Basilio II Matabúlgaros: el emperador que llevó Bizancio a su apogeo

Basilio II es, para muchos historiadores, el emperador bizantino más poderoso desde Justiniano. Reinó casi medio siglo, aplastó dos grandes rebeliones aristocráticas, creó la guardia varega, cristianizó indirectamente a la Rus de Kiev y conquistó Bulgaria tras una guerra de décadas. A su muerte, en 1025, el Imperio vivía su apogeo. Pero la posteridad lo recuerda sobre todo por un episodio brutal y por un apodo: Bulgaróctono, el Matabúlgaros.

Un niño en el trono

Basilio nació en 958, hijo del emperador Romano II y de la emperatriz Teófano, en la dinastía macedonia. Por haber nacido de un emperador reinante recibió el título de Porfirogéneta, «nacido en la púrpura». Su padre murió en 963, cuando él tenía unos cinco años, y el poder real pasó a dos generales: primero Nicéforo II Focas, que se casó con Teófano, y luego Juan I Tzimisces, que asesinó a Nicéforo en 969. Basilio y su hermano menor, Constantino, siguieron siendo emperadores nominales.

A la muerte de Tzimisces, en 976, Basilio se convirtió en el emperador principal con unos 18 años. Aun así, durante sus primeros años el gobierno quedó en manos de su tío abuelo, Basilio Lecapeno, un poderoso eunuco que dirigía la administración desde décadas atrás. Lecapeno cayó en 985, acusado de conspirar con los rebeldes, y fue desterrado. A partir de entonces Basilio gobernó solo.

Las rebeliones de los dos Bardas

El gran desafío inicial no vino del exterior sino de la propia aristocracia militar de Asia Menor, las grandes familias terratenientes que controlaban los ejércitos. En 976 se rebeló el general Bardas Esclero, que llegó a controlar buena parte de Anatolia. Para vencerlo, la corte recurrió a otro gran general, Bardas Focas, que lo derrotó en 979.

En 986 Basilio sufrió una humillante derrota ante los búlgaros en la Puerta de Trajano, en los Balcanes. La debilidad del emperador animó una nueva revuelta en 987, esta vez del propio Bardas Focas, que se proclamó emperador y avanzó hasta las puertas de Constantinopla.

Vladimiro, Ana y la guardia varega

Acorralado, Basilio buscó ayuda en el norte. Pactó con Vladimiro, príncipe de Kiev, el envío de unos 6.000 guerreros escandinavos y rusos. A cambio, Vladimiro exigió algo insólito: casarse con Ana, hermana del emperador, una princesa porfirogéneta. Basilio aceptó con la condición de que Vladimiro se bautizara. Con esas tropas, el emperador derrotó a los rebeldes en Crisópolis (988) y Abidos (989), donde Focas murió. Los guerreros del norte se convirtieron en la célebre guardia varega, escolta personal de los emperadores durante siglos. El bautismo de Vladimiro abrió la cristianización de la Rus, origen de la tradición ortodoxa de Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

La lección de las rebeliones marcó el reinado. Basilio legisló contra la acumulación de tierras por los grandes señores, en defensa de los pequeños propietarios campesinos, y desconfió siempre de los generales demasiado poderosos.

La guerra contra Samuel de Bulgaria

Su gran rival fue el zar Samuel de Bulgaria, que había reconstruido un poderoso Estado desde el Adriático hasta el mar Negro. Desde el año 1000, Basilio emprendió una guerra sistemática: campañas anuales, toma de fortalezas, presión constante. El momento decisivo llegó el 29 de julio de 1014 en la batalla de Clidio, en un desfiladero de la actual frontera entre Bulgaria y Grecia. Los bizantinos rodearon a las fuerzas búlgaras que defendían el paso y las destrozaron; Samuel escapó gracias a su hijo Gabriel.

Según el cronista Juan Escilitzes, que escribió a finales del siglo XI, Basilio mandó cegar a los prisioneros, unos 15.000 según su relato, aunque otras versiones dan 14.000, dejando un tuerto por cada cien hombres para que guiara a los demás de vuelta. Samuel, al ver llegar a su ejército ciego, sufrió un colapso y murió el 6 de octubre de 1014. Bulgaria resistió cuatro años más y se rindió en 1018. Por primera vez en siglos, el Imperio volvió a tener frontera en el Danubio.

Mito y realidad

Mito: Basilio fue llamado Matabúlgaros en vida. El historiador Paul Stephenson ha mostrado que el apodo no aparece en las fuentes de su época: se popularizó a finales del siglo XII, cuando los búlgaros volvieron a rebelarse y Bizancio necesitaba un héroe, y se recuperó en el nacionalismo griego moderno.

Mito: la cifra de 15.000 ciegos es un hecho comprobado. Las cifras de las crónicas medievales suelen ser exageradas, y muchos historiadores consideran el número inflado. Que hubo un cegamiento masivo de prisioneros es probable; su escala exacta no se puede verificar. El cegamiento era además el castigo habitual en Bizancio para los rebeldes.

Realidad: Basilio no ganó la guerra por un acto de terror, sino tras décadas de campañas, diplomacia y sobornos a los jefes búlgaros. Tras la rendición, trató con relativa moderación a la aristocracia búlgara y respetó en parte sus instituciones, como la Iglesia de Ohrid.

Un emperador soldado

El historiador y cortesano Miguel Pselo, que nació hacia el final de su reinado, lo describe como un hombre de estatura menor que la media, austero, poco dado al lujo y a las letras, que vivía casi como un soldado. Nunca se casó ni tuvo hijos. También extendió el Imperio en el Cáucaso, anexionando territorios de Georgia y Armenia, y dejó el tesoro imperial rebosante: Pselo cuenta que tuvo que excavar nuevas cámaras subterráneas para guardar el botín, y los historiadores modernos lo estiman en unas 200.000 libras de oro. Fue, además, uno de los pocos emperadores que dirigió personalmente sus campañas año tras año durante décadas.

Murió el 15 de diciembre de 1025, cuando preparaba una expedición para recuperar Sicilia. Le sucedió su hermano Constantino VIII. Pidió no ser enterrado entre los emperadores en la iglesia de los Santos Apóstoles, sino en la iglesia de San Juan el Teólogo, en el Hebdomon, a las afueras de Constantinopla, junto al campo donde se concentraban los ejércitos. Según el cronista Jorge Paquimeres, en 1260, durante el asedio de Miguel VIII a la Constantinopla latina, unos soldados encontraron su tumba profanada y el emperador hizo trasladar sus restos al monasterio del Salvador en Selimbria. Sin un heredero fuerte, el Imperio inició poco después un declive que culminaría siglos más tarde; lo contamos en la caída de Constantinopla en 1453. Treinta años después de su muerte se produjo además el cisma de 1054. Si te interesa la tecnología militar bizantina, lee nuestro artículo sobre el fuego griego.

Fuentes

  • Stephenson, Paul. The Legend of Basil the Bulgar-Slayer. Cambridge University Press, 2003
  • Holmes, Catherine. Basil II and the Governance of Empire (976-1025). Oxford University Press, 2005.
  • Pselo, Miguel. Cronografía, libro I (traducción inglesa, Fordham)
  • Wikipedia en español: Basilio II
  • Wikipedia en español: Batalla de Clidio

Preguntas frecuentes

¿Por qué a Basilio II lo llamaban Matabúlgaros?

Por su conquista de Bulgaria y por haber cegado, según las crónicas, a miles de prisioneros tras la batalla de Clidio en 1014. El apodo se popularizó más de un siglo después de su muerte.

¿Cuánto tiempo reinó Basilio II?

Fue emperador principal de 976 a 1025, casi medio siglo, aunque era coemperador nominal desde niño.

¿Qué es la guardia varega?

La escolta de guerreros escandinavos y rusos de los emperadores bizantinos, creada con las tropas que Vladimiro de Kiev envió a Basilio II hacia 988.

¿Tuvo hijos Basilio II?

No. Nunca se casó y le sucedió su hermano Constantino VIII.

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