Pocas instituciones medievales han generado tantas leyendas como la Orden del Temple. Novelas, películas y documentales los asocian con el Santo Grial, tesoros escondidos, sociedades secretas y maldiciones. La historia documentada es menos esotérica, pero no menos extraordinaria: una orden de monjes guerreros nacida para proteger peregrinos en Tierra Santa que llegó a ser una de las mayores potencias económicas de Europa y fue destruida en pocos años por un rey endeudado y un papa débil.
El origen: los pobres caballeros de Cristo
Tras la conquista de Jerusalén por la primera cruzada en 1099, los caminos de peregrinación hacia los santos lugares seguían siendo peligrosos. Hacia 1119 o 1120 un caballero de la Champaña, Hugo de Payns, y un pequeño grupo de compañeros hicieron votos religiosos y se comprometieron a proteger a los peregrinos. El rey Balduino II de Jerusalén les cedió parte de su palacio, situado en la mezquita de Al-Aqsa, en el monte del Templo, que los cruzados identificaban con el antiguo Templo de Salomón. De ahí su nombre: Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón.
Durante sus primeros años fueron muy pocos. Su gran impulso llegó en 1129, en el concilio de Troyes, donde recibieron una regla propia con el apoyo de Bernardo de Claraval, el abad cisterciense más influyente de su tiempo. Bernardo escribió un tratado, Elogio de la nueva milicia, que justificaba la existencia de monjes que fueran al mismo tiempo soldados, una novedad que muchos contemporáneos miraban con recelo.
Privilegios y riqueza
En 1139 el papa Inocencio II emitió la bula Omne datum optimum, que colocó a la orden bajo la autoridad directa del papado, la eximió de pagar diezmos y de obedecer a obispos locales, y le permitió tener sus propios sacerdotes. Con esos privilegios y con las donaciones de nobles de toda Europa, el Temple acumuló tierras, castillos, granjas, molinos y casas.
Su organización era doble. En Oriente, los caballeros templarios, con su manto blanco y cruz roja, combatían en las guerras de los estados cruzados. En Occidente, una red de encomiendas administraba las propiedades y enviaba recursos al frente. Para mover ese dinero desarrollaron un sistema que se parecía a la banca: un peregrino podía depositar fondos en una casa templaria de Europa y retirarlos en Tierra Santa con un documento. Los templarios custodiaban tesoros reales, prestaban dinero a monarcas y administraban finanzas de la Corona francesa desde su gran fortaleza de París.
La pérdida de Tierra Santa
En 1187 Saladino reconquistó Jerusalén tras la batalla de Hattin, donde murieron o fueron ejecutados numerosos templarios. La orden siguió combatiendo durante un siglo más, hasta que en 1291 cayó Acre, el último gran bastión cruzado. Sin una guerra que justificara su existencia, el Temple se convirtió en una institución rica, poderosa y, para muchos, prescindible. Se discutía fusionarla con la orden rival de los Hospitalarios.
Viernes 13 de octubre de 1307
El rey de Francia Felipe IV, llamado el Hermoso, estaba profundamente endeudado, en parte con los propios templarios, y venía de enfrentarse con el papado y de expulsar a los judíos de su reino confiscando sus bienes. Al amanecer del viernes 13 de octubre de 1307, sus oficiales arrestaron simultáneamente a los templarios en toda Francia, incluido el gran maestre Jacques de Molay.
Las acusaciones eran gravísimas: negar a Cristo y escupir sobre la cruz en la ceremonia de ingreso, besos obscenos, sodomía y adoración de un ídolo llamado Bafomet. Bajo tortura, muchos templarios, incluido Molay, confesaron parte de los cargos. Más tarde varios se retractaron.
El papa, Chinon y la disolución
El papa Clemente V, francés y residente en Francia, intentó al principio recuperar el control del proceso. En 2001 la investigadora Barbara Frale localizó en el Archivo Vaticano el llamado pergamino de Chinon, un documento de 1308 que muestra que una comisión papal escuchó a Molay y a otros dirigentes y les concedió la absolución, considerando sus faltas como pecados y no como herejía. El Vaticano publicó una edición facsímil en 2007.
Sin embargo, la presión de Felipe IV fue enorme. En 1310 decenas de templarios que se habían retractado fueron quemados en París como relapsos. En el concilio de Vienne, en 1312, Clemente V suprimió la orden mediante la bula Vox in excelso, sin condenarla formalmente por herejía, «por vía de provisión» y no de sentencia. Sus bienes fueron transferidos a los Hospitalarios, aunque la Corona francesa retuvo buena parte de su efectivo como compensación por los gastos del proceso.
El 18 de marzo de 1314 Jacques de Molay y Geoffroy de Charnay, preceptor de Normandía, se retractaron públicamente de sus confesiones y proclamaron la inocencia de la orden. Esa misma tarde fueron quemados en una pequeña isla del Sena, en París.
Mito y realidad
Mito: la superstición del viernes 13 nace de los templarios. Es una explicación popular moderna sin respaldo histórico. La asociación del viernes 13 con la mala suerte aparece documentada mucho más tarde.
Mito: Molay maldijo al rey y al papa. Clemente V murió en abril de 1314 y Felipe IV en noviembre del mismo año, lo que alimentó la leyenda de una maldición lanzada desde la hoguera. La frase de la maldición no aparece en las fuentes contemporáneas y fue popularizada siglos después.
Mito: escondieron un tesoro o el Santo Grial. Su riqueza era sobre todo tierras y rentas, no un cofre de oro. No hay pruebas de un tesoro oculto.
Mito: sobrevivieron en secreto hasta hoy. Varias sociedades modernas, como algunas ramas masónicas del siglo XVIII, adoptaron simbología templaria, pero no hay continuidad documentada con la orden medieval.
Realidad: en la península ibérica sus bienes y muchos de sus miembros pasaron a nuevas órdenes, como la de Montesa en Aragón, creada en 1317, y la Orden de Cristo en Portugal, fundada en 1319, que más tarde financiaría la expansión marítima portuguesa.
Por qué siguen fascinando
La caída del Temple se ha estudiado como uno de los primeros grandes procesos políticos de la historia europea: un Estado que usa la acusación de herejía, la tortura y la propaganda para destruir a una institución poderosa y quedarse con sus recursos. Ese trasfondo, más que los misterios inventados, explica por qué su historia sigue atrayendo lectores ocho siglos después.
Si te interesa la historia del cristianismo medieval, lee en Codiguillos el cisma de 1054, cuántos mató la Inquisición española y la caída de Constantinopla.
Fuentes
- Barber, Malcolm. The New Knighthood: A History of the Order of the Temple. Cambridge University Press, 1994.
- Barber, Malcolm. The Trial of the Templars. Cambridge University Press, 2.ª ed., 2006.
- Frale, Barbara. Los templarios y el pergamino de Chinon. Barcelona: Ariel, 2008.
- Encyclopaedia Britannica: Templars
- Wikipedia en español: Orden del Temple
Preguntas frecuentes
¿Quiénes eran los templarios?
Una orden militar y religiosa fundada en Jerusalén hacia 1119-1120 para proteger a los peregrinos. Combinaban votos monásticos con funciones militares.
¿Por qué fueron arrestados los templarios?
Felipe IV de Francia ordenó su arresto el 13 de octubre de 1307 acusándolos de herejía y otros delitos. Sus deudas con la orden y su interés por sus bienes fueron motivos clave.
¿Cuándo se disolvió la Orden del Temple?
En 1312, en el concilio de Vienne, mediante la bula Vox in excelso de Clemente V. El gran maestre Jacques de Molay fue quemado en 1314.
¿Qué es el pergamino de Chinon?
Un documento de 1308 hallado en el Archivo Vaticano en 2001 que muestra que una comisión papal absolvió a los dirigentes templarios.
