. Lo comprobó en mayo de 1898.
Fuentes: P. E. Damon et al., «Radiocarbon dating of the Shroud of Turin», Nature 337 (1989); R. Rogers, Thermochimica Acta 425 (2005); T. Casabianca et al., Archaeometry (2019); R. Freer-Waters y A. J. T. Jull, Radiocarbon 52 (2010); Wikipedia, «Radiocarbon dating of the Shroud of Turin» y «Shroud of Turin».