Viernes Negro de 1983: qué pasó en Venezuela el 18 de febrero y cómo nació Recadi

Edificio sede del Banco Central de Venezuela en Caracas, torre y bloque de concreto con tráfico en la calle, en tono sepia
Sede del Banco Central de Venezuela en Caracas, en 2007. Foto: Caracasapie, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons (virada a sepia).

Para varias generaciones de venezolanos, el dólar a 4,30 bolívares no fue una cifra económica, sino una costumbre. Durante dos décadas el precio de la divisa no se movió, se podía comprar libremente en cualquier banco o casa de cambio y viajar a Miami era un plan de clase media. Esa estabilidad terminó el viernes 18 de febrero de 1983, el día que la historia económica de Venezuela recuerda como el Viernes Negro.

Ese día el gobierno de Luis Herrera Campíns suspendió la venta de divisas. Diez días después reabrió el mercado con un control de cambios y tres tasas distintas. Nació así el Régimen de Cambio Diferencial, Recadi, y con él una forma de manejar el dólar que, con distintos nombres, volvería una y otra vez en las décadas siguientes. Esta es la reconstrucción de lo que pasó, por qué pasó y qué dejó.

¿Qué fue el Viernes Negro?

El Viernes Negro fue el viernes 18 de febrero de 1983, el último día en que los venezolanos pudieron comprar dólares libremente a 4,30 bolívares. Ante la fuga de capitales, el presidente Luis Herrera Campíns decretó la suspensión de la venta de divisas para proteger las reservas internacionales. Según la cronología de historia de Venezuela de la Fundación Empresas Polar, el gobierno informó que en las tres semanas anteriores el Banco Central de Venezuela (BCV) había perdido más de 3.000 millones de bolívares de sus reservas, unos 736 millones de dólares, por la salida de divisas.

La fecha coincidió con el viernes posterior a los carnavales. La suspensión, que en principio era temporal, se convirtió en el fin de la libre convertibilidad: cuando el mercado reabrió, el bolívar valía bastante menos y comprar dólares requería autorización del Estado.

El país antes del 18 de febrero: de la Gran Venezuela a la deuda

Para entender el Viernes Negro hay que volver unos años atrás. Entre 1973 y 1974 los precios del petróleo se cuadruplicaron. El primer gobierno de Carlos Andrés Pérez recibió una lluvia de ingresos y lanzó el proyecto de la «Gran Venezuela»: grandes empresas estatales, becas en el exterior, subsidios y obras. En 1976 nacionalizó la industria petrolera y creó PDVSA. El Estado gastaba mucho y, además, se endeudaba en el exterior, sobre todo a través de los entes descentralizados.

Luis Herrera Campíns, del partido socialcristiano Copei, asumió en marzo de 1979 con una frase que se hizo célebre: «Recibo un país hipotecado». Su gobierno se benefició de un segundo salto del petróleo tras la revolución iraní, pero la bonanza duró poco. A comienzos de los años ochenta los precios empezaron a caer por el exceso de oferta y la reducción del consumo en los países industrializados. De acuerdo con los datos que recoge la enciclopedia libre, las exportaciones petroleras pasaron de unos 19.300 millones de dólares en 1981 a cerca de 13.500 millones en 1983, una caída de alrededor del 30 %.

Más contexto sobre esa dependencia en nuestra historia del petróleo en Venezuela.

La crisis de la deuda y la fuga de capitales

En agosto de 1982 México declaró que no podía pagar el servicio de su deuda externa. Fue el comienzo de la crisis de la deuda latinoamericana: los bancos internacionales cerraron el grifo del crédito a toda la región. Venezuela tenía una deuda externa considerable, buena parte de corto plazo, y empezó a tener problemas para refinanciarla.

El gobierno respondió con austeridad presupuestaria y con una medida que causó un fuerte choque institucional. Mediante el convenio cambiario del 27 de septiembre de 1982, obligó a PDVSA y a las demás empresas del Estado a vender sus divisas al BCV, lo que concentró en el instituto emisor los fondos de inversión que la petrolera tenía en el exterior. La medida está analizada en un estudio de la Revista de Derecho Público (n.º 16, 1983), que describe el deterioro fiscal, el déficit de la balanza de pagos y la «pérdida de confianza» que llevó a una fuga de divisas.

Con el dólar barato y la expectativa de una devaluación, cualquiera que tuviera bolívares tenía incentivos para cambiarlos. Empresas y particulares compraron dólares masivamente y los sacaron del país. Las reservas se desangraban. A principios de 1983 la devaluación parecía inevitable, aunque, según varios análisis de la época, el gobierno la había postergado por su costo político: en diciembre de ese año había elecciones presidenciales.

Qué pasó el 18 de febrero de 1983, día por día

  • Viernes 18 de febrero. El presidente decreta la suspensión de la venta de divisas. Es el último día en que se cotiza oficialmente el dólar libre a 4,30.
  • Sábado 19. El directorio del BCV, presidido por Leopoldo Díaz Bruzual, se reúne desde temprano; luego las discusiones siguen en La Casona, la residencia presidencial, con el ministro de Hacienda, Arturo Sosa, y el resto del gabinete económico.
  • Domingo 20. Por cadena nacional, el Ejecutivo extiende la suspensión de la venta de divisas a los días lunes 21 y martes 22; después se prolonga hasta el 25 de febrero.
  • Lunes 21. El banquero y dirigente de Acción Democrática Carmelo Lauría advierte por televisión: «Es criminal el control de cambio en Venezuela. Significaría una corruptela de tal naturaleza, que los casos de corrupción que hemos visto se quedarían pálidos», según la cronología de la Fundación Empresas Polar.
  • Martes 22. Un decreto presidencial establece el control de cambio diferencial.
  • Lunes 28. Reabre el mercado cambiario con tres tipos de cambio.

El presidente del BCV, Díaz Bruzual, conocido como «el Búfalo», objetó las decisiones del Ejecutivo y su enfrentamiento con el equipo económico fue uno de los rasgos de aquella crisis.

Las tres tasas de Recadi

El nuevo sistema estableció precios distintos para el dólar según su uso:

  • 4,30 bolívares: para el pago de la deuda pública y de la deuda privada externa registrada, para importaciones esenciales y para ciertos gastos como las remesas a estudiantes en el exterior.
  • 6 bolívares: para otras importaciones autorizadas.
  • 7,50 bolívares, tasa flotante: para viajeros y el resto de las operaciones.

La tasa libre no se quedó en 7,50. Según la reconstrucción que publicó Efecto Cocuyo al cumplirse 40 años, el dólar flotante superaba los 9 bolívares en mayo de 1983 y cerró ese año por encima de los 12. La agencia ACN recuerda que Recadi funcionó hasta febrero de 1989.

Para administrar las tasas preferenciales se creó la Oficina del Régimen de Cambio Diferencial, Recadi, que decidía quién tenía derecho a dólares baratos y para qué.

¿Cuánto se devaluó el bolívar?

Pasar de 4,30 a 7,50 bolívares por dólar significa que la divisa se encareció un 74 % para quien tenía que comprarla en el mercado libre. Visto desde el otro lado, el bolívar perdió cerca del 43 % de su valor frente al dólar a esa tasa. Las dos cifras circulan en la prensa y miden lo mismo desde ángulos distintos.

Quienes más lo sufrieron fueron los asalariados, los pensionados y los ahorristas en bolívares. Un viaje, un repuesto importado o una matrícula en el exterior se volvieron, de un día para otro, mucho más caros.

Recadi y la corrupción: el «chinito de Recadi»

El problema de un sistema con varias tasas es que crea una ganancia inmediata para quien consigue dólares baratos y los vende caros. La advertencia de Lauría se cumplió. Durante el gobierno de Jaime Lusinchi (1984-1989), que heredó y mantuvo el régimen, la asignación de divisas preferenciales dio lugar a sobrefacturación de importaciones, empresas de maletín y comisiones.

En 1989, ya con Carlos Andrés Pérez de nuevo en el poder, estalló el caso Recadi. Hubo órdenes de detención contra empresarios, ejecutivos de compañías verificadoras de importaciones y exfuncionarios. Pero la memoria popular retuvo sobre todo un nombre: Ho Fuk Wing, un empresario chino naturalizado venezolano, acusado junto con su hermano de crear 19 empresas importadoras falsas entre 1984 y 1986 para obtener dólares a tasa preferencial. Fue detenido en 1989 y condenado en 1992 por «aprovechamiento fraudulento». Como fue prácticamente el único condenado del caso, la expresión «el chinito de Recadi» quedó en el habla venezolana como sinónimo de chivo expiatorio, según recoge la ONG Acceso a la Justicia.

Las consecuencias: de 1983 al Caracazo

El Viernes Negro marcó el final de una época. En lo político, contribuyó a la derrota de Copei en las elecciones de diciembre de 1983, que ganó Jaime Lusinchi, de Acción Democrática. En lo económico, abrió una década perdida: inflación más alta, salarios reales en descenso, renegociaciones de la deuda y un Estado que seguía dependiendo del petróleo, cuyo precio volvió a desplomarse en 1986.

El control de cambios diferencial se mantuvo hasta 1989. Ese año Carlos Andrés Pérez anunció un programa de ajuste con el respaldo del Fondo Monetario Internacional que unificó el tipo de cambio y liberó precios. El 27 de febrero estalló el Caracazo, la mayor explosión social de la historia reciente del país. Muchos economistas trazan una línea directa entre ambos episodios: el Viernes Negro fue la primera señal de que el modelo rentista de la democracia de Punto Fijo estaba agotado.

¿Por qué el Viernes Negro sigue importando?

Porque Venezuela repitió la receta. En 2003 el gobierno de Hugo Chávez implantó un nuevo control de cambios administrado por la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), con tasas oficiales muy por debajo del mercado paralelo. Los incentivos fueron los mismos que en 1983: quien obtenía dólares preferenciales podía revenderlos con grandes ganancias, y aparecieron empresas fantasma, importaciones infladas y fraudes con cupos de viajeros. Acceso a la Justicia habla, precisamente, de los «chinitos de Recadi del siglo XXI» para referirse a los pequeños infractores castigados mientras los grandes casos quedaban impunes.

La lección del Viernes Negro no es que devaluar sea malo ni que la estabilidad cambiaria sea imposible. Es que una moneda fija sostenida con reservas que se agotan, en una economía que depende de un solo producto, tarde o temprano se rompe. Y que cuando se rompe, los controles con varias tasas tienden a premiar a quien tiene acceso al poder.

Preguntas frecuentes

¿Qué día fue el Viernes Negro en Venezuela?

El viernes 18 de febrero de 1983, durante el gobierno de Luis Herrera Campíns.

¿A cuánto estaba el dólar antes del Viernes Negro?

A 4,30 bolívares, una paridad que se mantenía desde los años sesenta. Después del Viernes Negro, la tasa libre arrancó en 7,50 bolívares.

¿Qué significa Recadi?

Régimen de Cambio Diferencial. Era la oficina que asignaba dólares a tasas preferenciales entre 1983 y 1989.

¿Quién era el presidente del Banco Central en 1983?

Leopoldo Díaz Bruzual, que se opuso a varias de las decisiones del gobierno durante la crisis.

¿Qué relación tiene el Viernes Negro con el Caracazo?

El Viernes Negro abrió la crisis de la deuda y el control de cambios que duraron toda la década. El ajuste de 1989 que puso fin a ese régimen fue el detonante inmediato del Caracazo del 27 de febrero de 1989.

Sigue leyendo: Juan Vicente Gómez, el dictador del petróleo; Rómulo Betancourt; ¿sirve de algo sancionar económicamente a Venezuela?

Fuentes: Fundación Empresas Polar, cronología de febrero de 1983; Eloísa Avellaneda, Revista de Derecho Público n.º 16 (1983); Efecto Cocuyo (2023); ACN (2023); Viernes Negro (Wikipedia); Caso Recadi (Wikipedia); Acceso a la Justicia.

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