Constantinopla cayó el martes 29 de mayo de 1453, tras un asedio de 53 días iniciado el 6 de abril. El sultán otomano Mehmed II, de 21 años, venció a un ejército defensor de menos de 8.000 hombres gracias a una superioridad numérica abrumadora, a la artillería de pólvora y a una maniobra audaz: llevar sus barcos por tierra hasta el Cuerno de Oro. El último emperador, Constantino XI Paleólogo, murió en la defensa de la ciudad.
Con la ciudad terminó, en la práctica, el Imperio romano, un Estado que había empezado hacia el año 27 a. C. y había durado casi 1.500 años.
¿Por qué Mehmed II quería conquistar Constantinopla?
Para 1453, el Imperio bizantino era poco más que una ciudad rodeada de territorio otomano. Pero esa ciudad seguía siendo una cuña en el centro del imperio de los sultanes, entre sus territorios de Europa y Asia, y conservaba un prestigio simbólico enorme.
Mehmed II subió al trono en 1451, con 19 años. En Europa se celebró su llegada: se pensaba que su inexperiencia sería una oportunidad. Sus palabras amables a los embajadores europeos reforzaron la ilusión. Sus actos, no. Hizo construir una nueva fortaleza en la orilla europea del Bósforo, frente a la de Anadolu Hisarı que había levantado su bisabuelo Bayezid I. Con las dos, controlaba el tráfico marítimo del estrecho.
¿Por qué Occidente no ayudó a Constantinopla?
Constantino XI comprendió enseguida las intenciones del sultán y pidió ayuda a Occidente. Pero la ayuda fue escasa. Pesaba la división entre las Iglesias de Oriente y Occidente, que venía de siglos —el cisma de 1054 fue su hito más famoso—, y el recuerdo mutuo de la masacre de los latinos de 1182 y del saqueo de Constantinopla por los cruzados en 1204.
Llegaron contingentes pequeños. El más importante fue el del genovés Giovanni Giustiniani, especialista en la defensa de ciudades amuralladas, que desembarcó en enero de 1453 con 400 hombres de Génova y 300 de Quíos. El emperador le confió de inmediato el mando de las murallas terrestres. Los capitanes venecianos que estaban en el puerto ofrecieron sus servicios. En sentido contrario, siete barcos italianos con unos 700 hombres huyeron de la ciudad en cuanto llegó Giustiniani.
¿Cuántos soldados defendían Constantinopla?
Muy pocos. A finales de marzo de 1453, Constantino ordenó un censo de hombres aptos y armas. Su canciller y amigo, Jorge Esfrantzes, dejó el resultado: «A pesar del gran tamaño de nuestra ciudad, nuestros defensores sumaban 4.773 griegos y solo 200 extranjeros». A ellos se sumaron voluntarios genoveses, venecianos y de Gálata, «apenas tres mil». En total, menos de 8.000 hombres para defender un perímetro de unos 19 kilómetros.
Enfrente, según estudios recientes y archivos otomanos, había entre 50.000 y 80.000 soldados otomanos, incluidos entre 5.000 y 10.000 jenízaros, además de miles de soldados cristianos, como 1.500 jinetes serbios. Los testigos occidentales dieron cifras de 160.000 a 300.000, probablemente exageradas.
¿Qué papel tuvo el cañón de Orbán?
Orbán, un fundidor de cañones probablemente húngaro, primero ofreció sus servicios a los bizantinos, que no pudieron pagarle. Entonces fue a ver a Mehmed y le prometió un arma capaz de derribar «las murallas de la misma Babilonia».
Su gran bombarda, conocida como «Basílica», lanzaba bolas de piedra de unos 270 kilos a más de un kilómetro y medio. Según las crónicas, la arrastraron desde Edirne 60 bueyes y más de 400 hombres.
Pero conviene corregir el mito del supercañón decisivo. Era la única pieza que Orbán hizo para el asedio. Tardaba tres horas en recargarse y escaseaban las balas. La mayoría de los cañones otomanos —entre 12 y 62, según las fuentes— los fabricaron ingenieros turcos, como Saruca. Y la historia de que la Basílica reventó por su propio retroceso solo aparece en la carta del arzobispo Leonardo de Quíos y en una crónica rusa poco fiable.
¿Cómo pasaron los barcos otomanos por tierra?
Constantino había cerrado la entrada del Cuerno de Oro, el puerto de la ciudad, con una gran cadena sostenida por troncos flotantes. Era una lección aprendida: en 1204, los cruzados habían entrado precisamente por las murallas del Cuerno de Oro.
El 20 de abril, cuatro barcos cristianos lograron forzar el bloqueo y entrar, una humillación para la flota del sultán. Dos días después, Mehmed respondió con una de las maniobras más célebres de la historia militar: hizo construir un camino de troncos engrasados a través de Gálata, al norte del Cuerno de Oro, y el 22 de abril arrastró sus barcos por la colina hasta el interior del puerto, sorteando la cadena. Desde entonces, los defensores tuvieron que vigilar también esa orilla.
¿Qué pasó el 29 de mayo de 1453?
La víspera, el 28 de mayo, se celebraron unas últimas vísperas solemnes en Santa Sofía, con el emperador y representantes de las Iglesias latina y griega juntos, una imagen de unidad que llegaba tarde.
Poco después de la medianoche del martes 29 de mayo comenzó el asalto. Giustiniani cayó gravemente herido y su retirada de las murallas sembró el pánico entre los defensores. Los otomanos entraron.
Los ejércitos convergieron en el Augusteo, la plaza frente a Santa Sofía, cuyas puertas de bronce estaban cerradas con una multitud de civiles dentro, que esperaban protección divina. Mehmed había prometido a sus soldados tres días de saqueo, según la costumbre de la época. Cuando entró en Santa Sofía, la convirtió en mezquita. Pero permitió que la Iglesia ortodoxa siguiera existiendo y nombró patriarca a Genadio Escolario.
Mito y realidad: ¿cómo murió Constantino XI?
Mito: el emperador no murió. Según una leyenda griega, un ángel lo rescató cuando los otomanos entraron, lo convirtió en mármol y lo escondió en una cueva cerca de la Puerta Dorada, donde espera para despertar y recuperar la ciudad. Es el «Emperador de Mármol». Otra leyenda cuenta que dos sacerdotes que celebraban misa en Santa Sofía desaparecieron dentro de los muros y volverán cuando la ciudad sea cristiana.
Realidad: casi con seguridad murió en el combate, aunque los detalles no se conocen con certeza. Las fuentes cuentan que se despojó de sus insignias imperiales púrpura y encabezó la última carga contra los otomanos, muriendo en las calles junto a sus soldados. Constantino no dejó herederos.
Hay otra herencia más prosaica: como la ciudad cayó un martes, en Grecia el martes se considera desde entonces un día de mala suerte. Y se dijo que el eclipse parcial de luna del 22 de mayo de 1453 cumplía una profecía sobre el fin de la ciudad.
¿Por qué la caída de Constantinopla marca el fin de la Edad Media?
Es una de las fechas que tradicionalmente se usan para separar la Edad Media de la Moderna, junto con otras. El argumento no es solo político. Muchos sabios griegos, como Juan Argirópulo y Constantino Láscaris, huyeron a Italia con conocimientos y manuscritos de la tradición grecorromana, lo que impulsó el Renacimiento. Según la Enciclopedia Británica, muchos especialistas consideran que ese éxodo marcó el fin de la Edad Media y el comienzo del Renacimiento.
Para los otomanos, en cambio, fue un comienzo: Mehmed, llamado desde entonces «el Conquistador», trasladó allí su capital desde Adrianópolis. La ciudad que Justiniano había adornado con Santa Sofía empezó otra historia.
Fuentes: Jorge Esfrantzes, Crónica; Leonardo de Quíos, carta sobre la caída; Fall of Constantinople; Encyclopaedia Britannica, «Fall of Constantinople».
Preguntas frecuentes
¿Cuándo cayó Constantinopla?
El martes 29 de mayo de 1453, tras un asedio de 53 días que había comenzado el 6 de abril.
¿Quién conquistó Constantinopla?
El sultán otomano Mehmed II, conocido desde entonces como «el Conquistador».
¿Cuántos soldados defendían Constantinopla en 1453?
Según Jorge Esfrantzes, 4.773 griegos y 200 extranjeros, más unos tres mil voluntarios: menos de 8.000 hombres en total.
¿Cómo pasaron los barcos otomanos al Cuerno de Oro?
El 22 de abril de 1453, Mehmed los hizo arrastrar por tierra sobre troncos engrasados a través de Gálata, sorteando la cadena que cerraba el puerto.
¿Qué pasó con el último emperador bizantino?
Constantino XI Paleólogo murió combatiendo en la toma de la ciudad. Una leyenda griega sostiene que fue convertido en mármol y espera para volver.
¿Por qué la caída de Constantinopla marca el fin de la Edad Media?
Porque se usa tradicionalmente como fecha de cierre y porque la huida de sabios griegos a Italia impulsó el Renacimiento.
Imagen de portada: «Entrada del sultán Mehmed II en Constantinopla», Stanisław Chlebowski, entre 1874 y 1884 (Museo Nacional de Cracovia). Dominio público, vía Wikimedia Commons.
