Para unos es el general que modernizó Venezuela con autopistas, hoteles y teleféricos; para otros, el dictador de la Seguridad Nacional, las cárceles políticas y el fraude electoral. Marcos Pérez Jiménez gobernó el país en los años cincuenta, fue derrocado el 23 de enero de 1958 y se convirtió en el primer exjefe de Estado venezolano juzgado y condenado por los tribunales. Su figura sigue apareciendo en las discusiones políticas del país, a menudo envuelta en nostalgia. Esta es su historia con los hechos documentados.
Origen y carrera militar
Marcos Evangelista Pérez Jiménez nació el 25 de abril de 1914 en Michelena, estado Táchira, la misma región andina de la que salieron Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita, los gobernantes que dominaron Venezuela durante la primera mitad del siglo XX. Ingresó a la Escuela Militar de Caracas, donde se graduó con distinción, y completó estudios en la Escuela Superior de Guerra del Perú, en Chorrillos.
Los golpes de 1945 y 1948
En octubre de 1945 formó parte del grupo de jóvenes oficiales que, aliados con Acción Democrática, derrocaron al presidente Isaías Medina Angarita. Aquel movimiento abrió el llamado trienio adeco, con Rómulo Betancourt al frente de una junta y, después, con la primera elección presidencial por voto universal, directo y secreto, que ganó el novelista Rómulo Gallegos.
El 24 de noviembre de 1948, los mismos militares derrocaron a Gallegos. Se formó una Junta Militar presidida por el teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud e integrada también por Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez. Delgado Chalbaud fue secuestrado y asesinado en Caracas en noviembre de 1950, un crimen que sigue rodeado de preguntas. Tras su muerte, la junta pasó a ser presidida por el civil Germán Suárez Flamerich, pero el poder real quedó en manos de Pérez Jiménez.
El fraude de 1952 y la presidencia
En noviembre de 1952 se celebraron elecciones para una Asamblea Constituyente. Los primeros resultados indicaban una victoria de Unión Republicana Democrática (URD), el partido de Jóvito Villalba, apoyado por votantes de Acción Democrática, que estaba ilegalizada. El gobierno suspendió la divulgación de los resultados y se proclamó vencedor. En diciembre de 1952, las Fuerzas Armadas designaron a Pérez Jiménez presidente provisional, y en 1953 la Asamblea lo eligió presidente constitucional para el período 1953-1958.
El «Nuevo Ideal Nacional» y las grandes obras
Su doctrina oficial, el Nuevo Ideal Nacional, proponía transformar el medio físico del país. Con los altos ingresos petroleros de la década, el gobierno emprendió obras que aún forman parte del paisaje venezolano: la autopista Caracas-La Guaira, el Teleférico de Caracas y el Hotel Humboldt en el Ávila, las torres del Centro Simón Bolívar, el Paseo Los Próceres, la Ciudad Universitaria (iniciada antes y concluida en su gobierno), grandes conjuntos de vivienda como el 2 de Diciembre, hoy 23 de Enero, y el Helicoide, un centro comercial que nunca se terminó como tal. También se impulsó la inmigración europea, sobre todo de España, Italia y Portugal.
La represión
La otra cara del régimen fue la Seguridad Nacional, la policía política dirigida por Pedro Estrada. Partidos como Acción Democrática y el Partido Comunista fueron ilegalizados y sus militantes, perseguidos. Hubo torturas documentadas, exilios masivos y asesinatos de dirigentes opositores, como el de Leonardo Ruiz Pineda en 1952. El campo de detención de Guasina, en una isla del delta del Orinoco, se convirtió en símbolo de la crueldad del régimen. Opositores como Rómulo Betancourt pasaron la década en el exilio.
El plebiscito y la caída
En lugar de convocar las elecciones previstas para 1957, el gobierno organizó en diciembre de ese año un plebiscito para prolongar el mandato de Pérez Jiménez, con resultados ampliamente considerados fraudulentos. El 1 de enero de 1958 se produjo un alzamiento militar fallido, y en las semanas siguientes la Junta Patriótica, que reunía a los partidos clandestinos, organizó protestas y una huelga general. En la madrugada del 23 de enero de 1958, Pérez Jiménez abandonó el país en el avión presidencial conocido como «La Vaca Sagrada» rumbo a la República Dominicana. Según el relato muy difundido, en la escalerilla quedó olvidada una maleta con dinero y documentos. Contamos ese día en detalle en nuestro artículo sobre el 23 de enero de 1958.
Extradición y juicio
De Santo Domingo pasó a Estados Unidos y se instaló en Miami. El gobierno venezolano pidió su extradición por delitos de enriquecimiento ilícito y peculado, y en agosto de 1963 Estados Unidos lo entregó. Fue un hecho excepcional: un exjefe de Estado extraditado para ser juzgado por corrupción. En 1968, la Corte Suprema de Justicia lo condenó por peculado. Como el tiempo que había pasado en prisión preventiva superaba la pena, quedó en libertad poco después y se marchó a España.
Ese mismo año fue elegido senador por Caracas desde el exilio, en las listas de la Cruzada Cívica Nacionalista, pero la elección fue anulada. En 1973, una enmienda constitucional impidió que personas condenadas a determinadas penas por delitos cometidos en funciones públicas aspiraran a la presidencia, lo que cerró el camino a su candidatura.
Un estilo de poder
Pérez Jiménez gobernó apoyado en las Fuerzas Armadas, a las que presentó como garantes del progreso nacional, y en un pequeño círculo de colaboradores, entre ellos su ministro del Interior, Laureano Vallenilla Lanz hijo, ideólogo del régimen y autor de editoriales en el diario oficialista El Heraldo. La prensa estaba censurada, las universidades fueron intervenidas y los sindicatos, controlados. En política exterior, el gobierno mantuvo buenas relaciones con Estados Unidos, que en 1954 le otorgó la condecoración Legión al Mérito, un gesto que la oposición nunca olvidó.
Exilio y muerte
Vivió el resto de su vida en Madrid, en la urbanización La Moraleja, en Alcobendas, rodeado de un círculo pequeño y dando pocas entrevistas. Murió allí el 20 de septiembre de 2001, a los 87 años. Su esposa, Flor Chalbaud, y sus hijas lo sobrevivieron.
Mito y realidad
Mito: con Pérez Jiménez «no había delincuencia y todo funcionaba». Las cifras de criminalidad de la época son escasas y poco comparables, y el orden se mantuvo en buena medida con censura, cárcel y policía política.
Mito: todas las grandes obras de Caracas son suyas. Muchas lo son, pero algunas, como la Ciudad Universitaria de Carlos Raúl Villanueva, se iniciaron antes, y otras se concluyeron después.
Realidad: su gobierno coincidió con una bonanza petrolera que financió una modernización acelerada, y al mismo tiempo cerró los espacios de participación política. Ambas cosas son ciertas a la vez.
Fuentes
- El País: Marcos Pérez Jiménez, ex dictador venezolano exiliado en España (2001)
- The New York Times: Marcos Pérez Jiménez, 87, Venezuela Ruler (2001)
- Ewell, Judith. The Indictment of a Dictator: The Extradition and Trial of Marcos Pérez Jiménez. Texas A&M University Press, 1981.
- Wikipedia en español: Marcos Pérez Jiménez
- Fundación Empresas Polar, Diccionario de Historia de Venezuela, entrada «Pérez Jiménez, Marcos».
- Encyclopaedia Britannica: Marcos Pérez Jiménez
Preguntas frecuentes
¿Cuándo gobernó Marcos Pérez Jiménez?
Formó parte de la Junta Militar desde 1948, fue presidente provisional desde diciembre de 1952 y presidente constitucional entre 1953 y el 23 de enero de 1958.
¿Por qué cayó Pérez Jiménez?
Tras el plebiscito de diciembre de 1957, un alzamiento militar el 1 de enero de 1958 y la presión de la Junta Patriótica, con protestas y huelga general, lo obligaron a huir del país.
¿Fue condenado Pérez Jiménez?
Sí. Extraditado desde Estados Unidos en 1963, la Corte Suprema lo condenó en 1968 por peculado.
¿Dónde murió Pérez Jiménez?
En Alcobendas, cerca de Madrid, el 20 de septiembre de 2001, a los 87 años.
