¿Cómo murieron los apóstoles? Lo que dice la Biblia y lo que cuenta la tradición

Pedro crucificado cabeza abajo, Andrés en una cruz en forma de X, Bartolomé desollado, Tomás atravesado por una lanza en la India. Las muertes de los apóstoles forman parte del imaginario cristiano desde hace siglos y han inspirado buena parte del arte religioso europeo. Pero conviene separar capas: lo que dice el Nuevo Testamento, lo que recogen los autores cristianos de los primeros siglos y lo que añadieron leyendas muy posteriores. Esta es una guía honesta, apóstol por apóstol.

El problema de las fuentes

El Nuevo Testamento solo narra de forma explícita la muerte de un apóstol: la de Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo, ejecutado «a espada» por orden del rey Herodes Agripa I hacia el año 44, según Hechos de los Apóstoles 12,2. Del resto, los textos bíblicos callan. Lo que sabemos procede de autores como Clemente de Roma, Ignacio de Antioquía, Tertuliano, Orígenes o Eusebio de Cesarea, y de los llamados Hechos apócrifos de los apóstoles, relatos escritos sobre todo entre los siglos II y III con fines devocionales y novelescos.

Los historiadores distinguen entre tradiciones tempranas y razonablemente sólidas, como la muerte de Pedro y Pablo en Roma, y tradiciones tardías y dispersas, en las que un mismo apóstol muere en lugares distintos según la fuente. Por eso, en muchos casos, la respuesta honesta es «no lo sabemos con certeza».

Pedro y Pablo, en Roma

Pedro. Hacia el año 96, la carta de Clemente de Roma alude al martirio de Pedro y Pablo, y a finales del siglo II la tradición sobre su muerte en Roma estaba asentada. El Evangelio de Juan (21,18-19) contiene una alusión velada a la forma en que Pedro moriría. La crucifixión cabeza abajo aparece en los Hechos de Pedro, un apócrifo del siglo II, y Orígenes la recoge en el siglo III según cita Eusebio. La mayoría de los historiadores acepta que Pedro murió en Roma en tiempos de Nerón, probablemente tras el incendio del año 64; el detalle de la cruz invertida es tradición.

Pablo. Como ciudadano romano, según la tradición fue decapitado y no crucificado, también en Roma y en época de Nerón. Su muerte no aparece en los Hechos de los Apóstoles, que terminan con él predicando en Roma bajo arresto domiciliario.

Santiago el Mayor y Santiago el Menor

Santiago el Mayor es, como dijimos, el único cuya muerte registra la Biblia. La tradición de que predicó en Hispania y de que sus restos llegaron a Galicia, origen del Camino de Santiago, es muy posterior: se documenta con fuerza a partir del siglo IX, con el descubrimiento del sepulcro en Compostela.

Santiago «hermano del Señor», líder de la comunidad de Jerusalén, fue lapidado en el año 62 por orden del sumo sacerdote Anás, según el historiador judío Flavio Josefo. Es una de las noticias mejor documentadas, aunque se discute si este Santiago es el mismo que el apóstol Santiago el Menor, hijo de Alfeo. La tradición católica tiende a identificarlos; muchos estudiosos los distinguen.

Andrés, Tomás, Bartolomé y los demás

Andrés, hermano de Pedro, habría sido crucificado en Patras, Grecia, según los Hechos de Andrés. La cruz en forma de X, hoy llamada cruz de San Andrés, es una iconografía que se generaliza en la Edad Media.

Tomás habría llevado el Evangelio hasta la India, según los Hechos de Tomás (siglo III), y habría muerto alanceado cerca de la actual Chennai, donde se venera su tumba. Los cristianos de Kerala, llamados «cristianos de Santo Tomás», mantienen esa tradición desde hace siglos. Los historiadores la consideran posible pero no demostrable.

Bartolomé habría muerto en Armenia. Las versiones difieren: desollado vivo, crucificado o decapitado. La imagen del santo con su propia piel en la mano, como en el Juicio Final de Miguel Ángel, procede de la versión del desollamiento.

Mateo tiene tradiciones contradictorias: unas lo sitúan en Etiopía y otras en Persia, y no todas lo hacen mártir. Felipe habría muerto en Hierápolis, en la actual Turquía, donde en 2011 el arqueólogo italiano Francesco D’Andria anunció haber identificado su posible tumba en una iglesia excavada junto al antiguo santuario. Judas Tadeo y Simón el Zelote suelen aparecer juntos en la tradición occidental, martirizados en Persia, aunque otras fuentes los sitúan en lugares diferentes. De Matías, elegido para sustituir a Judas, se cuentan versiones aún más dispersas.

Juan, el que murió de viejo

Según la tradición recogida por Ireneo de Lyon a finales del siglo II, el apóstol Juan vivió hasta una edad avanzada en Éfeso y murió de muerte natural en tiempos del emperador Trajano. Sería así el único de los Doce que no murió como mártir. Tertuliano cuenta que en Roma fue sumergido en aceite hirviendo y salió ileso, un episodio que la mayoría de los historiadores considera legendario. La identificación de este Juan con el autor del Apocalipsis y del cuarto evangelio es otra discusión abierta, que tratamos en nuestro artículo sobre quién escribió el Apocalipsis.

¿Y Judas Iscariote?

El Nuevo Testamento ofrece dos versiones distintas de la muerte de Judas. Según Mateo (27,5), se ahorcó después de devolver las treinta monedas. Según Hechos (1,18), compró un campo y murió al caer de cabeza y reventar. Desde la Antigüedad se han propuesto formas de armonizar ambos relatos, pero muchos estudiosos ven simplemente dos tradiciones diferentes.

Mito y realidad

Mito: está demostrado que todos los apóstoles murieron mártires. Solo la muerte de Santiago el Mayor está en la Biblia, y la de Pedro y Pablo en Roma tiene buen respaldo antiguo. El resto son tradiciones, algunas tardías y contradictorias.

Mito: los relatos de martirio son pura invención. Tampoco. Algunas tradiciones, como las de Roma o la de Santiago en Jerusalén, son muy antiguas y aceptadas por historiadores no confesionales.

Realidad: la pregunta sobre la muerte de los apóstoles se usa a menudo como argumento apologético («nadie muere por una mentira»). Históricamente, lo prudente es decir que varios de ellos probablemente murieron por su fe, pero que los detalles de la mayoría no se pueden verificar.

Por qué importa

Las tradiciones sobre los apóstoles organizaron la geografía del cristianismo: Roma reclamó a Pedro y Pablo, Compostela a Santiago, Constantinopla a Andrés, Venecia a Marcos el evangelista, y la India a Tomás. Las reliquias y las tumbas dieron prestigio a ciudades e iglesias, y esa competencia fue una de las piezas del largo distanciamiento entre Roma y Constantinopla que acabó en el cisma de 1054. Para conocer al más influyente de los primeros misioneros, lee nuestro perfil de Pablo de Tarso.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Qué apóstol no murió mártir?

Según la tradición, Juan, que habría muerto anciano en Éfeso. Judas Iscariote murió antes, según los evangelios, por su propia mano o en un accidente.

¿Qué muerte de apóstol aparece en la Biblia?

Solo la de Santiago el Mayor, ejecutado a espada por Herodes Agripa I hacia el año 44 (Hechos 12,2).

¿Por qué Pedro fue crucificado cabeza abajo?

La tradición, recogida en los Hechos de Pedro y por Orígenes, dice que él mismo lo pidió por no considerarse digno de morir como Jesús. Es un detalle no verificable.

¿Dónde murió Santo Tomás?

La tradición lo sitúa en la India, cerca de la actual Chennai, donde se venera su tumba.

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