¿Belisario terminó ciego y mendigo? El mito del general de Justiniano

No: Belisario no terminó ciego ni mendigando en Roma. La historia de que Justiniano mandó sacarle los ojos a su mejor general y que este pedía limosna junto a la puerta Pinciana con la frase «dad un óbolo a Belisario» es una leyenda que se popularizó siglos después de su muerte. Lo que sí ocurrió fue un juicio en 562 por conspiración, una condena a arresto domiciliario y un perdón poco después. Belisario murió en marzo de 565, rico y rehabilitado, pocos meses antes que el propio emperador.

La leyenda, sin embargo, sobrevivió mejor que la verdad. En el siglo XVIII se convirtió en novela, en escándalo teológico y en uno de los cuadros más famosos de Jacques-Louis David, el que ilustra este artículo.

¿Quién fue Belisario?

Flavio Belisario (hacia 500 – marzo de 565) fue el general más célebre del emperador Justiniano I. En junio o julio de 530 derrotó a los persas sasánidas en la batalla de Dara, aunque al año siguiente fue vencido en Calínico, junto al Éufrates. En enero de 532 participó en la represión de la revuelta de Niká en Constantinopla, en la que murieron al menos 30.000 personas, la mayoría civiles desarmados.

En 533 dirigió la expedición contra el reino vándalo del norte de África con unos 17.000 soldados, 500 barcos de transporte y 92 naves de guerra. Lo conquistó en nueve meses tras las batallas de Ad Decimum y Tricamarum, y obligó al rey Gelimer a rendirse. Después llevó la guerra a la Italia de los ostrogodos, entró en Roma y resistió su asedio en 537-538.

¿Qué le ofrecieron los godos a Belisario en Rávena?

Este es uno de los episodios menos conocidos y explica por qué Justiniano nunca se fió del todo de él. A finales de 539, Belisario cercó Rávena, la capital ostrogoda. Los nobles godos, incluido el rey Vitiges, le ofrecieron el trono del «imperio de Occidente». Belisario fingió aceptar, entró en la ciudad por la única calzada que atravesaba los pantanos y, ya dentro, proclamó la toma de Rávena en nombre de Justiniano.

Fue una jugada brillante, pero dejó una sombra: un general al que le habían ofrecido una corona, y que la había rozado, era un general peligroso para cualquier emperador.

¿Por qué Justiniano desconfiaba de Belisario?

La desconfianza no fue un capricho del final. Tras la derrota de Calínico, Belisario ya había sido llamado a Constantinopla y acusado de incompetencia, aunque una investigación lo exculpó. Sus éxitos en África e Italia le dieron un prestigio que en una corte bizantina era tanto un capital como un riesgo. Y su biógrafo y secretario, Procopio de Cesarea, alimentó la imagen de un hombre manejado por su esposa, Antonina, en la Historia secreta, un texto que muchos historiadores leen hoy más como invectiva que como crónica fiable.

¿Qué pasó realmente al final de su vida?

Belisario tuvo todavía un último servicio. En 559, un ejército de cutriguros mandado por el jan Zabergán cruzó el Danubio y se acercó a Constantinopla. El viejo general solo contaba con 300 veteranos de sus campañas en Italia y un grupo de civiles, entre ellos campesinos que huían de los invasores, frente a unos 7.000 cutriguros. Con emboscadas y maniobras los obligó a retirarse más allá del Danubio. En la capital volvieron a llamarlo héroe.

Tres años después llegó la caída. En 562 fue juzgado en Constantinopla, acusado de participar en una conspiración contra Justiniano. El caso lo vio el prefecto de la ciudad, un tal Procopio; puede que fuera su antiguo secretario, el historiador, aunque no es seguro. Belisario fue declarado culpable y quedó en arresto domiciliario. Pero poco después Justiniano lo perdonó, ordenó su liberación y lo devolvió al favor de la corte. Ambos murieron con meses de diferencia en 565.

Mito y realidad: el mendigo ciego de la puerta Pinciana

Mito: Justiniano, envidioso, le hizo arrancar los ojos y lo redujo a la miseria. El general que había conquistado medio Mediterráneo terminaba pidiendo a los transeúntes de Roma: date obolum Belisario, «dad un óbolo a Belisario».

Realidad: no hay rastro de ello en las fuentes del siglo VI. La historia aparece mucho tiempo después y la mayoría de los especialistas modernos la consideran apócrifa. El detalle de la puerta Pinciana, en Roma, es además geográficamente extraño: Belisario fue juzgado y perdonado en Constantinopla.

Lo curioso es que la leyenda tuvo defensores serios. En el siglo XIX, el filólogo británico Philip Stanhope, autor de una Vida de Belisario, sostuvo que el relato era verdadero tras revisar las fuentes que tenía a mano. Fue una opinión minoritaria que no ha resistido el examen posterior.

¿Por qué se hizo famosa la leyenda en el siglo XVIII?

Por una novela. En 1767, Jean-François Marmontel publicó Bélisaire, en la que el general ciego conversa sobre política, virtud y tolerancia religiosa. El libro fue censurado públicamente por la Sorbona: su defensa de la tolerancia resultaba inaceptable para los teólogos. La censura, como suele ocurrir, lo convirtió en un éxito.

Los pintores y mecenas ilustrados vieron en Belisario un símbolo perfecto: el servidor leal castigado por un poder ingrato, una crítica apenas disimulada a los monarcas de su tiempo. Marmontel y los artistas lo presentaron como una especie de santo laico que compartía el sufrimiento de los pobres.

¿Qué representa el cuadro de David?

El más famoso de esos cuadros es Belisario pidiendo limosna, pintado por Jacques-Louis David en 1781. La escena reúne tres temas: la caridad (la mujer que da la limosna), la injusticia (el general ciego) y la inversión del poder (el soldado que reconoce, horrorizado, a su antiguo comandante). Es una imagen tan eficaz que para muchos europeos se convirtió en la versión «oficial» de la historia.

En el siglo XX, Robert Graves recuperó al personaje en su novela El conde Belisario (1938), que contribuyó a mantener viva su figura entre lectores no especialistas.

Lo que la leyenda dice de nosotros

La historia del general ciego no cuenta nada verdadero sobre Belisario, pero sí sobre quienes la repitieron. Para los ilustrados del siglo XVIII era una forma de hablar de sus propios reyes sin nombrarlos. La realidad es menos novelesca y más bizantina: juicio, condena, arresto y perdón, todo dentro del palacio. Belisario sirvió a un imperio que, mientras él combatía, levantaba Santa Sofía y sufría la peste de Justiniano.

Fuentes: Procopio de Cesarea, Historia de las guerras e Historia secreta; Belisarius (juicio de 562, leyenda del mendigo ciego, Stanhope, Marmontel); David Alan Parnell, Justinian’s Men.

Preguntas frecuentes

¿Belisario quedó ciego?

No. La idea de que Justiniano mandó cegarlo es una leyenda posterior que la mayoría de los historiadores considera apócrifa.

¿Qué significa «date obolum Belisario»?

«Dad un óbolo a Belisario». Es la frase que, según la leyenda, pedía el general ciego a los transeúntes de Roma. No aparece en las fuentes de su época.

¿Por qué fue juzgado Belisario?

En 562 fue acusado de participar en una conspiración contra Justiniano. Lo condenaron a arresto domiciliario, pero el emperador lo perdonó poco después.

¿Cuándo murió Belisario?

En marzo de 565, pocos meses antes que Justiniano.

¿Quién pintó a Belisario pidiendo limosna?

Jacques-Louis David, en 1781, inspirado en la novela «Bélisaire» de Jean-François Marmontel (1767).

¿Cuáles fueron las victorias más importantes de Belisario?

Dara contra los persas (530), la conquista del reino vándalo de África (533-534) y la toma de Roma y Rávena en la guerra gótica.

Imagen de portada: «Belisario pidiendo limosna» (Bélisaire demandant l’aumône), Jacques-Louis David, 1781. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

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