¿Cómo se construyó Santa Sofía en menos de seis años?

Santa Sofía se construyó en 5 años y 10 meses: las obras comenzaron el 23 de febrero de 532 y la basílica se inauguró el 27 de diciembre de 537. Lo lograron dos hombres que no eran arquitectos de oficio sino matemáticos e ingenieros, Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, con una financiación inicial de 4.000 libras romanas de oro, miles de obreros y mármoles traídos de todo el Mediterráneo. Fue durante casi mil años el mayor espacio interior del mundo.

La velocidad no fue un capricho. Justiniano necesitaba borrar cuanto antes la imagen de una ciudad en llamas. Y esa prisa explica tanto la grandeza del edificio como el desastre que vino después: la cúpula original se vino abajo veinte años más tarde.

¿Por qué Justiniano construyó Santa Sofía?

En el mismo lugar ya habían existido dos iglesias con el nombre de Santa Sofía, «Santa Sabiduría», una advocación de Cristo y no de una santa. La primera se consagró el 15 de febrero de 360, en tiempos de Constancio II, y ardió en 404. La segunda, de Teodosio II, se inauguró el 10 de octubre de 415 y fue destruida en enero de 532 durante la revuelta de Niká, la insurrección que estuvo a punto de derribar a Justiniano.

Procopio de Cesarea, el historiador oficial de las obras del emperador, lo cuenta en su tratado Sobre los edificios: los amotinados, «impíos miserables», se atrevieron a quemar la iglesia de los cristianos, y Dios lo permitió «previendo en qué objeto de belleza estaba destinado a transformarse este santuario». Y añade una frase tan aduladora como reveladora: si a los cristianos les hubieran mostrado antes del incendio un modelo del nuevo templo, habrían rezado para que el viejo se destruyera de inmediato.

¿Cuánto tardaron en construir Santa Sofía?

Las obras empezaron el 23 de febrero de 532, apenas unas semanas después de la destrucción de la basílica anterior. Justiniano y el patriarca Menas la inauguraron el 27 de diciembre de 537, cinco años y diez meses más tarde. Para comparar: la catedral de Notre-Dame de París tardó casi dos siglos y la basílica de San Pedro en Roma más de un siglo.

¿Quiénes fueron los arquitectos de Santa Sofía?

Procopio nombra a dos: Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto. Ninguno era un constructor en el sentido tradicional. Antemio era un matemático y teórico de la geometría; Isidoro, un ingeniero y estudioso de la mecánica. El historiador Anthony Kaldellis ha señalado un detalle poco conocido: ambos estaban vinculados a la escuela del filósofo pagano Amonio de Alejandría. El gran templo del emperador más cristiano de su tiempo fue diseñado por hombres formados en la tradición filosófica griega.

Su apuesta fue arriesgada: colocar una enorme cúpula sobre una planta cuadrada, apoyada en cuatro pechinas, esos triángulos curvos que permiten pasar del cuadrado al círculo. Santa Sofía fue uno de los primeros edificios en usar de manera completa la cúpula sobre pechinas, una solución que luego copiaron iglesias y mezquitas durante siglos.

¿Cómo se pagó la construcción?

Según Juan el Lidio, un funcionario de la época, la primera financiación la aportó el prefecto del pretorio Focas: 4.000 libras romanas de oro. Focas fue destituido en octubre de 532, y décadas después Evagrio Escolástico escribió que aquel dinero se había obtenido de forma injusta. Juan el Lidio, en cambio, sostenía que se había conseguido por medios honestos. Como casi todo en la época de Justiniano, el dinero de la obra también tiene dos versiones.

¿De dónde vinieron los materiales?

El interior se revistió con mármoles de colores —verdes, blancos, con pórfido púrpura— y mosaicos de oro. Se suele repetir que Justiniano saqueó templos paganos de todo el imperio para conseguir columnas. Es una imagen atractiva, pero el bizantinista Cyril Mango sostuvo que solo el pórfido egipcio era material reutilizado; el resto se extrajo para la obra.

¿Por qué se cayó la cúpula de Santa Sofía?

La cúpula original era más baja y plana de lo que vemos hoy. Los terremotos de 553 y 557 la dañaron, y según la crónica de Juan Malalas, en un temblor de 558 se derrumbó la semicúpula oriental y destruyó el ambón, el altar y el ciborio.

Justiniano ordenó repararla de inmediato, y el trabajo recayó en Isidoro el Joven. La bóveda entera se desmontó y se rehízo 20 pies bizantinos (6,25 metros) más alta, con nervaduras. Así alcanzó la altura interior actual de 55,6 metros y un diámetro de entre 32,7 y 33,5 metros. La iglesia se volvió a consagrar el 24 de diciembre de 562, y el poeta Pablo el Silenciario compuso para la ocasión una larga descripción en verso del edificio, una de las fuentes más valiosas sobre su aspecto original.

Mito y realidad: «Salomón, te he superado»

Mito: al entrar en la basílica terminada, Justiniano exclamó «¡Salomón, te he superado!», en alusión al templo de Jerusalén.

Realidad: la frase no aparece en Procopio ni en los testigos del siglo VI. Se transmite en tradiciones posteriores y casi siempre con un «se dice» por delante. Puede reflejar bien el orgullo del emperador, pero no hay prueba de que la pronunciara.

Otro mito frecuente es que Santa Sofía fue una mezquita casi desde el principio. En realidad fue catedral de Constantinopla durante más de nueve siglos, desde 360 hasta 1453, salvo entre 1204 y 1261, cuando los cruzados latinos la convirtieron en catedral católica tras el saqueo de la Cuarta Cruzada.

¿Qué pasó con Santa Sofía después de 1453?

Tras la caída de Constantinopla el 29 de mayo de 1453, Mehmed II la convirtió en mezquita y asistió a la primera oración del viernes el 1 de junio de ese año. Se le añadieron minaretes y fue la principal mezquita de Estambul hasta la construcción de la Mezquita Azul en 1616.

Entre 1847 y 1849, los arquitectos suizo-italianos Gaspare y Giuseppe Fossati dirigieron una gran restauración con unos ochocientos obreros. De esa campaña salieron las litografías de Fossati que todavía hoy ilustran libros sobre el edificio, como la que abre este artículo.

La República de Turquía la abrió como museo en 1935. En 2020, el Consejo de Estado anuló la decisión de 1934 que la había convertido en museo, y el edificio volvió a ser mezquita. Fue el sitio turístico más visitado del país en 2019.

Una obra nacida de una crisis

Santa Sofía suele contarse como un triunfo del genio bizantino, y lo es. Pero también fue una respuesta política: un emperador que casi pierde el trono en enero de 532 levantó, sobre las cenizas de la revuelta, el edificio más grande de su tiempo. Pocos años después, el mismo imperio sufriría la peste de Justiniano, mientras su general Belisario peleaba en Italia. La cúpula que vemos hoy es, literalmente, la segunda versión de un proyecto hecho con prisa.

Fuentes: Procopio, Sobre los edificios I, 1; Juan Malalas, Crónica; Hagia Sophia (fechas de construcción, financiación según Juan el Lidio, opinión de Cyril Mango y Anthony Kaldellis).

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tardaron en construir Santa Sofía?

Cinco años y diez meses: del 23 de febrero de 532 al 27 de diciembre de 537.

¿Quién construyó Santa Sofía?

La mandó construir el emperador Justiniano I. Sus arquitectos fueron Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, dos matemáticos e ingenieros.

¿Cuánto mide la cúpula de Santa Sofía?

Tiene entre 32,7 y 33,5 metros de diámetro y alcanza 55,6 metros de altura interior desde el suelo.

¿Por qué se cayó la cúpula de Santa Sofía?

Los terremotos de 553 y 557 la debilitaron y en 558 se derrumbó parte de ella. Isidoro el Joven la reconstruyó 6,25 metros más alta y se volvió a consagrar en 562.

¿Justiniano dijo «Salomón, te he superado»?

No hay prueba. La frase procede de una tradición bizantina posterior y no aparece en los testigos del siglo VI.

¿Santa Sofía es mezquita o museo?

Fue iglesia de 360 a 1453, mezquita de 1453 a 1934, museo de 1935 a 2020 y desde 2020 vuelve a ser mezquita.

Imagen de portada: vista de Santa Sofía en 1852, litografía de Louis Haghe según Gaspare Fossati. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

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