El Apocalipsis lo escribió un cristiano llamado Juan, que dice haberlo recibido en una visión en la isla de Patmos. Pero quién era ese Juan se discute desde el siglo III: la tradición lo identificó con el apóstol Juan, hijo de Zebedeo, y la mayoría de los especialistas actuales creen que fue otro Juan, distinto del autor del cuarto evangelio, al que suelen llamar Juan de Patmos.
La duda no es un invento moderno. Ya en el siglo III un obispo de Alejandría comparó el griego del Apocalipsis con el del Evangelio de Juan y concluyó que no podían ser del mismo autor.
¿Qué dice el Apocalipsis sobre su autor?
Es uno de los pocos libros del Nuevo Testamento en los que el autor da su nombre, y lo hace varias veces. En el primer capítulo se presenta así: «Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo» (Apocalipsis 1:9).
Lo que no dice es tan revelador como lo que dice. En ninguna parte se llama a sí mismo apóstol, ni discípulo amado, ni testigo de la vida de Jesús. Se presenta como un profeta que ha recibido una visión.
¿Por qué se atribuyó al apóstol Juan?
Por una tradición muy temprana. Hacia mediados del siglo II, Justino Mártir, en su Diálogo con Trifón, escribe que «hubo entre nosotros un hombre llamado Juan, uno de los apóstoles de Cristo, que profetizó, por una revelación que le fue hecha», que los creyentes reinarían mil años en Jerusalén. Es una referencia clara al Apocalipsis y una atribución expresa a un apóstol.
A finales del siglo II, Ireneo de Lyon, discípulo de Policarpo de Esmirna, aporta además una fecha. Al hablar del número de la bestia, el 666, explica que no va a arriesgarse a identificar el nombre porque, si hubiera sido necesario revelarlo, lo habría dicho el autor de la visión, «pues fue vista no hace mucho tiempo, casi en nuestros días, hacia el final del reinado de Domiciano». Domiciano gobernó hasta el año 96. De ahí la datación tradicional, hacia 95 o 96, que siguen también Eusebio y Jerónimo.
¿Quién dudó primero de que lo escribiera el apóstol?
Las dudas fueron casi tan antiguas como la tradición. Según una obra de Epifanio de Salamina, un presbítero romano llamado Gayo acusó al hereje Cerinto de introducir «prodigios que supuestamente le mostraron los ángeles» sobre un reino de Cristo en la tierra. Se interpreta como una acusación de que el Apocalipsis era obra de Cerinto. El grupo que rechazaba tanto el Apocalipsis como el Evangelio de Juan fue llamado por Epifanio alogoi, juego de palabras entre «sin el Logos» y «sin razón».
Pero la crítica más seria vino de dentro de la ortodoxia.
¿Qué argumentó Dionisio de Alejandría?
Dionisio, obispo de Alejandría en el siglo III, escribió un tratado contra Nepos, un obispo egipcio que interpretaba el Apocalipsis de forma literal y anunciaba un milenio de placeres terrenales. El texto se conserva gracias a Eusebio de Cesarea (Historia eclesiástica, VII, 25) y es un pequeño ejercicio de crítica textual adelantado a su época.
Dionisio no rechaza el libro. Al contrario: «Estoy de acuerdo en que es obra de un hombre santo e inspirado». Pero añade: «No puedo admitir fácilmente que fuera el apóstol, el hijo de Zebedeo, el hermano de Santiago, por quien fueron escritos el Evangelio de Juan y la epístola católica».
Sus argumentos son tres:
- El nombre. El autor del Evangelio nunca se nombra, mientras que el del Apocalipsis repite «yo, Juan». Muchos cristianos, dice Dionisio, llevaban el nombre del apóstol por admiración, como muchos niños se llamaban Pablo o Pedro.
- Las ideas y el vocabulario. El Evangelio y la carta comparten expresiones como vida, luz, verdad, amor; el Apocalipsis apenas las usa.
- El griego. El Evangelio está escrito en un griego correcto, «lejos de cualquier barbarismo o solecismo». El del Apocalipsis, en cambio, «no es griego exacto, sino que usa modismos bárbaros y, en algunos lugares, solecismos».
Su conclusión es prudente: el autor sería «algún otro de los de Asia», y menciona que se decía que en Éfeso había «dos sepulcros» que llevaban el nombre de Juan.
¿Qué piensan hoy los especialistas?
La mayoría coincide en lo esencial con Dionisio. Los estudios modernos señalan errores gramaticales e irregularidades de estilo en el Apocalipsis que no aparecen en el Evangelio ni en las cartas, y diferencias concretas: para llamar «cordero» a Jesús usan palabras griegas distintas y escriben «Jerusalén» de forma diferente. Los grandes temas joánicos —luz, tinieblas, verdad, amor, «el mundo» en sentido negativo— apenas aparecen. Por eso se habla de Juan de Patmos como autor distinto del evangelista.
Eusebio propuso un candidato concreto: Juan el Presbítero, una figura mencionada por Papías de Hierápolis. Algunos especialistas creen hoy que Eusebio malinterpretó a Papías, o que tenía interés en encontrar un segundo Juan al que atribuir un libro que le incomodaba. La cuestión sigue abierta.
Mito y realidad: ¿fue siempre aceptado el Apocalipsis?
Mito: el Apocalipsis formó parte de la Biblia desde el principio, sin discusión.
Realidad: fue uno de los libros más discutidos del canon. Como la autoría apostólica era uno de los criterios para aceptar un texto, varios Padres de la Iglesia y el concilio de Laodicea lo rechazaron. Que la cuestión del canon no quedó cerrada en Nicea lo demuestra precisamente este libro.
Tampoco es cierto que el Apocalipsis sea un anuncio cifrado del fin del mundo en nuestra época. Ireneo, en el siglo II, ya proponía nombres para el 666, como Lateinos, «el latino», en referencia al Imperio romano, y advertía con prudencia que no afirmaba ninguno. La lectura literal del milenio, la de Nepos, fue precisamente la que Dionisio combatió.
¿Dónde está Patmos?
Patmos es una pequeña isla del mar Egeo, frente a la costa de la actual Turquía, en el archipiélago del Dodecaneso, que hoy pertenece a Grecia. El autor dice que estaba allí «por causa de la palabra de Dios», lo que tradicionalmente se ha leído como un destierro. Las siete iglesias a las que dirige sus cartas, empezando por Éfeso, estaban en la provincia romana de Asia, al otro lado del mar.
Otros episodios de la historia temprana del cristianismo, como el reinado de Juliano el Apóstata o el cisma de 1054, muestran lo mismo: lo que hoy parece fijo fue durante siglos objeto de discusión.
Fuentes: Eusebio, Historia eclesiástica, VII, 24-25; Ireneo, Contra las herejías, V, 30; Justino, Diálogo con Trifón; Authorship of the Johannine works.
Preguntas frecuentes
¿Quién escribió el Apocalipsis?
Un cristiano llamado Juan que dice haber tenido la visión en Patmos. La tradición lo identificó con el apóstol Juan; la mayoría de los especialistas actuales cree que fue otro Juan, llamado Juan de Patmos.
¿Cuándo se escribió el Apocalipsis?
Según Ireneo, Eusebio y Jerónimo, hacia el final del reinado de Domiciano, en torno al año 95 o 96.
¿El Apocalipsis y el Evangelio de Juan son del mismo autor?
Probablemente no. Ya en el siglo III Dionisio de Alejandría señaló diferencias de estilo, vocabulario y calidad del griego. La mayoría de los especialistas actuales coincide.
¿Dónde está la isla de Patmos?
En el mar Egeo, en el archipiélago griego del Dodecaneso, frente a la costa de la actual Turquía.
¿Siempre fue aceptado el Apocalipsis en la Biblia?
No. Fue uno de los libros más discutidos. Varios Padres de la Iglesia y el concilio de Laodicea lo rechazaron.
¿Quién dijo que el Apocalipsis lo escribió Cerinto?
Un presbítero romano llamado Gayo, según Epifanio, y otros críticos mencionados por Dionisio de Alejandría.
Imagen de portada: «Paisaje con San Juan en Patmos», Nicolas Poussin, 1640 (Art Institute of Chicago). Dominio público, vía Wikimedia Commons.
