Cuarta Cruzada: por qué los cruzados saquearon Constantinopla en 1204

En abril de 1204, un ejército que había partido para recuperar Jerusalén asaltó Constantinopla, la mayor ciudad cristiana del mundo, y la saqueó durante tres días. La Cuarta Cruzada nunca llegó a Tierra Santa. Lo que sí consiguió fue derribar, al menos por unas décadas, al Imperio bizantino y abrir una herida entre la Iglesia católica y la ortodoxa que un papa reconoció públicamente casi ocho siglos después. Esta es la historia de cómo una expedición religiosa terminó convertida en el saqueo más recordado de la Edad Media.

Contexto: una cruzada para Jerusalén

Jerusalén había caído en manos de Saladino en 1187. La Tercera Cruzada, la de Ricardo Corazón de León, recuperó parte de la costa pero no la ciudad santa. En 1198, recién elegido, el papa Inocencio III convocó una nueva expedición. A diferencia de las anteriores, ningún gran rey se puso al frente: Francia e Inglaterra estaban en guerra y el Sacro Imperio vivía una disputa sucesoria. La dirección recayó en nobles franceses, flamencos e italianos.

El primer jefe elegido, Teobaldo III de Champaña, murió en 1201. Le sustituyó Bonifacio de Monferrato, un noble del norte de Italia con estrechos lazos familiares con Bizancio y con el aspirante alemán al trono imperial, Felipe de Suabia. Esa red de parentescos resultaría decisiva.

El contrato con Venecia: el origen de la deuda

Los jefes cruzados decidieron llegar por mar y atacar Egipto, considerado el punto débil del poder musulmán. En abril de 1201 firmaron un contrato con la República de Venecia, gobernada por el dux Enrico Dandolo, un hombre anciano y ciego. Venecia se comprometía a construir una flota para transportar 33.500 hombres y 4.500 caballos a cambio de 85.000 marcos de plata, y aportaba además galeras propias a cambio de la mitad de las conquistas.

El cálculo falló. Muchos cruzados prefirieron embarcar en otros puertos y a Venecia llegaron alrededor de 12.000. Con tan pocos hombres no había forma de pagar lo pactado. Venecia, que había paralizado buena parte de su comercio para construir la flota, exigía su dinero.

Zara: el primer ataque a una ciudad cristiana

Dandolo propuso un aplazamiento de la deuda a cambio de un servicio: ayudar a Venecia a recuperar Zara (la actual Zadar, en Croacia), una ciudad de la costa dálmata que se había rebelado y se había puesto bajo la protección del rey de Hungría, que también había tomado la cruz. Pese a las objeciones de parte de los cruzados y a las advertencias del papa, la flota zarpó el 8 de noviembre de 1202 y Zara cayó el 15 de noviembre.

Inocencio III excomulgó a los participantes. Más tarde levantó la pena a los cruzados, que pidieron perdón, y la mantuvo para los venecianos. El episodio dejó claro que la expedición ya no la dirigían los objetivos del papa, sino las deudas y los intereses de quienes la financiaban.

El desvío hacia Constantinopla

En Zara apareció la oferta que cambió el rumbo. Alejo Ángelo, hijo del emperador bizantino Isaac II, que había sido depuesto y cegado por su propio hermano Alejo III, pedía ayuda para devolver el trono a su padre. A cambio prometía pagar la deuda con Venecia, entregar 200.000 marcos de plata, aportar 10.000 soldados bizantinos a la cruzada y someter la Iglesia de Constantinopla a la autoridad de Roma.

La propuesta dividió al ejército: algunos se marcharon por su cuenta a Siria. La mayoría aceptó. La flota llegó ante Constantinopla el 23 de junio de 1203. Tras los primeros combates, Alejo III huyó de la ciudad el 17 de julio. Isaac II fue restaurado y su hijo coronado coemperador como Alejo IV el 1 de agosto de 1203.

Las promesas resultaron imposibles de cumplir. El tesoro imperial no alcanzaba, los impuestos extraordinarios y la fundición de objetos de las iglesias enfurecieron a la población, y los cruzados seguían acampados fuera de las murallas esperando su pago. En enero de 1204 un cortesano, Alejo Ducas, apodado Murzuflo, encabezó una conspiración. Se hizo coronar como Alejo V y Alejo IV fue estrangulado en prisión en febrero.

El asalto y el saqueo de abril de 1204

El nuevo emperador era hostil a los latinos y no pensaba pagar nada. Los cruzados y los venecianos acordaron entonces tomar la ciudad por la fuerza y repartirse el imperio. El primer asalto, el 9 de abril de 1204, fue rechazado. El 12 de abril lograron abrir brecha en las murallas del Cuerno de Oro y al día siguiente la ciudad estaba en sus manos. Alejo V huyó.

Siguieron tres días de saqueo. El cronista bizantino Nicetas Coniata, testigo de los hechos, describió la profanación de Santa Sofía, donde el iconostasio de plata fue destrozado para repartirse el metal, y la violencia contra la población. El caballero Geoffroi de Villehardouin, uno de los jefes cruzados, escribió que nunca desde la creación del mundo se había obtenido tanto botín en una ciudad. Se dijo que el valor de lo saqueado rondaba los 900.000 marcos de plata, una cifra que hay que tomar como estimación de la época.

Muchas reliquias e imágenes acabaron en iglesias de Europa occidental. El ejemplo más famoso son los cuatro caballos de bronce del Hipódromo, llevados a Venecia y colocados en la fachada de la basílica de San Marcos. Napoleón se los llevó a París en 1797 y regresaron a Venecia en 1815. Los originales se conservan hoy en el interior del museo de la basílica y en la fachada hay réplicas.

El Imperio latino y la recuperación bizantina

Los vencedores eligieron emperador a Balduino de Flandes. El reparto siguió lo pactado: el emperador recibió una cuarta parte del territorio, y las otras tres cuartas partes se dividieron a medias entre Venecia y los cruzados, de modo que los venecianos se quedaron con tres octavos del imperio, sobre todo puertos e islas clave para su comercio.

El Imperio latino de Constantinopla fue débil desde el principio. Los bizantinos se reorganizaron en varios estados sucesores, entre ellos el Imperio de Nicea, fundado por Teodoro Láscaris. Desde allí, Miguel VIII Paleólogo recuperó Constantinopla en 1261. El imperio restaurado sobrevivió casi dos siglos más, pero nunca recobró su fuerza anterior. Muchos historiadores consideran que el golpe de 1204 contribuyó a dejarlo sin capacidad de resistir el avance otomano, que culminó con la caída de la ciudad en 1453.

Una herida entre católicos y ortodoxos

La separación formal entre Roma y Constantinopla suele fecharse en 1054, pero para muchos ortodoxos el saqueo de 1204 convirtió el cisma en una ruptura emocional. El 4 de mayo de 2001, en Atenas, el papa Juan Pablo II habló ante el arzobispo Cristódulos de las heridas que dejaron algunos acontecimientos del pasado y citó expresamente «el desastroso saqueo de la ciudad imperial de Constantinopla». Añadió que el hecho de que los asaltantes fueran cristianos latinos «llena a los católicos de profundo pesar». En 2004, al cumplirse 800 años, Juan Pablo II volvió a expresar ese dolor ante el patriarca ecuménico Bartolomé I, que aceptó el gesto.

Mito y realidad

Mito: «El papa ordenó atacar Constantinopla». Realidad: Inocencio III prohibió atacar a cristianos y excomulgó a quienes tomaron Zara. No ordenó el asalto de 1204, que se decidió en el campamento cruzado y veneciano, aunque la perspectiva de unir las Iglesias bajo Roma pesó en cómo se recibió después.

Mito: «Todo fue un plan veneciano preparado desde el principio». Realidad: es una tesis antigua, pero los historiadores tienden a explicar el desvío como una cadena de decisiones forzadas por la deuda, la oferta de Alejo y la falta de dinero, más que como una conspiración trazada en 1201.

Mito: «Dandolo se vengaba porque los bizantinos lo habían cegado». Realidad: la historia de que el emperador Manuel I lo dejó ciego procede sobre todo de una crónica rusa, la de Nóvgorod, y no está confirmada. Es más probable que su ceguera se debiera a otras causas.

Mito: «La Cuarta Cruzada acabó con el Imperio bizantino». Realidad: lo derribó durante 57 años. Bizancio recuperó la capital en 1261 y duró hasta 1453.

En Codiguillos también contamos quién fue Basilio II, el emperador que llevó Bizancio a su cénit, explicamos qué era el fuego griego que defendió Constantinopla durante siglos y repasamos el auge y la caída de los templarios.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Por qué la Cuarta Cruzada atacó Constantinopla?

Porque los cruzados estaban endeudados con Venecia y aceptaron la oferta del príncipe bizantino Alejo, que prometió pagar la deuda si le ayudaban a recuperar el trono. Cuando no pudo cumplir y fue asesinado, decidieron tomar la ciudad por la fuerza.

¿Cuándo fue el saqueo de Constantinopla?

Los cruzados rompieron las murallas el 12 de abril de 1204 y tomaron la ciudad el 13. El saqueo duró tres días.

¿Quién dirigía la Cuarta Cruzada?

Bonifacio de Monferrato era el jefe militar, y el dux de Venecia, Enrico Dandolo, tuvo un papel decisivo. La convocó el papa Inocencio III en 1198.

¿Pidió perdón la Iglesia católica por el saqueo?

En 2001, en Atenas, Juan Pablo II citó el desastroso saqueo de Constantinopla y dijo que llenaba a los católicos de profundo pesar. En 2004 volvió sobre ello ante el patriarca Bartolomé I, que aceptó el gesto.

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